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ABC LUNES 24 1 2005 45 El Papa aborda hoy el conflicto en las relaciones entre la Iglesia y el Gobierno de España SOFÍA LÁZARO Enfermera 1.000 en el Reino Unido No siempre la emigración soluciona los problemas. En muchos casos la experiencia se hace positiva, en otras, como en Francia, el desencanto también existe pese a los sueldos Esta barcelonesa recién diplomada afronta con optimismo el reto de trabajar en Bath como solución a la precariedad laboral en España Desencanto en Francia TEXTO: JUAN PEDRO QUIÑONERO IGNACIO GIL tante de la integración de los países del Este. Sin embargo, como han denunciado recientemente los sindicatos médicos el porcentaje comenzará a descender dentro de diez años y se agudizará dentro de 15, en 2020, debido a las jubilaciones y abandonos. Pero ni el Ministerio de Sanidad ni las Autonomías han previsto, de momento, semejante contigencia, por lo que los sindicatos médicos están exigiendo una mejor planificación que logre que el sistema público se quede sin médicos suficientes. En la actualidad, ya comienzan a faltar especialistas en Anestesia y Pediatría. El paro en Medicina es escaso, pero la precariedad laboral cada vez es mayor. En Enfermería, el índice de desempleo está en un 4,5 por ciento, unos 10.000 diplomados. Los recién titulados en Medicina y Enfermería están abandonando España debido a la escasa oferta de plazas y la ralentización de los sistemas de ingreso en la pública. A este hecho se suma, para desesperación de los MIR la temporalidad del empleo en el Sistema Nacional de Salud, pese a las pruebas realizadas este fin de semana a 18.762 licenciados que optaban a 6.207 plazas para médicos, enfermeros, farmacéuticos, psicólogos, biólogos y químicos. Para los nuevos médicos y enfermos, acceder a un nuevo puesto de trabajo estable en la red pública sólo puede lograrse a través de bolsas de trabajo que incluyen sustituciones, o a plazas de internos debido al escaso número de puestos que se ofertan. Tampoco la opción de entrar a trabajar encentros privados parece muy viable, ya que se suman sueldos bajos y alta carga de trabajo. Por contra, un médico generalista en Francia gana como mínimo, 6.000 euros mensuales netos. Y eso pesa mucho. Sólo puedes optar a suplencias G. Z. ¿Qué le llevó a aceptar la oferta? -Me ofrecen un contrato de dos años de trabajo en un hospital público. Conseguir aquí un contrato de uno o dos años es muy difícil. Sólo puedes optar a suplencias por vacaciones, en Navidad o verano. Lograr algo así en España es muy difícil tras salir de la Escuela. ¿Ha trabajado alguna vez en el sistema público español? -Sí, este verano y estas Navidades, con contratos de sustitución. ¿Realizará un trabajo especializado en el Reino Unido? -Somos enfermeras generalistas, para ser especialista tienes que someterte a una especialidad, con un examen a nivel nacional. ¿Conoces a alguna enfermera que haya trabajado en el Reino Unido? -Tengo una compañera de trabajo, que estuvo hace unos años. Me ha animado a aceptar el contrato ya que ella tiene muy buen recuerdo y considera la experiencia muy positiva. ¿Permanecerá sólo los dos años o pedirá una prórroga? -Seguro que dos años, luego ya veremos. ¿Es la emigración a otros sistemas sanitarios la solución para los diplomados en Enfermería? -Hay opciones. Puedes trabajar en un hospital privado, pero con condiciones mucho peores aunque te den un contrato de varios años. El trabajo es mucho más estresante, te dan mucha faena y, además, las condiciones económicas son mucho peores respecto a los públicos. PARÍS. Francia vive con dificultad una nueva crisis de fondo: en los hospitales públicos faltan miles de enfermeras, pero la experiencia de andaluzas, castellanas y madrileñas que se sintieron atraídas por el señuelo de París y la región Isla de Francia ha dejado al descubierto que los mismos euros no tienen el mismo valor en los arrabales parisinos que en Cádiz. Myriam García (24 años) andaluza de Cádiz, se vino a París en busca de nuevos horizontes, atraída por el reclamo de trabajar en un sistema hospitalario de reputación internacional. Pero su experiencia la ha precipitado en el desencanto: El trabajo de las enfermeras es mucho más duro en Francia. Llama mucho la atención la falta de personal. Un númeo limitado de enfermeras tiene que asumir un trabajo muy duro La burocracia hospitalaria crea nuevos problemas. Oficialmente, en París e Isla de Francia faltan más de 6.000 enfermeras y fisioterapeutas. Al mismo tiempo, la gestión diaria del personal puede crear tensiones entre enfermeras nacionales y extranjeras En el caso de las enfermeras españolas que fueron contratadas con el mismo slario que sus colegas francesas, los problemas cotidianos terminaron por precipitar nuevas crisis: algunas han dimitido, otras están mal integradas y bastantes han tenido problemas para encontrar piso. Un enfermero andaluz, Jaime Gó- En Francia el trabajo es mucho más duro y el sueldo, a pesar de ser más alto, no cunde como en España Las enfermeras españolas y polacas soportan comentarios de desconfianza con demasiada frecuencia La experiencia, con todo, suele ser positiva, pero el objetivo final es regresar mez (28 años) comenta: Se tiene el tiempo muy limitado para cada enfermo. Y las vacaciones fueron un problema. Como yo tengo la familia a 2.000 kilómetros, decidí acumular muchos días libres. Sin embargo, a la hora de programar el viaje descubrí que la falta de personal planteaba problemas. Las condiciones de trabajo son muy duras A pesar de la buena voluntad mutua y del imperativo categórico de la necesidad urgente de contratar personal en España y Polonia, la cohabitación entre enfermeras francesas, españolas y polacas, se ha complicado con mucha frecuencia. En ocasiones, la extranjera de Madrid o Varsovia, se siente interrogada de manera agresiva sobre sus formación, sus conocimeintos, su pasado, su competencia profesional... Sin olvidar problemas tan urgentes como la búsqueda de unpiso de alquiler, que Jaime Gómez resume de este modo: Antes que la lengua nuestro primer problema fue buscar casa. En París, ni pensarlo; los alquileres son muy caros. Vivo en Creteil, no muy lejos del hospital. Pero no se cumplieron las promesas. Tuvimos que arreglarnos por nuestra cuenta Myriam Gómez evoca otra cuestión de fondo, sensible y delicada: los enfermos no distinguen siempre a una enfermera francesa o española. Pero los familiares sí. Y, con frecuencia, las españolas y polacas deben soportar comentarios de desconfianza, inquietud, que sólo agravan la extrañeza de la joven llegada a las afueras en busca de nuevos horizontes. En el caso de Jaime y Myriam, la experiencia francesa ha sido interesante, pero muy dura. Ambos están contentos de volver a su Andalucía natal. París está muy bien, pero es muy caro. Con el mismo salario que una enfermera francesa, en las afueras de París, una enfermera de Cádiz o de León puede llevar una vida menos dura en su tierra. El paro del gremio, en España, es preocupante, pero la experiencia adquirida puede ayudar a conseguir trabajo. Por parte francesa, la crisis hospitalaria obliga al Gobierno a lanzar, dentro de unos días, una nueva campaña de captación de enfermeras polacas o españolas. Los hospitales franceses están necesitados de mano de obra europea, cualificada. Pero los salarios franceses no son lo suficientemente atractivos.