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60 Espectáculos VIERNES 28 1 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Audrey Tautou reconoce que desde que protagonizó Amélie su carrera cambió radicalmente, aunque el público ya se había fijado en ella en Venus, salón de belleza Ahora vuelve con una película de amor, voluntad y obstinación: Largo domingo de noviazgo No creo que mi personaje sea ingenuo TEXTO: JOSÉ EDUARDO ARENAS La actriz francesa Audrey Tautou Amélie en la que sustituyó a Emily Watsson) estuvo en Madrid para presentar junto al cineasta Jean- Pierre Jeunet la película Largo domingo de noviazgo basada en la obra de Sébastien Japrisot, y una de las primeras cosas que declaró al respetable fue el desmentir la noticia de que iba a ser la protagonista de El Código Da Vinci que parece ser que empieza a rodar Ron Howard dentro de dos meses y que saltó a los periódicos el mismo día que ella aterrizaba en la capital de España: Es algo que se ha dicho sin tener de momento nada concreto. Alguien ha querido apuntarse una exclusiva Pero es cierto. El caso es que a lo que venía la actriz era a promocionar su Largo domingo... Y lo hizo. Al natural es muy bella y posee una fragilidad a lo ruiseñor Piaf que no trasciende a la pantalla. No es demasiado comunicativa, aunque Jeunet dejó por sentado que habían vivido unos días divertidos durante el rodaje, porque tenemos los mismos gustos, afinidades, el mismo humor y angustias. No necesitamos hablar mucho, éramos como los obreros en una obra: se trabaja y ya está La cara de Tautou ante el comentario no fue ni de sí ni de no, sino de todo lo contrario. Bueno, quizá no era su día o es que estudia para doctorarse en Catherine Deneuve. A Tatou le apasiona la novela, al igual que a Jeunet: Teníamos la Primera Guerrea Mundial, la posibilidad de volver a crear el principio de siglo en París y, ante todo, el personaje de Audrey Tatou, en un momento de la película Mathilde, con su historia de voluntad y obstinación, y una cierta fantasía a lo Amélie La actriz matiza que Largo domingo de noviazgo es un filme sobre la esperanza. Jeunet ha sido muy fiel al libro, donde se refleja que cuando uno desea algo verdaderamente, se puede obtener. No creo que mi personaje sea totalmente ingenuo, que tuviera esperanzas que no fueran reales; al contrario, me parece que es totalmente lucida con respecto a su búsqueda en la vida Para el director, desde que coincidieron en Amélie supo que tenía delante a Mathilde, la actriz en la que pensaba desde hacía 14 años. Le di el libro y aceptó. De no haber sido así, no existiría el filme En cuanto a la posibilidad de que el vestuario de la cinta vuelva a poner de moda la moda retro la actriz no está muy convencida: La magia del carácter de Amélie fue milagrosa. En su momento estuvo bien, pero no veo a la gente ahora con aquel corte de pelo. Por eso no creo que vuelva a suceder con esta película, a pesar de que las dos mujeres tienen en Jeunet al mismo padre Ha esculpido a Mathilde según su universo. luego ellas son muy diferentes. Yo sé cómo he compuesto uno y otro personaje, aunque mi cara y expresiones sean las mismas Para los amantes de los cameos de lujo, Jodie Foster hace una aparición: Nuestro primer encuentro con ella fue en el café que sale en Amélie Llegaron unos muchachos con una cámara y nos dijo que nos retiráramos, que estábamos estorbando Largo domingo de noviazgo La misma y magnífica Amélie, caída de otro guindo E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Parecía imposible encontrar un personaje femenino tan romántico, quijotesco y enternecedor como el de Amélie. El golpe emocional que se daba el espectador contra esa muchacha que miraba París con limpiaparabrisas en sus ojazos se revive ahora casi con la misma intensidad: reaparece Amélie con el nombre de Mathilde y con el mismo aspecto de mujer caída de un guindo que tiene la actriz Audrey Tatou, atiborrada de cualidades y de ganas de amar. Mathilde es la protagonista de esta historia de amor tozudo y de pesquisas epistolares que tiene su origen en una novela de Sébastien Japrisot y que cuenta la vida de una muchacha y la muerte de su prometido en un oscuro suceso bélico durante la primera guerra mundial... aunque, en esencia, lo que cuenta es justo lo contrario: que Dirección: Jean- Pierre Jeunet Intérpretes: Audrey Tatou, Gaspard Ulliel, Jean- Pierre Becker Nacionalidad: Francia, 2004 Duración: 134 minutos Calificación: la vida de ella consiste en buscar pruebas de que su novio no ha muerto... Jean- Pierre Jeunet, el director de aquella Amélie y de este Largo domingo de noviazgo título que reproduce fiel y hermosamente el de su origen literario, es un cineasta con estilo muy marcado: no es sólo que sus películas parezcan suyas; es que apestan a él. Es efectista, subrayón, inventivo, espectacular, poético, aceptablemente enrevesado, brillante en el encuadre y en la resolución de la secuencia, rítmico, impúdico, indiscreto y le cuesta en- contrar la distancia justa entre su cámara y sus personajes (muy encima de ellos, en ocasiones, y muy lejos y frío, en otras) Jeunet tiene mucho estilo, y eso es bueno y malo. Si acierta de pleno, caso de Amélie su estilo divertido, alegre, emotivo, amplifica lo que quiere contar. En esta ocasión, donde el acierto es mucho, pero no todo, su estilo puede resultar en ocasiones algo cargante: un bombazo de más, un movimiento de cámara descoyuntador, un sentimiento reiterado, un falsete... Aunque no sería justo dejar una impresión falsa, o al menos roñosa: la película es brillante, está narrada con un fulgor romántico y una avidez poética que arropan el frío interior de los personajes, y ella, Mathilde o Audrey Tatou, entra hasta las mismísimas trastiendas del alma mediante esa mezcla de ingenuidad, encanto, fuerza pasional y listeza que ya no se sabe exactamente de quiénes son, si del personaje o de la actriz. La chaplinesca y suave cojerita sí es del personaje, Mathilde, que le da a sus movimientos ese punto, raya, punto que te llega como un lamento en morse. A la altura del personaje y de la actriz está él, un cuitadiño que va a la guerra a nada, a intentar volverse: lo condenan a morir ejecutado por desertor; pero él lo explica bien: Tengo suerte de que me hayan condenado, no tendré que esperar al final de la guerra; ahora me iré a casa después de la ejecución El personaje es muy Amélie y se llama Manech; y el actor (igualmente, tan Audrey Tatou) se llama Gaspar Ulliel. Y verlos subir hasta el faro es tan tierno y húmedo como el piano de Casablanca.