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ABC MIÉRCOLES 26 1 2005 Opinión 7 JAIME CAMPMANY Tras la regañina de Wojtyla, alguien se preguntará como Stalin: ¿Cuántas divisiones tiene el Papa? Y ya ven dónde está el muro LA REGAÑINA DE WOJTYLA L esclarecedor artículo que publicó aquí ayer mi vecino de página Ignacio Sánchez Cámara exime de insistir en la diferenciaentre el orden moral y el orden jurídico. Los preceptos morales y las observaciones o consejos de índole moral obligan sólo en conciencia. Zapatero y su Gobierno pueden escuchar la regañina del Papa como si escucharan las coplas de Calaínos. En el Occidente cristiano no sucede como en algunos países islámicos. Aquí, desobedece uno las leyes morales y no llega el ministro José Antonio Alonso con los guardias a decirte: Queda usted detenido Aquí, a la mujer que le pone los cuernos al marido no la lapidan, ni le dan matarile a los monfloritas, ni le rebanan el clítoris clítorix para el académico Cebrián) a las niñas, ni le cortan la mano a los ladrones, ¡Dios mío, qué cosecha de mancos! Aquí, usa condón el que quiere, por ejemplo, Fraga no quiere, y lo más que hacen es enviar a Matilde Fernández en traje de ministra a decirnos Póntelo, Pónselo Aquí, el ministro o la ministra llamados de Educación y Ciencia pone o quita cuando quiere las clases de Religión, porque para eso está elegido por el pueblo, y además a nadie lo mantean por leer en su casa el Catecismo o la Historia Sagrada. Aquí, ya se pueden casar los machos con los machos, las hembras con las hembras, y dentro de poco, con alguna influencia, Ruiz- Gallardón te casa con la llama de La Moncloa. O sea, que cada cual puede tomar las leyes morales como le pete, o para cumplirlas o para burlarlas. Y es lógico, porque las leyes morales no poseen fuerza coercitiva, y si te amenazan con un castigo divino por desobedecerlas puedes responder aquello del Burlador de Sevilla: ¡Tan largo me lo fiáis! Ya se pasaron los años del oscurantismo, cuando los gobernantes del medioevo y por ahí imponían los preceptos de la Iglesia, y también el nacionalcatolicismo español de mediados del siglo XX, según explicaba ayer en un periódico Juan José Tamayo, director de la cátedra Ignacio Ellacuría de Teología y Ciencias de las Religiones de la Universidad Carlos III de Madrid, toma nísperos. Lo único que puede hacer hoy la Iglesia en este régimen de libertades de la sociedad civil es recordar la frase que tanto repite la Ley de Gracia, ese personaje de El gran teatro del mundo de Calderón: Obra bien, que Dios es Dios Eso, más o menos, pero concretando el consejo en algunos aspectos morales de la vida social en la España de hoy, es lo que ha hecho el Papa con el presidente Zapatero. Juan Pablo II ha señalado con especial énfasis en su sermón para españoles la política laicista del Gobierno, la reforma negativa de la enseñanza de la Religión y la falta de solidaridad en las normas que deberían obligar a compartir el agua. Lo más probable es que algún asesor posmoderno esté diciéndole a Zapatero que no hay que hacer caso de la regañina de Wojtyla (los rojelios al Papa lo llaman por el apellido, que al fin y al cabo al presidente del Gobierno le llaman el Zapa) porque es un carcamal de ideas ancladas antes del Vaticano II. ¿Cuántas divisiones tiene el Papa? preguntó Stalin. Y ya ven dónde está el muro. E EL RECUADRO ANTONIO BURGOS Al rosario que David Bisbal lleva al cuello se le ha quitado toda significación religiosa. Es un rosario desacralizado por la hoja de ruta que lleva a España no a una sociedad laica, sino a renegar de todo lo religioso DAVID BISBAL, ROSARIO AL CUELLO eso que el Papa no ha visto a David Bisbal. Podía haber entrado David Bisbal en la sala donde el Papa recibió al episcopado español para pegarle la bronca a ZP. Haciendo Bisbal con los brazos esos movimientos de extensiones como de chino de película de kunfú. El Papa se habría quedado más de piedra de columnata de Bernini todavía al ver las cosas tan raritas que ocurren en esta España nuestra. Estaría el Papa largando fiesta, como es su obligación, ganándose el jornal, acusando al Gobierno de promover el laicismo y despreciar la religión, cuando por esas puertas, dando un salto de kunfú de los suyos, entrase David Bisbal. Rosario al cuello. No un collar de dientes de tiburón; no unas cadenas con abalorios como lucen los chuloplayas de Marbella en sus despechugadas camisas de seda. No. Un rosario. Con las cincuenta cuentas de sus cinco misterios y su crucifijo. Estos sí que son los misterios del santo rosario. El rosario se ha puesto de moda como adorno de cuello. Las famosas puretonas se ponen al cuello bufandas de seda para que no se les vean las arrugas y los que están con la edad en la boca se cuelgan del pescuezo un rosario. La moda le ha hecho caso a María Dolores Pradera. Se han quedado con todo lo demás y han devuelto el rosario de su madre. Todo lo demás es lo denunciado por el Papa: la enseñanza de la religión; el entendimiento del matrimonio con la imprescindible eme de madre; las raíces cristianas de nuestra cultura. Y esta sociedad laica nos ha devuelto el rosario de su madre, para que David Bisbal y los que están a la moda se lo cuelguen al cuello como adorno. Ni el Padre Peyton hubiera soñado tal popularidad para el rosario. Familia que luce el rosario como abalorio unida, permanece unida contemplando cómo son destruidos los valores de nuestra sociedad. Si esos valores religiosos, obviamente, pertenecen al cristianismo. Si representan Y el islamismo no he dicho nada: la culpa de todo, como es sabido, la tiene nuestra cultura judeocristiana. Punto en el cual llego a un atisbo de luz en este túnel de una sociedad que reniega de sus raíces. Ya sé, ya sé por qué David Bisbal lleva el rosario al cuello en esta España cada vez más laica y más aduladora de lo mahometano, de lo amoral y de la poca vergüenza. David Bisbal y cuantos lucen el rosario al cuello como abalorio decorativo lo exhiben como trofeo de guerra. Es una pieza robada al enemigo. Aquellos precursores de las pateras que fueron los moros de Tarik y Muza, descolgaban las campanas de las iglesias para llevarlas como trofeo. Como una campana pesa mucho... ¿Usted ha cogido una campana en brazos o algo? No, pero tiene que pesar tela. Y como una campana pesa lo suyo, esta sociedad hedonista que va siempre al mínimo esfuerzo no va a andar llevando de acá para allá las campanas que las huestes de ZP han arrebatado a las iglesias de la Conferencia Episcopal. Un rosario significa a estos efectos igual que una campana. Y es mucho más decorativo. Al rosario que David Bisbal lleva al cuello, como al que lucen muchos a modo de collar, se le ha quitado toda significación religiosa. Es tan frío como una iglesia desamortizada convertida en sala de conciertos. Es un rosario desacralizado por la hoja de ruta que lleva a España no a una sociedad laica, sino a renegar de todo lo religioso. Hemos pasado de María Dolores Pradera a Juanito Valderrama. La Praderita le daba todo su valor al rosario de mi madre. Los otros, como Juanito Valderrama, dicen: me voy a hacer un rosario con el Adiós, mi España querida Bisbal ya se lo ha hecho. Lo luce al cuello como trofeo del triunfo del laicismo. Como los indios de las películas lucían tras Little Big Horn las casacas azules con las cabelleras del derrotado Séptimo de Caballería.