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16 Nacional DOMINGO 30 1 2005 ABC JOSEP PIQUÉ Presidente del Partido Popular de Cataluña En el debate del Estatuto debe primar el interés ciudadano, no el modelo de Estado BARCELONA. -El plan Ibarretxe, ¿ha precipitado el acuerdo entre PP y PSOE sobre el modelo territorial? -Creo que la oferta de pacto se tenía que haber producido bajo cualquier circunstancia. Lo que ocurre es que el plan Ibarretxe ha acelerado el cambio de actitud del PSOE, que detecta una inquietud creciente en el seno de la sociedad española, incluida una parte de su electorado y de su propia militancia, sobre la necesidad de que el PP participara. ¿Lo ocurrido en la manifestación de apoyo a las víctimas del terrorismo es producto de una crispación en la política española? -Hay una crispación en la política española atribuible a ciertas actitudes del PSOE. Su presidente entró en el Gobierno con alardes de un concepto ya casi ridículo, que es el talante. Pero en la práctica hemos visto decisiones en política exterior absolutamente bilaterales, muy perniciosas para España. También actitudes sectarias frente a sentimientos muy extendidos en la sociedad española, como los religiosos; frente a colectivos como el de los jueces. Se ha intentado establecer una distinción maniquea entre víctimas del terrorismo de segunda y de primera. Se han levantado expectativas de paz en el País Vasco sin contar con la oposi- Los populares catalanes están dispuestos a tener una participación muy activa en la reforma del Estatuto catalán, siempre y cuando se respete la voluntad de consenso TEXTO: MARÍA JESÚS CAÑIZARES FOTOS: ELENA CARRERAS ción. Todas ello ha generado un ambiente muy negativo percibido como una agresión por parte de algunos sectores de la población. Nosotros nunca acusamos a nadie de fomentar un golpe de estado en otro país, por ejemplo. ¿Puede verse reflejada esa crispación en las elecciones vascas? -La situación en el País Vasco provoca que la confrontación se produzca entre sectores no iguales, entre aquellos cuya vida está amenazada y los que no. Hay una lucha dramática por la libertad. Allí no puede haber un diálogo político normal. No sé qué ocurrirá en las próximas elecciones. Espero que el PP mejore sus resultados. ¿Se habla de diálogo con ETA con demasiada ligereza? -Sin duda. Uno de los grandes logros de estos años ha sido poner todo el peso del Estado de Derecho en la lucha contra el terrorismo. Perseguir a ETA no sólo en el sentido estricto, sino contra el entramado que la rodea, transmitiendo a los terroristas que deben per- der toda esperanza de recibir alguna contrapartida política a cambio del cese de la violencia. Es muy importante que en ningún momento puedan llegar a pensar que pueden acabar obteniendo algo a cambio que justifique largos años de terrorismo. Ése es el espíritu del pacto que hubo entre el Gobierno del PP y el PSOE. Romper ese espíritu sería un retroceso extraordinario. No es posible ningún diálogo con ETA ni con su entorno político. ¿El plan Ibarretxe ha contaminado el proceso estatutario catalán? -Espero que no. Se trata de un plan El plan Ibarretxe divide a la sociedad vasca con el voto de los violentos. El proceso estatutario catalán es completamente distinto ilegítimo, ilegal y no respetuoso con los procedimientos y las reglas del juego. Es un plan que divide a la sociedad vasca y que ha recibido los votos de los violentos. El proceso catalán es completamente distinto. Nunca ha habido una voluntad de imponer un plan basándose en la mayoría parlamentaria, siempre se ha planteado la necesidad del consenso de todas las fuerzas políticas, sin exclusiones y con pleno respeto a los procedimientos que se derivan del propio Estatuto. Mientras esto siga así, me parecería incongruente que el PP no participara en un proceso de esas características. Si a medida que se avanza en los trabajos surgen elementos no aceptables para el PP, contradictorios con la Constitución o con los intereses de los catalanes y del Estado español, ya tomaremos la postura que creamos conveniente. Hasta ahora, lo que se ha discutido es importante, pero colateral. Los textos recibidos son, en algún caso, de dudosa constitucionalidad, pero discutibles. ¿Se refiere, por ejemplo, a la bilateralidad en las relaciones entre Cataluña y el Estado? -La bilateralidad en sí misma no es anticonstitucional. La Constitución no ordenaba la generalización del proceso autonómico, la hacía posible. La dinámica política ha hecho que se pro-