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62 Espectáculos VIERNES 28 1 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Carmen Maura, el sueño de Alfonso Albacete y David Menkes J. E. A. MADRID. Sus seguidores dicen que cualquier película con Carmen Maura dentro nos gusta más Y no es de extrañar, porque si existe un ejemplo de esfuerzo, buen hacer y perseverancia para mantener una larga y diversificada carrera, éste sería el de la gran actriz madrileña, que es capaz de echarse al coleto cualquier reto interpretativo que le aporte algo distinto a su filmografía. Con Entre vivir y soñar se presenta ante el espectador siendo otra gracias a la labor de Alfonso Albacete y David Menkes- -en la dirección- -y la coguionista Ángeles G. Sinde. Maura, lógicamente, es la protagonista de la historia, la que nos guía de la vida real a sus sueños, del verano en Salou al invierno de París. Aunque, como ella dice, el camino más corto entre dos puntos no es siempre una línea recta. A su alrededor giran el resto de los personajes. Para los directores, Maura es un genio para la comedia. Sabe manejar el tiempo de una forma matemática y ha sido de gran ayuda para Alex Brendemühl, que no está tan acostumbrado a la comedia. La generosa Carmen declara haber tenido con su compañero de rodaje una química inmediata Recuerda que durante el rodaje le comentaba: Cuanto más dura sea yo con tu personaje, más le querrá la gente Y así es, aunque Alex, sin embargo, se sentía un poco cauteloso al principio de la filmación. Pero enseguida pasamos a ser pareja... de ficción. Una pareja atípica pero muy divertida y que funciona, que era, en definitiva, lo que buscaban Albacete y Menkes. Ana tiene dos vidas, la real y la que desea, la que sólo existe en su pensamiento, en sus sueños dice la actriz. Entre vivir y soñar París, ¿qué las das? JAVIER CORTIJO Tras meterle un supositorio frenético y atómico al cine español de los noventa (ahora le vendría mejor una cataplasma calentita) el tándem Albacete Menkes, según su sagrado catón almodovariano, cambió el plumón fucsia por el aguijón melancólico en Sobreviviré y I love you baby aunque la muñeca de su estilo seguía pareciendo un tiovivo. Ahora, continúan aunando ambas tradiciones ya ancestrales en su último largometraje, en el que visten a la icónica Carmen Maura con la pana de Martínez Soria y la plantan en un París de techni- musical de la Metro para ¿salvar? a su grisáceo matrimonio buscando a su príncipe azul de adolescencia. Pero, como a falta de principito bueno es patito feo, la mujer se tiene que conformar con un vecino aficionado a los tiestos y los foulards que interpreta, con su prodigioso hieratismo cual picadura de medusa californiana, Alex Brendemühl. Sin ánimo de hacer comparaciones odiosas con otros encantados enamoramientos en la Ciudad de la Luz (ni siquiera el sexo oral de Antes del atardecer el nivel de chiribitas deseado por los autores no acaba de cuajar ni hacer mezcla con la historia, con astillas algo pedestres, a pesar de que la solvencia de Ángeles González- Sinde es mayor que otras guionistas de cabecera del dúo dinámico. Tampoco ayudan mucho los trasnochados tópicos y concesiones que taladran la credibilidad de ciertos personajes, como la hija adolescente, el flashback setentero o la vichyssoise como afrodisiaco casi ar- Carmen Maura El nivel de chiribitas deseado por los autores no acaba de cuajar ni hacer mezcla con la historia guiñaniano. Y, aunque de la extraña y por momentos entrañable pareja salen algunos fogonazos y centellas de amable degustación (la nota cursi la da el contexto, que conste) mucho nos tememos que seguiremos sin saber qué tercera cosa hay entre vivir y soñar, que decía Machado. Mejor adivinarla sin coger el tren. Directores: Alfonso Albacete y David Menkes Intérpretes: Carmen Maura, Alex Brendemühl, Manuel Manquiña, Marta Etura, Thierry Lhemitte Duración: 100 minutos Nacionalidad: España, 2004 Calificación: Bob Esponja. La película Mar pero que muy adentro J. C. Si Jacques Cousteau hubiese localizado en sus garbeos a este ente esponjiforme mezcla de Pedro Ruiz haciendo de Petete (o entrevistando a Dios, da igual) Jaimito Borromeo y el retoño de la familia Monster, seguramente habría colgado el gorro encarnado para dedicarse a ser protésico dental. Porque el tal Bob Esponja tiene su guasa, y no digamos cuando se junta con su colega la estrella de mar Patrick, cuyo abisal coeficiente neuronal haría que le echasen de algún Gran Hermano Submarino por abusón. Precisamente por ello son dos de los cracks de Nickelodeon, factoría animada que se bambolea entre el algodón dulce de Disney y el speed cafeinómano de Cartoon Network, línea Dexter y Vaca y pollo (tus fans no Directores: S. Cohen y S. Hillenburg. Intérpretes: Dibujos animados y David Hasselhoff Nacionalidad: EE. UU. 2004. Duración: 90 minutos Calificación: os olvidamos) Ahora le toca su puesta de largo utilizando el viejo truco para estirar metraje de un hábitat televisivo tradicional: como la cosa va de viaje cuasi- iniciático para recuperar un objeto perdido (la corona de Neptuno, ná menos) pues añadimos unas cuantas paradas y etapas extras y listo. Gozosamente estrafalarios y con ingenios de lo más felices y rampantes ¿a que siempre se han preguntado có- David Hasselholf mo se ducha una esponja? Pues aquí está la solución al dilema) el gurú Hillenburg y su compinche Cohen nos meten por la vía convencida en su acuario loquilandiano, que crepita cual campana de palomitas en hora punta. Y mientras acompañamos a este dúo empapado en gracejo nos sorprenden guiños y pedorretas tan brutales como ese presunto final de Bob ¡puro Duelo al sol ese animado número musical a lo Danny Kaye sorteando peligros de brinco en brinco, esa jarana de pompas de jabón que demuestra la ambigüedad de lo naif y, de remate, ese glorioso cameo de un almidonadísimo David Hasselhoff con bermudas y a lo loco cual barco ebrio rimbaudiano Lástima que la brillante animación se derrita un poco cuando aparece el malo de carne, escafandra y hueso y, en fin, que no podamos disfrutar de la voz de la sirenita Scarlett Johansson al no dispensarse copias en versión original. Por lo demás, un guateque burbujeante de primera para no tan grandes y no tan chicos.