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ABC MIÉRCOLES 26 1 2005 Nacional 17 ¿HACIA EL FINAL DE ETA? JAVIER ELZO Catedrático de Sociología en la Universidad de Deusto ace ya varios años, no puedo precisar la fecha, un agente de la Guardia Civil vino a la Universidad de Deusto para decirme que mi nombre había aparecido en unos papeles de ETA con algunas indicaciones precisas. En la conversación le pregunté (ya se hablaba entonces del fin de ETA) cómo veía él la situación. No olvidaré su respuesta: ¿El final de ETA? Mientras haya un comando dispuesto a matar, habrá ETA Hace poco más de dos meses, responsables de la Ertzaintza vinieron a decirme lo mismo. Los vascos nos agarramos como a un clavo ardiendo ante la esperanza de que la pesadilla de ETA vaya a terminar de una vez por todas. Pero, personalmente, nunca he estado tan convencido como ahora de que, esta vez sí, la cosa puede ir en serio. Admito y comprendo el escepticismo del lector, pues son ya muchos años de desengaños. Siempre he visto en la sociología del MLNV un núcleo y tres círculos, más o menos concéntricos. El núcleo duro está formado casi exclusivamente por los militantes de ETA, de dentro y de fuera de la cárcel. No llegarán al millar. El primer círculo, la retaguardia de ETA, quienes les apoyan logísticamente haciendo de buzones, trabajando en la captación de nuevos militantes, sirviendo de refugio en sus acciones terroristas, etc. Algunos destacados miembros de HB, Jarrai y de los demás colectivos del organigrama del MLNV pueden estar en este círculo, compuesto de unas 5.000 personas que legitiman las acciones de ETA, como violencia de respuesta ante la violencia de ocupación En el siguiente círculo se sitúan las personas que acuden a los actos públicos, manifestaciones, etc. de la izquierda abertzale. Varían entre 30.000 y 50.000 (que, obviamente, son aproximadas y fruto de lecturas de datos electorales, encuestas e informaciones privadas) Entre ellos hay también personas, aunque cada vez menos, que legitiman la violencia armada de ETA. En fin, queda, propiamente hablando, la periferia del MLNV, el tercer círculo. Son los simpatizantes de la H izquierda abertzale que nunca han legitimado la violencia de ETA y que han votado a HB según las circunstancias. Contando los miembros de los tres círculos, 230.000 tras la tregua, y, según los votos nulos, rondando los 100.000 en las generales de 2004 y menos de 120.000 en las municipales del año 2003. ETA y el MLNV están hoy muy debilitados. Unos pondrán el acento en la acción de las fuerzas policiales y judiciales, de la firmeza contra Batasuna que llevó a su ilegalización (aún hoy dudo de su eficacia final) y contra el entramado del MLNV (lo que aplaudimos pese a errores muy graves en la instrucción de algunos procesos, como se comprobará) Otros insistirán en el creciente rechazo a la violencia de ETA en la sociedad vasca, en el efecto dominó del 11 de Septiembre en EE. UU. y el del 11 de marzo en Madrid que hacen aún más insostenible la postura, entre otros, de los componentes del segundo círculo del MLNV, hasta el punto de que ETA se asoma ya al modelo Brigadas Rojas o Banda Baader Meinhof, con la periferia del MLNV desertando en silencio pero sin marcha Personalmente, nunca he estado tan convencido como ahora de que, esta vez sí, la cosa puede ir en serio, pero comprendo el escepticismo del lector TELEPRESS Siguen los homenajes a Gregorio Ordóñez SAN SEBASTIÁN. El Ayuntamiento de la capital guipuzcoana inauguró ayer en la Casa Consistorial una placa en memoria del concejal del PP y teniente de alcalde donostiarra Gregorio Ordóñez, al cumplirse el décimo aniversario de su asesinato por ETA. El alcalde, Odón Elorza, en la imagen, fue el encargado de descubrir la placa. La Corporación quiere que la memoria de Ordóñez esté también, además de en nuestra cabeza y en el corazón, en la piedra de esta casa, que aguantará siglos, permanentemente atrás. Salvo si en las próximas elecciones se repiten los insultos y provocaciones a los vascos nacionalistas de Mayo de 2001. Pero más importante es constatar que, hoy, tanto el núcleo duro como la dirección de Batasuna han dicho públicamente (con su lenguaje, claro está) que quieren acabar con la violencia. ETA, tras su verborrea habitual, en su reciente comunicado afirma que ve con buenos ojos la Propuesta Alternativa presentada en el Velódromo de Donostia- San Sebastián en noviembre pasado por HB. Ese 14 de noviembre Herri Batasuna dijo dos cosas importantes: 1. Que es responsabilidad política de la izquierda abertzale, aquí y ahora, sacar el conflicto de las calles y llevarlo a la mesa de negociación y diálogo y 2, Que todo acuerdo tendrá que contar con la adhesión y el respeto de las distintas sensibilidades existentes en el pueblo vasco Yo interpreto esto como un adiós a las armas (convencidos ya de que han perdido la guerra y las guerrillas, pero ellos no lo pueden decir así, obviamente) para, mediante el diálogo con todas las fuerzas políticas (luego adiós a Lizarra, donde excluían al PP y al PSOE) llegar a una fórmula (Otegi ha llegado a decir que no piensan en la independencia, en carta a Zapatero este 14 de enero) fórmula que habrá que someter a la consideración del pueblo vasco (el censo electoral de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, en realidad) ¿Bellas palabras? ¿Engañabobos? ¿Propuesta trampa? O, quizá, ¿clavo ardiendo, para ETA y su mundo esta vez, que ya han interiorizado su derrota y buscan una forma honorable para dejar las armas? ¿ETA que condiciona, una vez más la política de este país... Puede ser, pero, aun en ese caso, sin angelismo, con prudencia e inteligencia, no hay que dejar pasar esta oportunidad para el final del terrorismo de ETA. La tentación de acabar militarmente con ETA, ahora que está débil (aunque ha puesto más de 20 bombas en los últimos meses) es muy grande. Pero a mí me vuelve a la cabeza la reflexión del guardia civil con la que he empezado este artículo. ¿Cuándo acaba ETA? No bajar nunca la guardia, ciertamente. Pero hoy necesitamos auténticos estadistas que sepan ver más allá de los plazos cortos y de las próximas elecciones. Es la hora de la gran política.