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ABC DOMINGO 30 1 2005 Internacional 31 ELECCIONES EN IRAK comunistas kurdos, islamistas moderados, partidos cristianos o representantes de los turcomanos. Los dos grandes partidos decidieron que su lista conjunta servirá también para las elecciones regionales que han de celebrarse a la vez, y esto es lo que ha generado un airado debate político en la zona, en claro contraste con lo que ocurre en el resto del país. Estrategia del miedo Los partidos y sus candidatos tratan de explicar su estrategia de unidad en debates televisivos. Pero Twana, estudiante de la Universidad de Suleimanya, defiende lo contrario: Nos han quitado la opción a decidir por quién queremos optar Muchos de sus compañeros en la universidad declaran que van a optar por castigar a la UPK y al PDK con su abstención en las elecciones regionales. Ranj, recién licenciado y trabajador en una ONG, indica que voy a votar en las elecciones nacionales porque quiero que haya una voz kurda fuerte mientras se discute la Constitución, donde quiero que se guarden para el Kurdistán los derechos que habíamos obtenido en la Constitución interina, pero me voy a abstener en las locales Y otro más añade, dejándolo en impersonal, quienes han perdido un familiar en la guerra civil a manos del otro partido nunca podrán votar al otro partido en una lista conjunta. Esa decisión ha sido un error Kawan, joven reportero de un diario progresista, apunta con su análisis que todo esto es una manera de poner coto a los avances de los islamistas, porque después de las elecciones municipales de hace tres años los dos partidos tienen miedo de que puedan repetir sus buenos resultados Lo que pasa- -añade- -es que tenían que darse cuenta de que con el incidente del año pasado (refiriéndose al atentado de la fiesta mayor musulmana, en que dos terroristas suicidas asesinaron a más de un centenar de personas) y lo que están haciendo los terroristas en nombre del Islam en el sur, los islamistas aquí han perdido mucho terreno La Policía kurda revisa el coche de un partidario de Jalal Talabani (Unión Patriótica del Kurdistán) en Suleimaniya AFP Las dos principales formaciones políticas del Kurdistán iraquí, enfrentadas en su día con las armas, presentan hoy listas únicas para entrar con más fuerza en el Parlamento de Bagdad. Su decisión de mantener la alianza para las regionales ha despertado muchas críticas entre los electores Frente unido de los partidos kurdos para frenar en el norte a los islamistas TEXTO: MARÍA SANCHO. SERVICIO ESPECIAL KIRKUK (NORTE DE IRAK) Mientras el resto del país por cuestiones de seguridad apenas ha podido conocer a los candidatos que se presentan hoy en las diferentes listas, más allá de los líderes que las encabezan, en la región autónoma del Kurdistán los jóvenes se plantean cómo hacer valer su voz. En 1992 pudieron celebrarse elecciones libres en el Kurdistán al quedar la región en un vacío de poder tras la retirada del Gobierno de Sadam Husein. La Unión Patriótica del Kurdistán, de Jalal Talabani, y el Partido Democrático del Kurdistán, de Masoud Barzani, obtuvieron el mismo porcentaje de votos, quedando los escaños repartidos al 50 por ciento, con un número reservado para los cristianos asirios para garantizar de forma privilegiada su representación política en su condición de minoría. El intento sufrió toda clase de incidentes, incluida una cruenta guerra ci- vil. Desde 1998, con la firma del tratado de paz entre los dos partidos, se avanza hacia la normalización. Ahora esos dos partidos han decidido crear una lista única con la que se presentan al Parlamento nacional iraquí con la esperanza de poder hacer valer así su voz de forma más contundente. A la lista que estos dos encabezan se suman otros de menor tamaño, pero igualmente relevantes por la diferente población que representan, como son ALFONSO ROJO QUE ALÁ NOS COJA CONFESADOS as elecciones de hoy serán un éxito. Lo que no harán será llevar la democracia a Irak. Los terroristas se han esforzado para facilitarnos el espectáculo del cochebomba embistiendo contra el colegio electoral y en los telediarios veremos sangre, pero el resultado está asegurado. El listón se ha puesto bajo. Bastará una participación alta- -lo que garantiza el 60 por ciento de chiíes y el 17 por ciento de kurdos que hay en la población iraquí- para que Bush presente la consulta como un triunfo. L Es un logro de que chiíes y kurdos hayan hecho oídos sordos a las amenazas y acudan a las urnas, aunque lo hagan por motivos distintos: los chiíes, para consolidar su hegemonía como mayoría, y los kurdos, para conquistar su autonomía. Apenas veremos votantes suníes, pero EE. UU. ha dejado claro que habrá representantes de la comunidad entre los 275 miembros de la Asamblea Nacional. Si no es elegido un número suficiente, nombrarán parlamentarios suníes a dedo. Algún quebradero de cabeza y mucha muerte se habrían ahorrado, si se hubieran aplicado tácticas similares tras el derrocamiento del dictador. En lugar de eso, con tanta ignorancia como ingenuidad, se optó por trufar el Gobierno provisional de jerifaltes procedentes del exilio y sin arraigo popular, negando el pan y la sal a militares, funcionarios y policías del antiguo régimen. La casi totalidad de los excluidos procedía de las tribus suníes y vivía de eso. Entramos en un nuevo periodo y cambian las reglas, pero no asistimos al primer acto de la instauración de la democracia. Desechada la existencia de armas de destrucción masiva, Bush no tiene mejor justificación para la guerra y la ocupación que el establecimiento de un sistema democrático por imperfecto que sea. El problema es que ese objetivo es inalcanzable. Por múltiples razones. La de fondo es que democracia e Islam son incompatibles en este momento de la Historia. El arco de países musulmanes que se extiende desde la costa occidental de África al Índico no tiene en común una raza, un nivel económico, una cultura o una lengua. Lo que comparten la millonaria Arabia Saudí, la tenebrosa Siria, la paupérrima Mauritania, el complejo Egipto, la populosa Indonesia o el turbulento Irak, es la eclosión del islamismo. Los terroristas islámicos son apenas un puñado pero, aunque se obvie en los discursos políticos y rara vez se subraye en los reportajes periodísticos, hay decenas de millones que celebran las decapitaciones y los bombazos. Inalcanzable el objetivo inicial de establecer la democracia en Irak, la alternativa que resta es potenciar un hombre fuerte que ponga en pie un sólido aparato policial y restablezca la seguridad. En ese camino, las elecciones de hoy pueden ser muy útiles. Si eso sale mal: que Alá nos coja confesados.