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12 La Entrevista DOMINGO 30 1 2005 ABC Hemos pasado de un partido en manos de un cínico, Arzalluz, a un gobierno en manos de un fanático, Ibarretxe (Viene de la página anterior) La lucha contra la violencia no sólo es policial y judicial, sino también una toma de conciencia ciudadana A Otegi se le olvidó decir que Blair es capaz de suspender la autonomía del Ulster si lo cree necesario No sólo es terrible que alguien desaparezca, sino también el dolor y la tristeza que quedan, todo lo que se rompe mismo que podrían decir cien mil, ésa es una irracionalidad absoluta que no tiene el más mínimo sentido. Además, el plan rompe con el Estatuto y con la Constitución. Finalmente y aunque lo primero sea una locura y algo demasiado grave, creo que todavía lo es más el que, en tercer lugar, el plan quiera romper todos los esfuerzos que se han venido realizando para la vertebración del País Vasco dentro de España y para la vertebración de los distintos ciudadanos dentro del País Vasco. -Como un gran conocedor del problema vasco ¿cree que en estos momentos sería posible, sería necesario, sería deseable, algún tipo de diálogo con la banda terrorista? -Ésa es una cuestión muy difícil. Ni aunque yo fuese el que en algún momento tuviese que tomar un tipo de decisión así podría comprometerme en una respuesta. No podría hacerlo ni aunque tuviera un grado de conocimiento, que por otro lado no tengo, de si ETA iba a abandonar las armas. Lo que sí creo firmemente que hay que hacer es lo que se ha acentuado desde el Pacto Antiterrorista que propusimos los socialistas. No sólo es una lucha judicial y policial, que lo es por supuesto, sino también es una lucha de toma de conciencia, esa toma de conciencia que se produjo, sobre todo, a partir del asesinato del concejal del Partido Popular de Ermua Miguel Ángel Blanco, un hombre sencillo, un trabajador. Ahora, si en los últimos momentos para que cese la violencia y se abandonen las armas hay que hablar o no hay que hablar, depende de tantas cosas que yo no lo sé, sinceramente, no intento ocultar nada. Lo que sí tengo claro es que no haría ni una sola concesión política. Creo que ETA está muy derrumbada, pero si llega el momento de dar el último paso a ver cómo lo damos, si así (tiende la mano, pero exigentemente) o así (y lanza un contundente puntapié al aire) -Otegi ha declarado que Zapatero podría convertirse en el Blair español trazando una similitud con el proceso de paz irlandés. -Digamos que Otegi es alguien que me resulta bastante antipático, como todos los que han ascendido y subido defendiendo la violencia. Ahora se quieren hacer pasar por unos benditos... Pero se le olvida decir que el gobierno de Blair es capaz de suspender la autonomía si lo cree necesario. ¿Eso también le parece bien? ¿Qué le parecería si el presidente español hiciese lo mismo porque alguna formación se está saliendo de madre con pactos anticonstitucionales? Son situaciones distintas, muy distintas. -Además del trance de su atentado, ¿hubo algún momento en el que pensó que ya no podía más? -La verdad es que durante todos estos años hemos sufrido momentos tremen- La mirada de este guipuzcoano sigue siendo una de las más preclaras sobre el País Vasco dos, momentos que no se pueden olvidar, como el atentado del cuartel de la Guardia Civil, en Zaragoza, donde entre otras personas fueron asesinadas, en nombre del pueblo vasco aquellas dos gemelitas. También fue duro perder a tantos amigos, Jáuregui, Lluch, Tomás y Valiente, Fernando Buesa, Fernando Múgica... eso me tocó mucho. Y cuando mi atentado, cuando aún existía algún riesgo de muerte, lo que más me dolió fue cómo afectó a mi familia, a mis amigos. Evidentemente, víctimas son los que han muerto, aunque quizá ellos han dejado de sufrir. Pero las víctimas también somos los supervivientes y también son víctimas los familiares, los amigos. Es terrible que alguien desaparezca, pero también lo es el rastro de dolor y de tristeza que queda, todo lo que se pierde, todo lo que se rompe. -Supongo que le dolerá especialmente que las víctimas sean usadas como carnaza política. -Hechos como ésos que recientemente han sucedido en Madrid me producen muchísima tristeza. Todas son víctimas. No hay víctimas de primera, de segunda... las batallas políticas no deben llegar nunca hasta ahí. Lo único que le puedo decir es que hay unas víctimas que son los familiares y amigos de los desaparecidos; otras que, como yo, han logrado sobrevivir; y otros que ya no pueden ni podrán hablar. Pero todos hablamos en su nombre, somos su mismo sentimiento y eso es lo que hay que preservar. Vascos de piedra blindada Además de en carne propia, Recalde ya sufrió en la piel de la librería Lagun (propiedad de su esposa Teresa Castells) la visita de los violentos, que acabaron por destrozarla y quemar sus libros. Como los nazis. En estos momentos, la librería va muy bien- dice Recalde- dentro de lo que puede ir bien un pequeño negocio. Al que quiera montar una librería que la monte, porque es un negocio precioso, pero si quiere hacerse rico con ella que piense en otra cosa Lagun siempre fue un símbolo de San Sebastián. En tiempos de Franco, un símbolo de la lucha contra la dictadura por la que desfilaron decenas de antifranquistas, lo que nos costó unas cuantas agresiones de los Guerrilleros de Cristo Rey. Luego, como es sabido, los radicales la tomaron con el establecimiento. La verdad es que las pedradas las hemos recibido a diestro y siniestro, nunca mejor dicho. Aunque fue muy hermoso que se solidarizaran con nosotros medios de comunicación de medio mundo, como el New York Times o alguna televisión alemana. Algo que es de agradecer porque todavía hay europeos que llaman luchadores por la libertad del pueblo vasco a los terroristas Una librería por la que pasaron Chillida, Oteiza, Bernaola, Gabriel Celaya (siempre dispuesto a echarse a la calle que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo Blas de Otero (pidiendo la paz y la palabra) el recluta Muñoz Molina (que más tarde confesaría que digamos que se llevó prestado algún libro del local) o el extraño y genial Gabriel Aresti, aquel poeta psicológicamente muy afectado que escribiera este poema con el que bien se identifica Recalde: Éstos son los límites de mi vasquidad. Al Norte: la Justicia. Al Sur: la Libertad. Al Oeste: que el hombre tenga una vida noble (fiesta dos días por semana) Al Este: que gane un salario suficiente para que estudien sus hijos (y sus hijas) Y el vasco que no tenga estos límites no es vasco porque no es hombre. Firmo esta blasfemia con mi sangre Lagun, la librería por la que desfilaron y desfilan los vascos de piedra blindada de Miguel Hernández.