Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
32 MIÉRCOLES 26 1 2005 ABC Madrid Pumuki culpa a El Malaguita de secuestrar, violar y asesinar a Sandra Palo La sujetaban para violarla por turnos; ella intentó huir y yo, ayudarla, pero me sacaron una navaja b A los otros dos menores el tribu- RAMÓN Violaron a la chica; yo, no. Ella insistía en que no diría nada, que la dejáramos irse. La atropellaron. Aún vivía. Compramos gasolina. Al volver, le prendieron fuego. Vi arder su cuerpo RAMONCÍN El mayor paró, sacó una navaja, la forzó y la atropelló. Ella pedía socorro. Ni Pumuki ni yo lo hicimos. Me amenazó para que no lo contara PUMUKI Mi primo, El Malaguita me dijo que como hablara haría daño a mis hermanos pequeños. Por eso no conté toda la verdad en el juicio bién, el presidente del tribunal pidió al acusado dos veces: ¡Bájese el pasamontañas para que pueda hablar en el juicio! Lo hizo levemente y asomó su bigote. Más tarde, volvió a las andadas. Su inútil declaración, al igual que la de Ramoncín que, como él, decía y se desdecía continuamente, eso sí, exculpándose siempre: Yo no la violé Yo no la atropellé Yo no la quemé hicieron que el tribunal acordase deducir el testimonio a ambos, por si hubie- nal les va a deducir testimonio por si hubieran incurrido en desobediencia grave ante sus evasivas y ausencia total de memoria M. J. ÁLVAREZ MADRID. Espeluznante. Así fue el relato de los hechos que realizó ayer R. G. F. de 15 años, apodado Rafita y Pumuki el más pequeño de los cuatro implicados en el brutal asesinato de la joven getafense Sandra Palo la madrugada del 17 de mayo de 2003. Acudía a la segunda sesión del juicio que se celebra en la Audiencia Provincia, en calidad de testigo, contra el único acusado mayor de edad, Francisco Javier A. L. de 20, su primo, El Malaguita ingresado en Alcalá Meco. Fue el único que no sólo mantuvo la declaración que hizo cuando fue juzgado y, posteriormente, condenado en octubre de ese año, junto a Ramón Santiago G. Ramón y Juan Ramón M. M. Ramoncín ambos de 19; sino que la amplió. Tenía miedo. Mi primo me amenazó. Todo fue idea suya, pero me dijo que, si se me ocurría decir algo, haría daño a mis hermanos pequeños que están en un centro en Chamberí aclaró, a preguntas de la Defensa. La madre de la fallecida abandonó dos veces la sala. Se derrumbó ran incurrido en desobediencia grave ante sus reiteradas evasivas y desmemoria durante el interrogatorio. Uno de los mazazos que recibió la madre de la víctima fue la ausencia de la última persona que vio con vida a su hija, su amigo Juan Alberto. a dar un palo pero mi primo, al verles, cambió de planes. A punta de navaja, les obligó a introducirse en el coche, que conducía Ramón Les subieron atrás, flanqueados por él- -detrás del chófer- -y por Ramoncín Se deshicieron de su amigo tirándole del vehículo, no sin antes tratar de robarle el móvil y la cartera Sandra quiso apearse- -se notaba que era retrasada, dijo- pero Ramoncín se lo impidió. Se encaminaron hacia Getafe, y cerca de su casa, dieron la vuelta. Su amigo no fue a declarar Ha hecho cinco declaraciones distintas y en el juicio contra los menores no declaró dijo. Él y su familia están en paradero desconocido. Le pondrán un multa y podría incurrir en un delito. Todo cambió con el sobrecogedor relato de Pumuki Con rostro compungido, a sabiendas que tenía clavada la mirada de El Malaguita en su espalda, cuyos ojos se cruzaron unos segundos, reiteró que Sandra y su amigo, Juan Alberto, no hacían dedo sino que iban andado por el arcén. Íbamos A punta de navaja Yo salí del coche, eché el freno de mano y la ayudé a salir, pero otra vez él la metió dentro Pumuki añadió: Me dijeron que la iban a violar en un descampado. Ya en él- -en la N- 401- todos, salvo yo, descendieron, ella amenazada por mi primo, y entre los tres la La amnesia de los otros dos Su testimonio fue el único que alentó a la madre de la víctima, María del Mar Bermúdez, que ayer se derrumbó, por dos veces consecutivas- -tuvo que ser atendida por un forense- tras la comparecencia del primero de los menores que declararon: Ramón Sus miradas desafiantes, a la entrada a la sala, su actitud chulesca, y sobre todo, sus continúas alusiones a su falta de memoria se repitieron: No me acuerdo de nada chica, eso pasó hace año y medio; yo estaba encocao ó ¿si yo ya estoy juzgado, qué más quieres, ya sabes lo que pasó, ¿no? llegó a espetar a la representante del Ministerio Fiscal, que, unidos a los consabidos no lo sé hicieron que fuese recriminado por el presidente del tribunal, Adrián Varillas, mientras se escuchaban, de fondo, los sollozos de María de Mar, que esperaba que ratificase su anterior declaración en la que acusó de instigador a El Malaguita que volvió a cubrirse el rostro, aunque, tam- Huellas de manos arañando el suelo y pelos arrancados de la chica prueban que se defendió cuanto pudo, afirma la Policía El cadáver estaba prácticamente calcinado, sobre todo la parte superior, y parcialmente enterrado a causa de los atropellos. Estaba boca abajo, con la camiseta puesta y restos de su ropa interior en la pierna derecha Así lo afirmaron ayer los cuatro policías que acudieron a testificar en el juicio contra El Malaguita En la escena del crimen- -Rótulos Fraile, en la N- 401- había signos evidentes de lucha. Además de los indicios de manos arañando el suelo y dedos marcados en la arena, había huellas de pisadas distintas Prueba de las brutales agresiones que sufrió Sandra fueron el gran número de rodaduras de neumáticos, profundas y asimétricas, cerca de la pared de la nave, lo que demuestran las violentas embestidas que sufrió el maltrecho cuerpo de la muchacha; así como los restos de cabellos arrancados tras los sucesivos impactos; pedazos de un faro y huellas del parachoques incrustadas en el muro, indicaron. Un coletero que no era de la víctima, señalaba la presencia de otra mujer, extremo que corroboró otro testigo protegido. Me dijeron que de la pareja de Ramoncín que estuvo allí. Yo no lo sé Hoy, será el turno de los peritos forenses.