Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC VIERNES 28 1 2005 Opinión 5 Ubicuo en las visitas La casualidad ha querido que, de nuevo, Felipe González se deje caer por un país que visita una autoridad del Estado. Pasó en las vísperas del viaje de los Reyes a Marruecos y ha vuelto a ocurrir con el periplo de Zapatero por Chile. Como siga la racha, tanto azar y tanta contingencia van a terminar por conceder al ex presidente el don de la ubicuidad... siempre que haya visita española, claro. Puntapié diferido A petición del Gobierno español, la Unión Europea ha paralizado las sanciones diplomáticas al régimen cubano, en vigor desde el año 2003 tras la penúltima encarcelación masiva de disidentes. A cambio, los Veinticinco piden la liberación incondicional de todos los presos políticos. Por pedir que no quede, pero mientras tanto, sillas para todos para evitar el cansancio de la espera. La decisión tiene otra lectura colateral, pues no será muy útil para destensar las relaciones con EE. UU. aliado de España, el país que ha inspirado este balón de oxígeno al dictador. Asimetría en casa El guirigay que se vive en el PSOE aportó ayer un ladrillo más a la torre de Babel que los socialistas están levantando a cuenta del modelo de Estado. José Blanco anunció a Pasqual Maragall que se olvide de reformar el artículo 2 de la Constitución para incluir allí el neologismo de las comunidades nacionales ocurrencia del presidente de la Generalitat. Al final va a ser esto lo de la asimetría. Nieve insurrecta. La ola de frío que asuela España ha traído algunas curiosidades. Una de las más notables ha sido que la nevada caída en Talarn, donde se localiza la sede de la Escuela de Suboficiales del Ejército, ha vuelto a repintar la frase A España servir hasta morir escrita en una montaña, que el Ministerio de Defensa ordenó borrar a los alumnos de la academia a finales del pasado año. La imagen, remitida a la cadena Cope por un oyente que fotografió la reciente aparición de la frase, da buena cuenta de cómo esta nieve insurrecta ha cubierto los surcos que quedaron después de que se borrase el lema a instancias del Departamento que dirige José Bono. les que el toro de Osborne. Pero en Cataluña los toros están casi prohibidos... El temporal de nieve que estos días ha convertido al país en una sucursal meridional del Ártico ha sacado a la luz tan incómoda leyenda. La naturaleza, políticamente incorrecta como sabemos, ha vuelto a escribir sobre la falda de la montaña lo que algunos hombres no pudieron evitar que otros hombres, en nombre de la nada, borraran con absoluto desprecio constitucional. Debió de ser un borrón contra natura porque es la propia Naturaleza la que ha vuelto a dejar esa leyenda de Talarn visible, muy visible y a punto de nieve. En Belmez aparecen caras parasicológicas. En Talarn lo hace una leyenda borrada por la parasicología política... No se confirma que Carod- Rovira se haya entrevistado con el hombre del tiempo al otro lado de los Pirineos. Pero se rumoreaba con insistencia por Cataluña que iba a hacerlo para exigirle que las nevadas cayeran de Molina de Aragón para allá y que sobre Cataluña lloviera café. Ya saben cómo se las gasta Carod cuando de repartir calamidades se trata. Toma café y que truene por España. Es posible que mañana mande a los mossos de esquadra a que ataquen el monte. Demasiado tarde: la montaña ha vuelto a hablar dejando claro que A España servir hasta morir El que sirva, claro. A PUNTO DE NIEVE J. FÉLIX MACHUCA UANDO el año estaba doblando su última esquina, desde Talarn (Lérida) nos asustaban con el desafecto de una noticia antipática. A la Academia de Suboficiales de tan hermosa tierra la habían obligado a limpiar la falda de la montaña donde se leía, en letras confiadas y sinceras: A España servir hasta morir Al parecer, la leyenda trasminaba relinchos imperialistas y sablazos castellanizantes, por lo que al influjo de la fina sensibilidad nacionalista del triparti- C to se aconsejó borrar de la falda del monte tan insultante caligrafía, toda vez que España quieren algunos que, por aquella zona, termine en Molina de Aragón. A nuestro más patriótico ministro de Defensa, el señor Bono, señor, sí señor, debió de pillarle la corrección caligráfica con la bandera en la mano. No debe de ser fácil izar la gran bandera de España de la Plaza Colón e impedir desde el Ministerio que borren de Talarn A España servir hasta morir En Madrid somos más españo-