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20 Nacional LA LACRA DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA SÁBADO 29 1 2005 ABC Aumenta el número de mujeres menores de 25 años asesinadas por sus parejas El Centro Reina Sofía denuncia la extrema crueldad de los agresores ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE VALENCIA. Durante 2004 la violencia doméstica alcanzó sus peores registros y esbozó tendencias nuevas que reflejan un descenso en la edad de las mujeres que murieron a manos de sus parejas o por quienes un día lo fueron. Los femicidios afectan a mujeres cada vez más jóvenes alerta José Sanmartín, director del Centro Reina So- José Sanmartín fía para el Estudio de la Violencia, que apoya sus palabras en las estadísticas correspondientes a 2004, año en el que fallecieron 64 mujeres, de las que 13 aún no habían cumplido los 25 años. Las cifras absolutas encubren, según Sanmartín, una realidad preocupante la mayor tasa de femicidios se registra en el tramo de edad comprendido entre los 15 y los 24 años, en el que se inscriben un total de 2.750.000 mujeres, lo que refleja una inversión en la tendencia respecto a años precedentes, cuando morían más mujeres entre los 25 y los 44 años, tramo de edad en el que se inscriben 28 de las mujeres asesinadas en 2004, de un universo cercano a los siete millones. Quizá se trate de algo meramente coyuntural señala el director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, que cuestiona la eficacia de las medidas de socialización no sexista que se están aplicando para luchar contra la violencia doméstica, fenómeno que se ha cobrado una vida menos que el año anterior- -según las estadísticas de este organismo- pero ha experimentado un crecimiento del 50 por ciento con respecto al 2001. Las cifras no coinciden con las del Instituto de la Mujer, que contabiliza 72 muertes en 2004, porque el Reina Sofía discrimina tres casos en los que las investigaciones han descartado que existiera relación sentimental entre víctima y asesino. La mayoría, por arma blanca Sanmartín hace además hincapié en el carácter extremadamente violento de los agresores a la hora de ejecutar a su víctima, cuya vida cercenan de cerca y utilizando métodos de extrema crueldad El 46 por ciento de los maltratadores se valió de un arma blanca para asesinar a su pareja o ex pareja, mientras que el 15 por ciento de las víctimas cayeron abatidas por los disparos. Doce de cada cien mujeres murieron como consecuencia de los golpes que, con un objeto contundente, les propinó el hombre, que en un 5 por ciento de los casos se vale de puñetazos y patadas. El mismo porcentaje de maltratadores recurrió al estrangulamiento para asfixiar a su compañera. El cinco por ciento de las víctimas se consumió entre llamas, pues fue el fuego el arma empleada por sus verdugos para cometer el crimen. En un tres por ciento de los casos el maltratador mató a la mujer arrojándola por el balcón. La publicación refleja, igualmente, que en términos relativos, el ámbito rural registra mayor número de femicidios y que la ruptura sentimental o el inicio de la misma es el periodo de mayor peligro para la vida de la mujer. El Boletín insiste en la dependencia económica de la víctima respecto a su agresor, ya que el ochenta por ciento de las mujeres asesinadas, que en su mayoría tenía entre 25 y 44 años y eran españolas, carecía de un empleo cualificado y en un porcentaje aún mayor (90 por ciento) habían sufrido con anterioridad episodios de violencia doméstica que habían denunciado. En lo que respecta al agresor, el Centro Reina Sofía dibuja un perfil de un hombre español, cuya edad oscila entre los 25 y los 44 años, sin empleo cualificado, que en el 60 por ciento de los casos es detenido tras cometer su crimen.