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58 Tribuna LUNES 24 1 2005 ABC UANDO Medina del Campo- -26 de noviembre de 1504- -se vestía de luto y doblaban sus campanas por la muerte de Isabel, Reina de Castilla y de España, nacía en Granada Luis de Sarriá, quien, más adelante, fraile de Santo Domingo, pasaría a llamarse Fray Luis de Granada. En la raya del mediodía, escuchando los versos de Fray Antonio de Montesinos, Coplas a la Pasión del Señor, escritos expresamente para ella, moría la Reina más grande de España. Noviembre, mes de vientos y fríos inminentes. Luego, el cuerpo de la Reina sería llevado en cortejo fúnebre- -capellanes, cantores y caballeros- -por viejos caminos conocidos: Arévalo, Ávila, Toledo, Jaén... hasta su reposo en el convento de San Francisco, en Granada, con descanso definitivo en la Capilla Real- -1521- -junto a Don Fernando, su marido, el Rey católico. Nacía en Granada Fray Luis de Granada, niño pronto huérfano pobre acogido a la caridad de los frailes dominicos y a la del conde de Tendilla, alcaide de la Alhambra, entonces fortaleza pétrea y almenada, sin su hermoso bosque, que llegaría después. El niño de la lavandera de los frailes se convertiría en paje de los hijos del marqués de Mondéjar, capitán general del reino y costa de Granada, creciendo a la clara luz de la ciudad desde sus altos miradores. Abajo, la Granada reconquistada levantando sus iglesias y monasterios, la catedral y sus dos ríos. La Granada del siglo XVI, la de Alonso Cano y San Juan de Dios. La Granada que restañaba heridas. Profesaría en la Orden de Predicadores en 1525. Le sobraba talento al paje de los niños del conde de Tendilla. De C FRAY LUIS DE GRANADA, QUINTO CENTENARIO JOSÉ ASENJO SEDANO Escritor No fue un místico, aunque sí hombre de oración, y sobre oración escribió obras memorables 1529 a 1534, estudiaría en el Colegio de San Gregorio de Valladolid y sería discípulo de Bartolomé de Carranza, Melchor Cano y Diego de Astudillo. Y aunque estuvo a punto de marchar a Indias, se quedó en Andalucía como vicario del convento cordobés de Escalacoeli, después de una intensa formación en Granada, como cuenta Álvaro Huerga en su tratado sobre Fray Luis de Granada. En Córdoba conocería al padre Juan de Ávila, con quien mantendría, toda su vida, una importante correspondencia epistolar, decisiva en su vocación ascética. Leo en el Epistolario de San Juan de Ávila una primera carta dirigida a un Fray Luis joven, respuesta a dos cartas suyas en las que pide consejo para la vida de predicador que se dispone a comenzar. Debe, pues, vuestra reverencia, para el oficio a que ha sido llamado, atender mucho que no se amortigüe en el espíritu de hi- jo para con Dios, padre común, y el espíritu del Padre para los que Dios le diere por hijos Hijos no de la carne, sino de un lazo más fuerte, como es la gracia. Y, experimentado, le dice, a llorar aprenda quien toma oficio de padre... En el mismo Epistolario, hay otra larga carta que el padre Ávila dirige a un discípulo suyo (han pasado ya los años) en la que le aconseja la Vita Christi: Le aprovechará leer a Fray Luis de Granada, donde trata de la pasión obra para leer y meditar. La carta termina con una sabrosa meditación sobre la muerte, momento en el que, como un desgarro, el ánima se arranca de las carnes En cartas a sus hijas, Felipe II (que escribió más de seis mil a lo largo de su vida, muchas de ellas en el archivo del palacio Doria- Pamphili, vía del Corso, en Roma) cuenta cómo le encantaba escuchar los sermones en Lisboa de un Fray Luis ya viejo, casi ciego y desdentado. Fray Luis de Granada- -conviene recordar- -es uno de los más brillantes escritores de la lengua castellana. Para algunos, el mejor de nuestros escritores. Fray Luis de Granada- -escribió Azorín- -no escribe; es decir, empapa su subconsciencia de arte, polariza hacia el arte toda su personalidad, no necesita pensar cómo va a escribir. Escribe sin pensar. Su sensibilidad va directa de los nervios a las cuartillas. Por eso no hay en nuestra literatura estilo más vivo, más espontáneo, más vario y más moderno Leer a Fray Luis de Granada es un verdadero placer. Conservo como oro algunas de sus obras: La Guía de Pecadores (que dedica a la Muy Magnífica Señora doña Elvira de Mendoza, en Montemayor el Nuevo) dos ediciones de la Vita Christi, la traducción del Contemptus Mundi de Kempis, y la Introducción del Símbolo de la Fe, mi preferida literariamente. Son muchas más las que escribió, el granadino fue un escritor prolífico y un altísimo intelectual, que renunció a obispados y prebendas por su trabajo. No fue un místico, aunque sí hombre de oración, y sobre oración escribió obras memorables, conocidas en todo el mundo. Con Erasmo coincidía- -como ha escrito Bataillon- -en la supremacía de la oración mental. Fue