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ABC LUNES 24 1 2005 Opinión 5 La centralita Acaba de publicar la prensa colombiana la noticia de la llamada que Álvaro Uribe realizó a Zapatero para evitar que el presidente español hiciera escala en Caracas, en un momento delicado para las relaciones entre Colombia y Venezuela. Oído cocina: la entrevista con Chávez fue cancelada para evitar males mayores. Como Bush no llama, el teléfono de La Moncloa está de lo más receptivo. Palabras para España Con motivo de la visita de Antonio María Rouco Varela al Vaticano, el Papa tiene previsto pronunciar hoy un discurso, dirigido a los obispos españoles, en el que pasará revista a las principales cuestiones que en los últimos meses han enfrentado al Gobierno de Rodríguez Zapatero con la jerarquía eclesiástica, aunque tampoco se descartan referencias explícitas de Juan Pablo II al plan Ibarretxe. Enorme expectación ante las palabras del Papa, y también ante las reacciones de quienes, incómodos, pretendan involucrar su mensaje en polémicas ajenas a su magisterio. Paradojas Permanentemente preocupado por el respeto más escrupuloso a la Carta Magna, el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, dice que ha advertido indicios de inconstitucionalidad en el trámite parlamentario del plan Ibarretxe. Paradójica queja de quien pretende demoler el edificio constitucional con un estatuto político que, de momento, utiliza el amparo legal de la norma contra la que atenta. EFE Amigo conductor. A la huelga que desde el pasado viernes mantienen las grúas de carretera se suma hoy la amenaza de una ola de frío que podría dificultar aún más el tránsito viario. Los representantes del sector de las grúas han advertido que sólo actuarán en aquellas cuestiones que afecten a la seguridad pese a los previsibles incidentes provocados por las condiciones meteorológicas pronosticadas para estos días. El Ministerio del Interior, por su parte, ha pedido a los ciudadanos que presten atención a las recomendaciones de Protección Civil y Tráfico, evitar en lo posible los viajes en coche y, en caso imprescindible, tomar las máximas precauciones En la imagen, una flota de grúas de Zamora, aparcadas por la huelga. no sufrir. Si el efecto del paro técnico ya tuvo desagradables y sofocantes consecuencias el pasado mes de agosto, ahora entra en resonancia con la anunciada invasión de una ola de frío polar ante la que se desaconsejan los desplazamientos en coche, no sea que entre los fenómenos meteorológicos adversos que anuncia el Ministerio del Interior y el paro técnico que impone la patronal de las grúas acabemos convertidos en carámbanos motorizados. Si esto de recoger al atascado y socorrer al necesitado no es un servicio público, no le debe de andar muy lejos, y no se entiende cómo un país tan dirigista e interventor, tan de ayuda humanitaria, con tanto agente social y comité de conciliación y arbitraje, no es capaz de poner los medios adecuados para resolver un conflicto que afecta tan gravemente a la seguridad de los ciudadanos. Para paliar la situación, los gruistas van a considerar la posibilidad de cobrar directamente los servicios a los consumidores para que estos reclamen posteriormente a sus seguros, lo cual supone una difícil determinación de precios homogéneos y el establecimiento de un precedente, aunque, bien mirado, quizá lo que esté faltando sea transparencia y libertad de mercado. Entre tanto, y ante la amenaza del frío siberiano y del abandono angustioso, lo mejor sería quedarse en casa, no ir a trabajar, y que el patrón reclame a las patronales en lucha. Y a Zeus, dios del cielo y la meteorología. QUEDARSE EN CASA MANUEL ÁNGEL MARTÍN R EVERDECE el mal cerrado conflicto veraniego entre las empresas aseguradoras y las de asistencia en carretera por cuestión del aumento de tarifas que las grúas reclaman. En el tercer día de paro, los patronos huelguistas valoran el éxito de su acción en cerca de 3.700 vehículos afectados, es decir usuarios tirados en las cunetas, abandonados y expuestos al expolio, embargados por una mezcla de sentimientos de impotencia, pasmo y cabreo. Como es habitual, el éxito del cese voluntario y con ánimo coercitivo de cual- quier servicio se cifra en su incidencia sobre terceros, esos que nada tienen que ver con el conflicto, pero cuya indignación se espera que mueva al Gobierno o a la parte contraria a ceder en sus posturas, ejemplo paradigmático de esa perversa relación causal por la que es el trasero del inocente ciudadano del que recibe las patadas que deben surtir efecto sobre la voluntad de otros. Es más, el desenlace de estos conflictos tiene propensión a basarse en la apelación a la cooperación económica del consumidor final, que es al final quien paga para