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ABC VIERNES 28 1 2005 Sociedad 53 Ciencia El hallazgo se produjo de forma casual durante la búsqueda de un gen implicado en la esquizofrenia Los científicos creen que esta inversión genética se expande entre los europeos desde hace 10.000 años creaban familias más grandes. Ese efecto es muy sutil a nivel individual, en realidad casi inapreciable, pero se detecta de forma nítida cuando se observan sus efectos acumulativos, de generación a generación, en un grupo concreto de población. En ese largo segmento de ADN hay localizados varios genes, pero ninguno de ellos tiene un vínculo aparentemente directo con la tasa de fecundidad. No obstante, estos científicos islandeses sospechan que esa inversión genética en el cromosoma 17 incrementa la tasa de recombinación de ADN, el principal proceso que introduce novedades en el genoma de padres a hijos. Básicamente, consiste en una remezcla de material genético que tiene lugar durante la formación de los óvulos y el esperma. Aunque ese proceso no incide directamente en la tasa de fertilidad, se sabe que a mayor tasa de recombinación entre las dos copias de cada gen que heredamos, mayor es la capacidad para eliminar material genético defectuoso y mayor es la resistencia a padecer enfermedades a lo largo de la vida, lo que a la postre confiere una superior longevidad. Vikingos al servicio de la ciencia Los autores de esta relevante investigación son los líderes de una polémica empresa de biotecnología fundada en Islandia con apoyo de inversores de Estados Unidos y de otros países. Llamada DeCode, los trabajos de esta compañía liderada por el científico Kari Stefansson han tenido un amplio impacto internacional porque, en virtud de un controvertido acuerdo con el Gobierno de ese país, adquirió los derechos para analizar los historiales médicos de la población islandesa. Esa remota isla es un auténtico paraíso para la investigación genética, ya que está disponible una fabulosa base de datos genealógios que permite rastrear los lazos familiares existentes entre los islandeses desde que ese lugar fue colonizado por un reducido grupo de vikingos a principios del siglo X. Pero la iniciativa más polémica, pero al mismo tiempo útil desde el punto de vista científico, fue la aprobación de una ley en 1998, en virtud de la cual la empresa DeCode podría recopilar, almacenar y gestionar la información médica y genética de toda esa nación, con acceso directo a los historiales médicos creados por la sanidad pública islandesa desde 1905. Además, esa empresa cuenta con un banco de ADN al que han contribuido 29.000 personas con su material biológico. Con todo ese tesoro biológico, Stefansson y sus colaboradores intentan identificar genes implicados en enfermedades comunes como primer paso para desarrollar nuevos tratamientos. Según aseguran estos Inapreciable en africanos y asiáticos Según los científicos islandeses, esta inversión genética del cromosoma 17- -la segunda más grande detectada en el genoma humano- -está presente desde hace tres millones de años en la línea evolutiva humana, mucho antes incluso de la aparición del hombre moderno (Homo sapiens) Una de las posibilidades barajadas es que esa innovación genética surgió en el Homo erectus u otra primitiva especie de homínidos con la que se habrían mezclado en África los primeros seres humanos modernos, hace más de 150.000 años. Sin embargo, estos científicos sostienen como primera hipótesis que esta inversión genética es favorecida por la selección natural desde tiempos muchos recientes, expandiéndose desde hace sólo unos 10.000 años, al menos en la población europea, a la que aportaría algún tipo de ventaja evolutiva. Tras cotejar diversas bases de datos, los investigadores comprobaron que esta inversión del cromosoma 17 está presente en el 20 de los europeos, como sucede en Islandia. Sin embargo, sólo se detecta en el 10 de la población africana y apenas se aprecia en los habitantes del continente asiático. Kari Stefansson E. C. científicos, ya han logrado descubrir diversos genes implicados en trastornos que afectan a millones de personas en todo el mundo.