un gran hombre de fe, un gran misionero cuya impronta recayó en figuras como Teresa de Jesús, San Juan de la Cruz; y el mismo Fray Luis de León, desde la cárcel, se cuenta pidió como consuelo a sus soledades su Libro de la Oración y Meditación... Un maestro espiritual. Falleció Fray Luis en Lisboa el 31 de diciembre de 1588 y sus restos descansan en la iglesia de Santo Domingo de aquella ciudad, en rico monumento de mármol blanco y jaspes de diversos colores costeado con limosnas recogidas por el también dominico español de aquel convento Fray Gaspar de Toledo. Su fama es universal. Se merece este recuerdo. yo estoy loca o cada día entiendo menos. El mundo está realmente mal. Una noticia sobre la violencia en las aulas nos escandalizó no hace mucho: el suicidio en Hondarribia (Guipúzcoa) de un joven de catorce años por no poder soportar la presión de unos compañeros. Terrible para la familia y lamentable para nuestra moderna sociedad. ¿Y quién tiene la culpa? Veamos. Haciendo caso de los consejos de mi amiga Carmen Rigalt, recopilo la documentación al respecto y entonces sí que me pierdo e incluso podría reírme, si no estuviese muy claro que no es mi fuerte frivolizar las cosas de esta vida. Y mucho menos cuando se trata de la muerte de un hijo. Inventamos una palabra para definir el acoso en el trabajo; el mobbing Y ahora inventamos otra para definir el acoso en el colegio: el bullying Explotábamos sin pudor la vida de Carmen Ordóñez y también intentamos explotar la noticia del suicidio de un niño de catorce años que nadie pudo evitar, para no herir la sensibilidad de los acosadores sin profundizar realmente en las causas que llevaron a este joven a quitarse la vida. Ir contracorriente es ir en busca del suspenso social. Pero no me preocupa nada plantear en este artículo que la valentía en la vida es uno de los mejo- O ACOSO ESCOLAR: BULLYING CUCA GARCÍA DE VINUESA Periodista res valores del ser humano. Ir contracorriente hoy en día supone armarse de valor para enfrentarse día a día a los miedos que nos anulan a muchos, para defender una serie de valores perdidos y que darían solución a muchos de los problemas actuales, cuyos protagonistas son los jóvenes y los niños. El acoso escolar existe desde siempre; exactamente igual que el acoso profesional o el acoso sexual. Y hay que andar escondiéndose el alma para que no te atropellen a la hora de hacer cualquier comentario contracorriente porque te achicharran o persiguen como intolerante Y no hay derecho. Seamos valientes, vayamos contracorriente y dejémonos de soluciones contra la libertad. Un joven de catorce años se quitó la vida por ir contracorriente. Y nos quedamos tan panchos. ¿Culpa de los compañeros? ¿culpa de los profesores? ¿culpa de la televisión? Claro, los padres somos inocentes. Antes regañábamos a los hijos por portarse mal con un compañero en clase o con sus hermanos. Castigábamos una mala contestación a los padres. Y ahora castigamos a los profesores por exigir a nuestros hijos una mínima disciplina y un respeto. La educación no está de moda y que no se nos ocurra llamar la atención a un joven, podemos traumatizarlo para toda la vida. Qué cosas. A quien hay que regañar y expedientar es a los profesores que no tienen ni idea de enseñanza ni de educación. En Cantabria en 1999, un 5 por ciento de los niños se quejaban del trato de sus compañeros y un 17 por ciento sufrieron violencia física. Nadie se inmuta, nadie reacciona. ¿Cómo lo solucionamos? Echando la culpa a la falta de vigilancia de los maestros y buscando en los presupuestos del Estado cómo arañar unos euros para instalar cámaras en los recreos y en los pasillos de las escuelas. Manda narices. Y los padres, en casita viendo la tele con una cervecita fría. Y que conste que no tengo nada contra la tele ni contra la cerveza, y menos aún contra los padres, pero por un momento parémonos a pensar de quién es la culpa de que nuestros hijos sufran acoso en los colegios. NUESTRA, y punto. Y en ese punto está precisamente el defecto de la violencia en las escuelas. Igual que exigimos respeto en nuestros respectivos trabajos y está de moda denunciar el mobbing exijamos a nuestros hijos respeto para con los demás. Hay que educar, tan sencillo como eso. Y educar significa alimentar los valores fundamentales en la familia: la solidaridad y la libertad. Si en la infancia y en la adolescencia no corregimos en casa las malas formas de nuestros hijos y no permitimos a los maestros encauzar la formación de nuestros hijos; si no somos valientes para enfrentarnos contracorriente a la falta de valores, como la disciplina por miedo a no se sabe qué, nos encontraremos probablemente con noticias diarias tan espeluznantes como la ocurrida en Hondarribia. ¿La muerte de ese niño de catorce años ha servido para algo?