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ABC MARTES 25 1 2005 Opinión 7 JAIME CAMPMANY España es divertida. El ministro Alonso, Pilar Manjón, Carod- Rovira, Ibarreche y Trinidad Jiménez, por favor, a escena LA ESPAÑA DIVERTIDA L ministro del Interior ha ordenado que se proceda a una investigación policial para tratar de identificar a los componentes del grupo de manifestantes que increpó y agredió al ministro Bono durante el desarrollo de la manifestación convocada por las Víctimas del Terrorismo. Pero el ministro José Antonio Alonso ha adelantado, antes de investigar, que se tratade individuos de la extrema derecha, porque eso se notaba en su manera de actuar. Lo más probable es que el señor ministro pertenezca a la extrema izquierda, porque eso se nota en su manera de investigar. Que a Pilar Manjón le espera un porvenir brillante en la política es cosa que se veía venir desde su magnífica actuación en la Comisión parlamentaria sobre el 11- M. Su comparecencia en el Congreso fue una sorprendente y admirable revelación. Ahora ha hecho otra. Ha dicho que las dos asociaciones de víctimas del terrorismo, la de los crímenes etarras y la del 11- M, deben reunirse conjuntamente con Gregorio PecesBarba, o sea, el Alto Comisionado, para que sepamos a qué palo juega cada una de ellas Ya lo ven ustedes: lo que hacen las víctimas es jugar al julepe. Ese imprevisible personaje político, el pintoresco Carod- Rovira, y su partidode Esquerra Republicana de Cataluña han alumbrado una idea realmente luminosa, y más que luminosa, esplendente, centelleante, deslumbrante. Se trata de cargarse la Monarquía con la reforma del Reglamento del Congreso. Nada de llamar Rey al Rey, sino Jefe del Estado, y además que pueda ser convocado a las comisiones parlamentarias de investigación, lo mismo que cualquier miembro relevante de su familia. Entre los beneficios de esta reforma hay que citar que ya no sería necesario modificar el Reglamento cuando se proclame la República. Elemental, querido Watson. El Partido Nacionalista Vasco aspira a otro tipo de reforma. Intenta modificar el Reglamento con objeto de que se establezca un complicado procedimiento para discutir, no las leyes generales, sino cualquier Estatuto de lo que ellos llaman Euskadi. Por ejemplo, la mayoría absoluta del Congreso no podrá formarse sólo con la mitad más uno de los diputados, sino que, además, los diputados que la compongan pertenezcan a grupos parlamentarios distintos. A los redactores de las enmiendas les había asaltado en el momento de escribir un ataque de generosidad, y contemplaban la posibilidad de que se beneficie de la reforma alguna otra Comunidad, como, por ejemplo, Cataluña. Trinidad Jiménez, concejala del Ayuntamiento de Madrid, y famosa por sus largos estudios y conocimientos de filosofía, sociología, teología y hermenéutica, les ha explicado al Papa Juan Pablo II y al cardenal Rouco Varela lo que tiene que decir y hacer la Iglesia Católica en estos comienzos del siglo XXI. Trinidad Jiménez ha descubierto que la Iglesia de Roma ha regresado peligrosamente a los años anteriores al Concilio Vaticano II, y por ello se encuentra en un grave peligro, sobre todo en lo que respecta a la sociedad española, donde las escasas minorías creyentes que sobreviven están cayendo en la apostasía. Quedan avisados por esta Trinidad el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. E IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA Lo mejor en el ámbito de la sexualidad es su vinculación con el matrimonio, con la finalidad de generar otras vidas humanas y educarlas en un ámbito familiar estable. Lo demás puede ser tan respetable jurídicamente, aunque no en todos los casos, como criticable desde el punto de vista moral EL PRESERVATIVO UIENES vivimos en una sociedad liberal podemos, entre otras muchas cosas, entablar relaciones sexuales entre adultos como nos venga en gana. No sucede lo mismo bajo los regímenes totalitarios, las dictaduras o las sociedades sometidas al integrismo islámico. Tal vez sea preferible hablar de convivencia o tolerancia entre civilizaciones que de alianza entre ellas, aunque no resulta fácil convivir con quienes aspiran a hacernos desaparecer. Pero hay que distinguir entre el ámbito jurídico y el moral. El debate moral no puede quedar ni condicionado ni eliminado por la libertad jurídica. No es lo mismo garantizar la libertad que tener que admitir que cualquier opción es tan respetable moralmente, tan valiosa como cualquier otra. Cuando digo que algo es un error moral no digo que deba ser impedido por el Derecho. La moral consiste, sobre todo, en la opción en favor de lo mejor, en la preferencia de esto frente a lo menos bueno, lo regular, lo malo o lo pésimo. Lo mejor constituye una exigencia moral, pero no necesariamente un deber jurídico. Con todo respeto al discrepante, e incluso a quien opte deliberadamente por lo menos bueno o por lo peor, pienso que es posible, aunque quizá no en los límites de este breve comentario, argumentar en favor del matrimonio ¿habrá que decir que heterosexual y, en principio, indisoluble, o, al menos, estable? como la forma mejor de encauzar la sexualidad humana. Existen, al menos, cuatro tipos de razones: 1) Naturales. La naturaleza (o, en su caso, Dios) ha vinculado la sexualidad con la reproducción. El hombre puede romper esa vinculación, pero eso no significa que deba hacerlo. Por cierto, el creador del psicoanálisis calificaba como perversas todas las conductas sexuales que no se orientaran directamente a la reproducción, aunque Q prescindiera de la connotación moral del término. 2) Antropológicas. La dignidad humana resulta vulnerada por una sexualidad ajena al afecto, el compromiso y la procreación. Y, junto a la dignidad, la felicidad. Ni la promiscuidad ni la búsqueda del placer suelen proporcionar la felicidad que se busca, sino más bien sordidez y desgracia. 3) Sociales. La estabilidad familiar promueve el bien de los hijos y, con él, también el bienestar social. A estas tres se podrían añadir, para los cristianos, razones religiosas, derivadas del cumplimiento de la voluntad de Dios y de la cooperación en la tarea de la propagación de la vida. En suma, a mi parecer, lo mejor en el ámbito de la sexualidad es su vinculación con el matrimonio, con la finalidad de generar otras vidas humanas y educarlas en un ámbito familiar estable. Lo demás puede ser tan respetable jurídicamente, aunque no en todos los casos, como criticable desde el punto de vista moral. La antropología cristiana posee unos elevados valores que deben ser expresados positivamente. Lo decisivo es la invitación a lo mejor, no tanto la censura de lo que se opone a ello. Es cierto que la concepción esbozada no es fácil de cumplir y que en nuestro tiempo quizá la mayoría vive de manera diferente. Por lo demás, no parece que las cosas marchen demasiado bien, ni para las personas ni para la sociedad. Pero esto no puede ser una objeción. Pensemos en el cristianismo. El ideal de vida que Cristo propuso con su ejemplo no es un camino fácil. Acaso sea un ideal inalcanzable. Mas, aunque así fuere, debería ser la meta de nuestra conducta. No por ser inalcanzable deja de existir el ideal, o debe dejar de aspirar a guiar la conducta. Lo que no parece razonable es culpar a lo mejor de los males que provoca su ausencia. Ni juzgo ni condeno; si acaso, invito a lo mejor.