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ABC MARTES 25 1 2005 31 El nuevo Doce de Octubre estará terminado en 2015 y costará unos 300 millones de euros Los taxistas deberán tener conocimientos de inglés y geografía para obtener la licencia Así fueron los hechos Sandra salió con sus compañeros del centro de discapacitados a una discoteca, siempre según el relato del Ministerio Fiscal en sus conclusiones provisionals. A las 2.30 horas del 17 de mayo de 2003, esperaba, junto a un amigo, en la Plaza Elíptica, el autobús para ir a su casa. Paró un coche con cuatro chicos. Les amenazan con una navaja y les obligan a subir; a él le quitan el móvil y le hacen apearse. Siguen circulando una hora con la chica. Francisco Javier le pide que le haga una felación. En la N- 401, tres de ellos la violan, luego la atropellan durante 15 minutos. Compran gasolina y la queman viva. Por la mañana, un camionero encuentra el cadáver. Luego, aparecen los walk- man de Sandra, su móvil y una camiseta, muy alejada de la escena del crimen. Y una diadema que no es suya. su cadáver. Afirma que mantuvo relaciones sexuales consentidas y que no la violaron: primero yació con Ramón y, luego, con él y Ramoncín La madre de la víctima, que acudió vez sin la compañía de su esposo, al que le dieron 4 infartos en septiembre, estuvo arropada por familiares de otros jóvenes asesinados. No perdió los nervios hasta su salida a la calle, cuando vio a algunos familiares de El Malaguita No pararé hasta arruinarle la vida, como él hizo con la de mi hija TEXTO: M. J. ÁLVAREZ REPORTAJE GRÁFICO: JAIME GARCÍA Decía: ¡No me matéis! Estaba nerviosa; decía que no la matásemos, que al día siguiente su hermano hacía comunión Añade que él, junto a Pumuki se alejó para limpiarse con una botella de agua. No sé qué le pasó a Ramón que tras dar las luces para que se pudiera vestir, la embistió, hasta en 15 ocasiones. Traté de impedirlo, pero no pude Añadió que, tras dejarla- -con la vida pendiente de un hilo: aún se movía, afirma la fiscal- abandonaron el lugar. Discutí con Ramón y me llevaron a casa: tenía el mono y, o me ponía caballo, o me iba a la cama. Debieron regresar, compraron gasolina- -primero un euro y luego más- -y la quemaron El Ministerio Fiscal pide 69 años de cárcel por un delito de secuestro, tres de agresión sexual y otro de asesinato; la acusación particular solicita 72, mientras que la defensa pide la libre absolución porque no estaba en el lugar de los hechos. El letrado de la familia indicó que el imputado incurrió en numerosas contradicciones, y aportó una carta de su puño y letra en la que amenazaba a Ramón si contaba lo ocurrido porque me busco la ruina El sábado pasado mi hija hubiera cumplido 24 años. En lugar de celebrarlo tuve que ir al cementerio a llevarla flores. Ellos- -los cuatro acusados del asesinato de Sandra Palo- -siguen vivos, tres de ellos en un centro de internamiento, viendo la tele, recibiendo visitas, con unas penas ínfimas. Por eso, no cejaré en mi lucha y no pararé hasta que les arruine la vida a él y a todos, como ellos hicieron con mi hija Eran las 21.30 horas y María del Mar Bermúdez, conteniendo a duras penas los sollozos, se preparaba para ver el rostro del único mayor de edad cuando ocurrieron los hechos, Francisco Javier A. L. El Malaguita Temor y, a la vez, el deseo de que toda España viera el rostro de uno de los presuntos asesinos de la infortunada joven- me he tomado un tranquilizante dijo a la Prensa- Al final, mostró su indignación: Es un cobarde al cubrirse el rostro; pero no lo fue cuando mataron, con saña, a mi hija. Y miente. ¡Miente! Él conducía. Él la mató. Él la violó María del Mar Bermúdez se mantuvo fuerte en la sala arropada por familiares bién me ha llamado el consejero de Justicia, Alfredo Prada, y me ha dado ánimos Su nerviosismo, por no contar con la compañía de su esposo, Francisco Palo, al que le dieron cuatro infartos en septiembre y el médico le prohibió su asistencia a la vista oral, se vio recompensando. Estoy arropada por mis padres- -Sixta y Juan- mis cuñados, mi hija Jessica y padres de otros jóvenes asesinados Entre ellos se encontraban los de Ndombele Augusto Domingos, el menor angoleño acuchillado en Costa Polvoranca; los de la maquilladora de Alcobendas, Mar Herreno, y el progenitor de Beatriz Agredano. Todos ellos portaban medallones con los rostros de sus muertos, y no escatimaron los abrazos y el afecto a Mar. Mi hija me da mucha fuerza, está conmigo siempre decía. Al final, tras mantenerse fuerte en la sala, a pesar de sus sollozos, audibles, perdió los nervios en la calle al ver a familiares de El Malaguita ¡Sois malos! ¡No quiero veros más en mi vida! gritó. Soy una madre que pide justicia Explicó, con lágrimas en los ojos, que los cuatro son unos criminales, unos salvajes; ni las alimañas hacen lo que ellos hicieron con ella. Espero que en el juicio la condena sea superior a los 15 ó 20 años, y que se haga justicia, no como ha ocurrido con los otros, menores para matar pero no para cumplir la pena; de lo contrario seguiré recurriendo recalcaba. Tras insistir en que ella no es juez, sólo soy una madre que espera un fallo ecuánime y justo y estoy esperanzada porque los principales partidos- -PSOE y PP- -nos apoyan en nuestra lucha para modificar la Ley penal del menor. Esta mañana tam- Los cuatro son unas alimañas, ni los animales hacen lo que ellos le hicieron a Sandra