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102 Deportes CICLISMO VIERNES 28 1 2005 ABC Un corredor surafricano de 16 años da positivo por EPO ABC PRETORIA. Un ciclista surafricano ha rizado el rizo de la transgresión. Michael van Staden tiene 16 años y ha dado positivo por EPO, la hormona que fabrica glóbulos rojos de forma artificial. Adquiere así el lamentable récord de ser el corredor más joven de la historia cazado en un control antidopaje. Van Staden compitió en la Vuelta a Suráfrica sub 16 con su equipo, el Minolta Júnior, en la que finalizó quinto. El 25 de septiembre de 2004 fue reclamado para un control de orina después de la etapa junto a otros ocho corredores. Dio positivo por EPO. Un mes después, el 26 de octubre, la federación surafricana avisó al ciclista y a su equipo del resultado del análisis. El ciclista dijo que si había EPO en su organismo, era sin su intención. El contraanálisis certificó el positivo y su sangre no desveló valores anormales de hematocrito. Según el testimonio del corredor, sólo le han inyectado dos veces en su vida. Y piensa que pudo ser el médico o el mánager de la formación el causante de la ingestión de EPO sin su consentimiento. El ciclista recurrió al Tribunal disciplinario de su país, que ratificó a través de una prueba en el Instituto Poligráfico de Suráfrica que había consumido EPO, con o sin intencionalidad. La federación africana, que había sancionado con un año de suspensión al joven ciclista, ha congelado el castigo al aceptar el argumento de que Van Staden no había consumido EPO intencionadamente, sino obligado y sin su conocimiento. La federación surafricana ha expuesto su intención de investigar a fondo este positivo. Existe la posibilidad de que la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) y la Unión Ciclista (UCI) intervengan al respecto en la averiguación. Un equipo ciclista en crisis vuelve a reclamar a Juan Fernández para salir a flote. El director granadino cogió al Festina después del escándalo, al Coast de los impagos y ahora al Phonak de los positivos de sus estrellas. Festina y Coast desaparecieron. Promete transparencia y rigor Otra herencia para Juan TEXTO JOSÉ CARLOS CARABIAS MADRID. Como otros tantos inviernos en el incómodo mirador del paro, Juan Fernández distribuía su porcentaje vital obligado por las circunstancias: el 80 por ciento del tiempo para sí mismo y el 20 restante para sus pequeños negocios. Así ha vivido muchos años en su Vitoria de adopción: trabajo sí, trabajo no, para un director guadiana que aparece y desaparece de escena en ciclos indeterminados. En Navidades sonó su teléfono móvil. Un número desconocido. Era John Lelangue, ex jefe de Prensa del Tour y ex mano derecha de Leblanc, quien le comunicaba un secreto. Me voy a hacer cargo de un buen equipo, le dijo. Es el Phonak, le comunicó un par de días después. A Juan Fernández le interesaba, claro. Otro equipo en crisis. Como el Festina de después del escándalo o el Coast de los morosos. Esta vez le pidió socorro el grupo triturado por los positivos de Hamilton y Santi Pérez. Otra herencia para el reflotador Festina representa más que un símbolo. Es la frontera del ciclismo, el antes y el después del dopaje. El empresario relojero Miguel Rodríguez le encomendó en 1999 a Juan Fernández la misión de reconstruir aquel esqueleto. Lo del Festina fue lo peor que he vivido- -cuenta el director desde Mallorca- Fue como levantar un edificio nuevo con las manos. Se venía de una situación de dopaje colectivo, una expulsión del Tour y una imagen lastimosa. Los corredores no hablaban, eran como mutantes. Nunca he visto una situación que afecte tanto a una persona. Virenque, Brochard, Roux, Hervé... No era por lo que pensaran de ellos, sino por lo que les decían a sus hijos La regeneración o lo que fuese duró tres años. En el invierno de 2001 el Festina dejó de existir. Acostumbrado al barbecho- -estuvo dos años sin volante en el tránsito del sa tan pequeña pudiese patrocinar un equipo de mil millones de pesetas. En realidad, no era una empresa, sino un almacén Gunther Dahm, el presidente de aquella firma de ropa deportiva, resultó ser el espejo de sus instalaciones. Corredores sin cobrar, retrasos en todas las nóminas, trapicheos por doquier y un fichaje- bomba, Ullrich, para captar un patrocinador. El primer año lo pasamos como pudimos- -cuenta el director- pero el segundo fue totalmente imposible El Coast no llegó al Tour 2002. Ullrich se midió a Armstrong con un sustituto de emergencia, los colores verdes de Bianchi. Controles internos cada dos meses La tercera herencia se remonta en el tiempo a 1979. Fue entonces cuando Juan Fernández conoció a John Lelangue, en una visita a la casa de su padre, Robert, que era su director deportivo en el Kas. El pequeño John tenía nueve años. Andy Rihs, el jefe del Phonak, ha entregado el equipo a este belga de 34 años con un objetivo último: lograr una invitación para el Tour el próximo 31 de enero. Lelangue quería un director español y se acordó de mí. Son circunstancias de la vida. No tengo la sensación de ser un apagafuegos En el Phonak, sin embargo, esperan algo de esto. Después de los positivos de Hamilton y Pérez, todos los ciclistas del Phonak han aceptado contratos de un año, una carta ética que les obliga a pasar controles internos cada dos meses y una cláusula por la que serán expulsados sin dan positivo. Lo fácil sería decir que se puede arreglar el dopaje, pero es difícil. La única solución es una línea de transparencia. En Phonak sólo utilizaremos productos autorizados por la UCI y el COI. Si hay una sola evidencia, expulsaremos al corredor en medio minuto. No queremos ser de los que miran para otro lado Mapei al Festina- a Juan no le pesó el tramo de incertidumbre de tres meses entre el Festina y el Coast, un nuevo equipo alemán que quería competir en su país contra el transatlántico del Telekom. El patrón, como todos los patrones, invitó al director español a conocer las instalaciones de su empresa, en Essen. Y por ahí surgieron las dudas de Fernández. No podía entender que una empre- Cuatro Vueltas y un Giro La fama de Juan Fernández (Granada, 47 años) creció como director a la sombra de Tony Rominger en el Clas- Mapei. Con el ambicioso suizo ganó tres Vueltas a España (1992, 93 y 94) y un Giro de Italia (1995) Fue su época dorada. No volvió a la senda del éxito hasta 2001, cuando Ángel Casero conquistó la Vuelta en el equipo Coast.