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ABC LUNES 24 1 2005 Sociedad 49 Medio Ambiente machos, repartidos entre los centros de El Acebuche (Doñana) Los Villares (Córdoba) el zoo de Jerez y en Quiebrajano (Jaén) Entre estos animales, las mayores esperanzas están puestas en el macho Garfio y la hembra Esperanza, que son los que presentan mejores condiciones para procrear la próxima primavera. Si las previsiones se cumplen, Guzmán confía en que dentro de ocho o diez años haya linces para empezar a hacer reintroducciones. La amenaza de la extinción Mientras esto ocurre en el sur de la Península, en el norte, en la Cordillera Cantábrica, el oso pardo empieza lentamente a salir de la crisis, aunque eso no significa que no esté amenazado de extinción, dice Guillermo Palomero, coordinador de la estrategia para la conservación de esta especie en nuestro país. Y es que a nivel mundial se asocia la viabilidad de una población de osos a cifras de varios cientos de ejemplares y los últimos datos de población en la Cordillera Cantábrica están en torno a los cien ejemplares fragmentados en dos poblaciones: la occidental, que se extiende por Asturias, Castilla y León y Galicia, desde los Ancares de Lugo, por el oeste, hasta el Puerto de Pajares, por el este, y la oriental, que va desde Campoo de Suso (Cantabria) al este, hasta el Puerto de Vegarada (Asturias) al oeste. No obstante, la tendencia es ascendente, pues hace año y medio la población se estimaba en menos de 90 ejemplares, 60 en la población occidental y 23- 25 en la oriental. Ahora, explica Palomero, en la población occidental es donde hay una fase de recuperación clara con más de 80 ejemplares gracias a que la reproducción en los últimos seis años ha sido muy buena, localizándose anualmente hasta ocho osas con crías. No obstante, advierte, este avance hay que considerarlo lento y tenue En la población oriental se está saliendo del bache con unos 25 osos, pero sólo en el sentido de que se ha detenido la regresión Y es que en esta población los datos de reproducción son más escasos y anualmente sólo se localizan entre una y tres osas acompañadas de crías. Pero el mayor problema de este núcleo es, sin duda, la escasa variabilidad genética, el grado más bajo junto a las poblaciones autóctonas de osos de los Pirineos. Estos problemas de consanguinidad y baja productividad le llevan a una situación de grave riesgo advierte Palomero, toda vez que un número tan escaso constituye por sí mismo un peligro para la especie, pues hace que la extinción pueda producirse por azar. Por tanto, la prioridad debe ser la puesta en marcha de medidas para conectar las dos poblaciones cantábricas. Para ello Palomero espera que este año las Comunidades Autónomas con poblaciones de oso pardo terminen de revisar sus planes de recuperación para proceder a la revisión también de la estrategia de conservación. Mientras tanto, habrá que seguir luchando contra el furtivismo, en forma de trampeo ilegal, que impide la recuperación de la especie. La recuperación del oso pardo hay que considerarla aún lenta y tenue jar los problemas con los que el lince se encuentra en su hábitat natural es fundamental para el buen término de las dos únicas posibilidades que quedan para salvarlo: conseguir conservar y ampliar las dos poblaciones reproductoras que quedan, y preservar y adecuar sus áreas de morada, garantizando una superficie y alimento suficien- ABC te, para poder soltar con garantías a los linces que se espera puedan nacer del plan de cría en cautividad. Cría en cautividad Durante el año 2004 se aceleró la incorporación de ejemplares a este programa, y en la actualidad hay trece linces en cautividad, ocho hembras y cinco Nuestra naturaleza todavía tiene capacidad de recuperación Miguel Aymerich, subdirector general de Vida Silvestre del Ministerio de Medio Ambiente, reconoce que la situación del lince es insostenible, pero confía en las estrategias de conservación como forma de combatir las amenazas que se ciernen sobre algunas especies porque, afirma, nuestra naturaleza todavía tiene capacidad de recuperación En esta línea, acaba de aprobarse la estrategia para conservación del visón europeo y en la próxima reunión de la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, a finales de esta semana, está previsto aprobar las del lobo, la malvasía y el urogallo pirenaico. Unos planes de conservación que el Ministerio quiere ampliar el año que viene al águila perdicera, la focha cornuda, la cerceta pardilla y la gaviota de Audouin. Además, estos avances en la protección de determinadas especies no se limitarán a la fauna vertebrada, sino también a la invertebrada y a la flora, aunque en estos dos últimos casos las estrategias se plantearán de forma global para un determinado grupo de especies.