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22 Nacional DOMINGO 30 1 2005 ABC Jesús María Leizaola Como lendakari del Gobierno vasco en el exilio tenía contactos en el santuario francés Josep Tarradellas Sus buenas relaciones con el nacionalismo vasco y con Suárez le colocaban en buena situación José María de Areilza Su imagen aperturista como ministro de Asuntos Exteriores facilitó su encuentro con Monzón. José María Portell La banda lo asesinó con el pretexto de que era un agente al servicio del ministro Martín Villa José María Benegas ETA le dio plantón al creer que no tenía apoyos cuando era consejero del Interior José María Martín Patiño Primer emisario de González, fracasó en su intento de arrancar una tregua de un año Jöel Cathalá Comisario de la Policía del Aire y Fronteras, participó en el desmantelamiento del zulo de Sokoa Roger Boslé Fue coordinador en Francia de la lucha contra ETA cuando la colaboración gala era incipiente Víctor Ayerdi Ha intentado lograr, sin ningún resultado, la mediación de la Fundación Carter Adolfo Pérez Esquivel Premio Nobel de la Paz, fracasó en su intento de salvar la vida de Miguel Ángel Blanco. Juan María Jáuregui Tras su pasado en el frente cultural de ETA fue concejal del PSE y gobernador civil Juan María Uriarte Mayor lo quemó porque en su papel de mediador mostraba claras inclinaciones nacionalistas Desde la Transición hasta la era Aznar, todos los gobiernos han tratado con la banda terrorista, siempre con nulos resultados. José Luis Rodríguez Zapatero no es una excepción y parece ahora dispuesto a recoger el testigo Negociadores de la frustración TEXTO: J. PAGOLA MADRID. Ministros, presidentes autonómicos, políticos de alto rango, aspirantes a serlo, diplomáticos, abogados, sacerdotes, oficiales del Ejército y de la Guardia Civil, comisarios de Policía españoles y franceses, un periodista, algún industrial con problemas legales, un premio Nobel de la Paz y un obispo figuran en la nómina de intermediarios designados para el largo y tortuoso proceso de negociación entre el Estado y ETA- M que se inició en la Transición y que no parece tener fecha de caducidad. Pese a que todas las vías de diálogo con los milis acabaron en un rotundo fracaso, ningún Gobierno renuncia a los atajos con la pretensión de acelerar el final del terror. Un número no despreciable de emisarios gubernamentales han acabado en la cárcel, en alguna ocasión, por aplicar de manera extrema aquello del palo y la zanahoria Otros fueron asesinados por la propia banda. Los primeros contactos se remontan a noviembre de 1975, cuando Franco agonizaba y con él su Régimen. En el trinquete de la comercial calle Pannecau, en Bayona, se dan cita Domingo Iturbe, Txomin y un emisario gubernamental que ofreció indulto a cambio de una tregua de tres meses. A principios de diciembre hubo un segundo encuen- tro, al que Txomin asistió con José Miguel Beñarán, Argala Los años siguientes se caracterizaron por un sinfín de amagos por parte del Gobierno para negociar con ETA que, en 1978, exhibió la alternativa KAS como condición irrenunciable para hacer callar las armas. Adolfo Suárez lo intentó con los gobernadores civiles de Guipúzcoa José María Belloch y Antonio Oyarzábal y, tras fracasar, con los presidentes del Gobierno vasco en el exilio y de la Generalitat, Jesús María Leizaola y Josep Tarradellas, que llegaron a entrevistarse con dos representantes de la banda. Ante la falta de avances, fue el ministro de Asuntos Exteriores, José María de Areilza, quien, en enero de 1980, se entrevistó con Telesforo Monzón y Jokin Gorostidi. Mientras, el ministro de Gobernación, Rodolfo Martín Villa, utilizaba al redactor jefe de La Gaceta del Norte José María Portell para hacer llegar a Argala las ofertas del Ejecutivo. El periodista, a su vez, recurrió a un amigo, Juan Félix Eriz, experto en mediar en secuestros. Impaciente por la falta de resultados, el propio Martín Villa prepara un encuentro secreto en Ginebra, pero una vez allí se encontró con el plantón de la delegación terrorista. El 28 de junio de 1978 ETA asesinó a Portell acusándole de ser un agente de Martín Villa. Llegada del PSOE En medio de este caos, el presidente del Consejo General Vasco, Ramón Rubial, encarga al titular de la cartera de Interior, José María Benegas, aún sin competencias, una nueva vía para negociar con ETA. Benegas intenta entrevistarse en el sur de Francia con Monzón y Argala que no acuden a la cita al considerar que no cuenta con el suficiente apoyo. Con la llegada del PSOE al Gobierno Después de conocerte me costaría trabajo matarte confesó el jefe de ETA Txomin al comisario Ballesteros Antxón era como un magnetófono. Grababa lo que yo le decía y lo enviaba a la cúpula. No podía decidir se disparan las negociaciones y, con ellas, los fracasos. A petición de Felipe González, el jesuita José María Martín Patiño se entrevista en julio de 1984 en París con Txomin La banda no accede a la petición del sacerdote: una tregua de un año que posibilitara nuevas conversaciones. El 23 de agosto de ese mismo año, el ministro del Interior, José Barrionuevo, declara públicamente estar dispuesto a negociar con ETA donde quiera y cuando quiera Una semana después, el embajador de Francia en Madrid, Pierre Guidoni, recibe a los dirigentes de Herri Batasuna Jokin Gorostidi y Santiago Brouard, a quienes entrega un ultimátum que tiene como destinataria a la banda: el 22 de septiembre deberán acudir a un local de los jesuitas en Burdeos uno o varios responsables cualificados de ETA para exigirles una tregua de 60 días como paso previo para que el Gobierno español designara un interlocutor oficial habilitado para hablar de política El diplomático advierte de que en caso contrario comenzaría una política de extradición de etarras a España. A la cita no acudió ningún etarra al considerar la banda que no disponían de las suficientes garantías de seguridad. A finales de 1984 se detectan varios