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22 Internacional LUNES 24 1 2005 ABC Promesas de alto el fuego, paz, reconciliación... odio J. C. JERUSALÉN. Las campanas se lanzan al vuelo sin paracaídas. Las esperanzas se multiplican sin red de seguridad. En Gaza y Cisjordania se habla de hudna (tregua) En Jerusalén y Tel Aviv se ansía un alto el fuego. Se organizan foros y conferencias para hablar de una paz a medio plazo, pese a que los consejeros de Sharón niegan un acuerdo definitivo por ahora. Algunos apuestan por la reconciliación de dos pueblos que deben vivir codo con codo pero en los que anidan sentimientos de odio nada disimulados. Un botón de muestra de lo difícil que es para muchos mirarse a la cara: la familia de Imán al- Hams, la niña palestina de 13 años que fue rematada en el suelo por el Capitán R en Rafah, ha acudido al Tribunal Supremo de Israel para que el caso pase de la jurisdicción militar a la civil y se investigue el origen de las órdenes recibidas por los soldados en los Territorios Ocupados. La intención, abrir una grieta por la que se desmorone el castillo de naipes del Tsahal el Ejército de Israel. Militantes de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa hacen un simulacro de lanzamiento de un misil, ayer en Gaza REUTERS Hamás y Abbas esperan un paso al frente de Israel para anunciar una tregua El Gobierno hebreo se reúne en Sderot en solidaridad con sus vecinos la boca pequeña estar dispuesto a congelar sus operaciones militares y sus asesinatos selectivos si se comprueba la hudna (tregua) JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Treinta días. Ese es el paréntesis que ha cerrado Mahmud Abbas, alias Abu Mazen, con los fundamentalistas islámicos de Hamás y del Yihad Islámico para congelar sus ataques contra Israel y las colonias judías de Gaza y Cisjordania. Treinta días que deben servir para sellar un pacto político entre los islamistas y Al Fatah, plataforma de unidad nacional para futuras y más ambiciosas empresas en las que los fundamentalistas no quieren dejar de participar en otra prueba más que evidente de su mayor implicación en la vida política de esa Palestina que no existe pero sufre día a día. Treinta días, que de confirmarse el cese de hostilidades con el paso de las horas, serán a su vez un banco de pruebas no sólo de la buena voluntad de los movimientos armados palestinos sino también de Israel. Hamás y el Yihad Islámico se lo han advertido a Abbas: si el Ejército israelí cruza la línea roja de la represión, volverán a llover cohetes sobre Sderot (donde ya han muerto cinco personas, b Tel Aviv reconoce con entre ellas tres niños) y sobre Gush Katif, y los suicidas palestinos serán lanzados de nuevo contra objetivos judíos. Esa es, en principio, la principal condición, que no la única, de la resistencia palestina: Israel debe cumplir su parte, frenar las operaciones militares y los asesinatos selectivos y abrir de paso la puerta de muchas celdas en las que descansan miles de presos palestinos. Ariel Sharón no ha dicho al respecto esta boca es mía pero las sensaciones son también positivas a este lado del muro ilegal. Fuentes hebreas, que han pedido mantener el anonimato, han reconocido la disposición del Gabinete de Seguridad israelí de evitar una escalada de violencia y respetar la hudna nunca formal, de las organizaciones radicales. lo pero ha asegurado que el acuerdo es cuestión de horas, a lo sumo de un par de días. Reunión en El Cairo Compromiso, en todo caso, momentáneo que tendrá que ser ratificado en breve en El Cairo y que no prosperará si en esas treinta jornadas ya mencionadas no se observan sobre el terreno mejoras considerables en la calidad de vida de los palestinos de a pie. No se auguran grandes avances en ese tiempo en otras de las heridas abiertas, las negociaciones políticas. De concretarse el alto el fuego, Abbas y Sharón no tardarán en reunirse cara a cara, incluso en llegar a algún acuerdo puntual que impida que renazca el fuego de sus cenizas, pero no cruzarán su particular línea verde, es decir no tocarán, porque Israel no cree llegado el momento, cuestiones de fondo a medio y largo plazo. Lo más lejos que parece dispuesto a llegar Tel Aviv es a transferir, caso de que la aparente calma actual asiente sus reales en tierra tan convulsa, el control de seguridad de algunas ciudades de Cisjordania, que no de todas, a las Fuerzas de Seguridad palestinas, las mismas que al menos en el norte de la Franja de Gaza se han desplegado con éxito en las últimas 72 horas para impedir el lanzamiento de cohetes Qassam sobre el Neguev occidental y las colonias judías. Los ataques tendrán respuesta Eso sí, el propio Sharón, quien presidió ayer una reunión del Consejo de Ministros en solidaridad con la castigada ciudad fronteriza de Sderot, fue tajante a la hora de describir el peor de los escenarios posible caso de que todo lo negociado en las últimas horas caiga a la postre por su propio peso: Cualquier ataque palestino será castigado con extrema dureza por nuestro Ejército El nuevo presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) no ha querido todavía lanzar las campanas al vue-