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92 MARTES 25 1 2005 ABC Gente Armani y Galliano salvan la alta costura TEXTO: JUAN PEDRO QUIÑONERO FOTOS: REUTERS Y EPA J. K. Rowling da a luz a una niña. La madre literaria de Harry Potrer ha dado a luz a su tercer hijo, una niña, cuyo nombre de momento se desconoce, informó ayer la BBC. La pequeña, nacida el domingo, es el segundo hijo que Rowling, de 39 años, ha tenido con su actual marido, el doctor Neil Murray, con quien se casó en 2001. ndo las grandes marcas de la alta costura francesa tiemblan en sus pedestales, Giorgio Armani (70 años de juventud dorada) y John Galliano (gibraltareño de genio, tabla de salvación de Christian Dior) abrieron ayer los desfiles de la alta costura primavera- verano con saludable insolencia. Las casas de alta costura parisina se han reducido al pañuelo de diez grandes marcas acreditadas por la sacrosanta Chambre Sindicale. Eran un centenar en 1945. Todavía quedaba una veintena en 1990. Este año, Ungaro, Givenchy, Torrente y Versace no participarán. Gaultier se ve forzado a anunciar una treintena de despidos, para recentrarse en los accesorios Y Christian Lacroix presenta su última colección con LVMH. Ante tan melancólico espectáculo, Armani barre con su desarmante creatividad, colgado del brazo de Penélope Cruz, Sofía Coppola y Claudia Cardinale, entusiasmadas con la primera colección de alta costura de un hombre que ha esperado a cumplir 70 años para presentar su primera colección parisina, antes de haberse comprado su boutique frente a la iglesia de Saint- Germain- des- Prés. Privé es la marca de esa primera colección: nada de laboratorio de ideas un majestuoso rosario de cosas muy bellas, simples, que también estarán muy presentes en la ceremonia de los Oscar californianos. Por su parte, John Galliano, Juanito para los íntimos, ha devuelto a Dior el más dorado de los sueños: una subida del 14 por ciento de sus ventas. Y la marcha entusiasmante de una nube de novedades, a paso de carga. La altiva pasarela se sustituye por una algarabía de sillones descentrados, desde donde un público atónito se maravilla ante el chisporroteo de imágenes muy años 60. ¡Pantalones y minifaldas! Y la suntuosidad de las inspiraciones en Zurbarán y Rembrandt, maquilladas con mucho tronío, con tejidos suntuosos como un sueño de verano. Cua Giorgio Armani dio una lección de elegancia, ayer, en su debut en la alta costura de París (junto a estas líneas, una de sus propuestas) A la izquierda, arriba, uno de los suntuosos diseños de John Galliano para Dior. Debajo, el diseñador gibraltareño, vestido de Napoleón, al término de su desfile Melancólico, Christian Lacroix anuncia una batalla de abogados entre su equipo y el gran patrón (LVMH) que ha decidido vender su marca a un especialista norteamericano en tiendas sin impuestos, y prepara una reconversión: La alta costura es el último refugio de la elegancia y un arte de vivir. Las creaciones Lacroix no pueden ser meras españoladas. La alta costura es uno de los últimos espacios de refinamiento. Cuando se apaguen las luces de los últimos desfiles comenzará una batalla muy dura