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96 Los sábados de ABC SÁBADO 29 1 2005 ABC LAS CHICAS DAN EL GOLPE (Viene de la página anterior) llenos. Y con chicas, que han descubierto entre las cuerdas una forma de quemar adrenalina y mantenerse en forma. Esta tarde, en el Barceló, cerca de la Avenida de América de Madrid, ellos y ellas parecen sombras: piernas ágiles que ejercitan movimientos de baile, manos enguantadas que chocan contra otras manos, sacos que se bambolean, y dos cuadriláteros que, a menudo, sábados o domingos, acogen veladas de aficionados en las que siempre hay hueco para las mujeres. Dicen los entrenadores que quizá el éxito de las artes marciales orientales en España propicio el cambio del viento. Cientos de aficionados se apasionaron con la flexibilidad y la fortaleza en los músculos que proporcionaban deportes como el kick- boxing Era fácil verles en los nuevos gimnasios, en salas lujosas y grandes, iluminadas con muchos watios, con calefacción, espejos, sauna y masaje. Las antípodas de los espacios lúgubres que habitan en la literatura del género, de aquellas paredes desconchadas en las que amarilleaba un póster del gran Alí. Y del kick- boxing al boxeo. Es divertido, creativo y exigente; se notan los avances de forma rápida, se mejora sustancialmente la condición física, y se trabaja la resistencia, la velocidad, los reflejos, la coordinación; se queman muchas grasas explica el entrenador José Valenciano. Más allá de los sueños de los profesionales, los clientes de los gimnasios se dejaron querer por una especialidad olvidada en las telarañas de la memoria de la generación de sus padres o abuelos. de junio de 1999. El pico de la pirámide, como se ve, es brevísimo. La base, en cambio, luce un aspecto más robusto, difícil de traducir en cifras. En la Federación Española de Boxeo apenas suman sesenta fichas de chicas, casi todas selladas en 2003 y 2004, pero sólo las que aspiran a competir entre regiones están obligadas a pasar por ese trámite. Valenciano o Soria opinan que quizá unas mil mujeres practiquen este deporte en España, la mayoría sólo como un ejercicio para mantenerse en forma y liberar energía; y de ellas, un diez por ciento compite en veladas amateur Lucía de Vicente, de veinticuatro años, podría identificarse con el primer grupo. Lo veo como un hobby explica, tras hacer unos guantes en el ring del gimnasio de Aluche (Madrid) A Lucía le empujó a las cuerdas su hermano, boxeador: Pruébalo, te va a gustar le animó. Eso fue a los veintiuno. Empecé de forma suave, pero ahora me he enganchado- -confiesa, bañada en sudor- cuando paso dos semanas sin pisar la lona, siento ansiedad Cierto es que raramente se da esa circunstancia. Acude al gimnasio cuatro o cinco días a la semana. Hace saco, manoplas y Irene Gordo, de dieciocho años, se entrena de lunes a sábado. Ella sí quiere ser profesional del ring Paz Vega o Daniel Guzmán Aquí no hay quien viva representan a una generación que practica boxeo para manterse en forma Las manos femeninas no se identificaban con el ring, pero en los últimos años las cosas han cambiado Una campeona en casa María Jesús Rosa, campeona del mundo del peso mini mosca, iba a buscar a su novio a las clases de kick- boxing hace una década. Lo cuenta ante un café humeante, entre risas, antes de empezar su sesión de entrenamiento. Así empezó todo. Me gustó y, durante unos años, me dediqué a ello, hasta que sentí la necesidad de competir. Mi entrenador, José Chumilla, me recomendó el boxeo Su primera exhibición amateur fue en Getafe, en 1999, ante no más de quinientas personas. Cuatro años después, el 6 de noviembre de 2003, cuando conquistó el título mundial, cinco mil espectadores abarrotaban el pabellón de Alcobendas. Esther Páez, catalana, fue la primera. María Jesús Rosa, la segunda, hoy día la única profesional en España. Rosa y Páez pelearon en Sevilla el 18 El gimnasio que enseña a los actores y fabrica campeones El gimnasio Gleason s, en Brooklyn, el que eligió Hilary Swank para preparar su interpretación en Million dolar baby se parece como un guante a otro a los que aparecen en las películas, a esas cuevas de humedad y sudor donde se fabrican los campeones que hacen ganar y perder dinero en las apuestas. Allí entrena Héctor Roca, panameño que presume en su curriculum de haber conseguido títulos mundiales con trece púgiles, entre ellos Arturo Gatti, Buddy McGirt o Iran Barkley. Roca tenía experiencia a la hora de trabajar con las estrellas de Hollywood, como hizo con Jennifer Lopez, Wesley Snipes o John Leguizamo. Entre esas cuatro paredes se entrenó también Robert de Niro para meterse en la piel de Jake LaMotta en Toro Salvaje En el caso de Hilary Swank, se ejercitó durante tres meses hasta convertirse en una boxeadora de verdad. Al poco de empezar logró propinar el primer golpe en la nariz a una sparring Se disculpó y me enfadé mucho- -ha dicho estos días Roca- Le dejé claro que la próxima vez se buscara un entrenador. En este deporte hace falta coraje. Si consigues pegar hay que pegar de nuevo. Ella estaba aprendiendo para una película, pero yo quería que se viera natural y que pareciera una boxeadora de verdad. Más tarde le sacó sangre a una buena peleadora, y ya no se disculpó. Había ganado la confianza que necesitaba; comenzó a pelear como una verdadera boxeadora El Gleason s es un gimnasio legendario en Nueva York. Abrió sus puertas en el Bronx en 1937, y ha sido el hogar de héroes del ring como Mohamed Ali, Joe Frazier, Jake LaMotta, Emile Griffith, Benny The Kid Paret, Dick Tiger, Mike Tyson o Roberto Durán... hasta 110 campeones del mundo. Cuando se trasladó a Brooklyn no desapareció la magia. Por allí siguieron pasando famosos y anónimos, muchos en busca de gloria... dentro o fuera del cuadrilátero. Trasladado a España, aunque las comparaciones sean odiosas, el gimnasio de las estrellas podría ser el que dirige Jerónimo García (nuestro Héctor Roca) en Aluche. Sólo hay un ring y una pequeña sala salpicada de sacos y espejos, habitualmente llena. Aquí se entrenan o han entrenado Natalia Verbeke, para su papel en A golpes Daniel Guzmán, cliente habitual a quien es fácil ver cualquier tarde, o el mexicano Demián Bichir, boxeador en Sin noticias de Dios