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ABC JUEVES 27 1 2005 Opinión 5 Deudas y dudas Antes de dejar Buenos Aires, José Luis Rodríguez Zapatero quiso escenificar su compromiso con la recuperación argentina al anunciar un plan para canjear 60 millones de euros de la deuda española por programas educativos. Generoso gesto hacia un país en crisis y fin de un problema con demasiadas incógnitas. Puestos a no cobrar el dinero, mejor interpretar el papel de ONG que el de banquero. Examen de conciencia El conflicto que enfrenta a la Iglesia y el Gobierno alcanzó ayer un nuevo grado con la convocatoria del nuncio de Su Santidad a la sede del Ministerio de Exteriores, donde ha sido llamado para explicar el contenido del discurso en el que el Papa denunció la restricción de la libertad religiosa del Ejecutivo socialista. No parece tolerar el Gobierno del buen talante las palabras de Juan Pablo II- -que defendió con vigor el derecho de los católicos a manifestar su fe- -en su decidida apuesta por elegir el camino de la crisis diplomática antes que realizar oportunos exámenes de conciencia. Daños colaterales El plan Ibarretxe sigue cosechando críticas y encendiendo luces de alarma. Ayer fue José María Cuevas quien, ennombre de la CEOE, lo calificó de perjudicial para las economías vasca y española y advirtió que su aplicación provocaría un coste incalculable Firme y severa advertencia sobre los efectos de un plan que amenaza con demoler estructuras políticas, sociales y también económicas. UN DÍA PARA OLVIDAR ENRIQUE SERBETO AP La peor jornada en Irak en vísperas del Día D. El contingente estadounidense vivió ayer su jornada más negra desde el comienzo de la guerra de Irak, al sufrir 36 bajas mortales. A primera hora de la mañana, 31 soldados perecían al estrellarse, cerca de la frontera con Jordania, el helicóptero en el que viajaban. El Pentágono estudia las causas del suceso. Casi simultáneamente y en otros lugares del país, cinco marines murieron en dos ataques cuando realizaban misiones de seguridad en la provincia de Al Anbar (al oeste del país) y en un barrio al norte de Bagdad. Con las víctimas de ayer, EE. UU. ha sufrido 1.417 bajas mortales desde el comienzo de la intervención. En la imagen, George Bush en la rueda de prensa que ofreció ayer en la Casa Blanca, en la que vaticinó que pese a la violencia de los terroristas, millones de iraquíes participarán en las elecciones del próximo domingo ESDE el punto de vista militar, la jornada de ayer fue para Estados Unidos una de las peores desde que empezó la guerra: 36 militares murieron: 31 al estrellarse un helicóptero de transporte cerca de la frontera con Jordania, y otros cinco en diferentes combates o por atentados terroristas de la insurgencia. Además, al menos veinte civiles perecieron en un atentado suicida en Mosul contra un partido de los kurdos, los principales aliados de Estados Unidos dentro de Irak; y, por si fuera poco, otras seis personas murieron en la explosión de cinco coches- bomba en diferentes partes del país. Mientras, en Estados Unidos un tren de pasajeros descarriló al chocar contra el coche de alguien que quería suicidarse, lo que ha provocado la muerte de hasta nueve personas. Todo esto ya había sucedido cuando George W. Bush dio su rueda de prensa a las diez de la mañana, hora de Washington, y aún le quedaban más de 12 horas a este siniestro 26 de enero. Faltan solamente tres días para la fecha decisiva de las elecciones en Irak y resulta poco tranquilizador constatar lo lejos que estamos de cualquier situación que se pudiera llamar normal. Bush hizo ayer lo que probablemente haría cualquier estudiante que no ha preparado bien el examen: pasar sobre ascuas en los aspectos negativos de la jornada y poner el acento en lo que se tiene bien aprendido, que son las pocas llamitas que quedan todavía de esperanza para que las elecciones abran la puerta a una nueva era en Irak. Pero no es de extrañar que haya días que algunos preferirían borrar del calendario, como se hace desaparecer el piso trece en muchos edificios de Estados Unidos, para conjurar la leyenda de la mala suerte. Siquiera para compensar, a lo largo de la mañana le llegó a Bush la buena noticia de que israelíes y palestinos habían llegado a un acuerdo para reemprender las negociaciones de paz. Pero hasta eso se ha quedado en el aire: no pasaron ni tres horas antes de que la intervención de un comando israelí provocase que las Brigadas de Al- Aqsa volvieran a amenazar con romper la precaria tregua y responder con nuevos atentados. Francamente, ayer no era el mejor día para que Bush estrenase ante la prensa su segundo mandato presidencial. D