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74 Cultura DOMINGO 23 1 2005 ABC JOSÉ L. LÓPEZ VÁZQUEZ Actor, Goya de Honor La falta de Agustín González nos ha desbaratado a todos El próximo sábado, este gran actor premiará los Goya al inscribir su nombre en un lugar de honor de la Academia de Cine. He durado mucho y sigo durando, afortunadamente dice un hombre generoso que compartirá el Goya y evoca al amigo que se ha ido TEXTO: ANTONIO ASTORGA FOTO: DANIEL G. LÓPEZ MADRID. Fernando Galindo, ¡un admirador, un amigo, un esclavo, un en Atraco a las tres el hombre de La cabina (Agustín González era el hombre de la segunda cabina) Juan, el padrino búfalo de La gran familia Benigno Quintanilla, en Plácido el ventero en El Quijote Benito Freire en El bosque del lobo El cine español y la memoria prodigiosa de la segunda mitad del siglo XX se llama José Luis López Vázquez. Ha protagonizado 238 películas. El cuchillas de Sor Citroen, muchos personajes, diversos, nunca iguales. Le importunamos en su camerino del Teatro Reina Victoria la tarde que retorna a la representación de Tres hombres y un destino tras la muerte de Agustín González. Lleva marcada en el alma la pérdida de su compañero y amigo, el inovidable cura cabreado, como lo recordaba en ABC. Sobre las tablas pervive la pulsión de Agustín González: Nosotros lo notamos porque estamos ya muy identificados, hemos ensayado muchísimo, hemos coordinado la comedia, la hemos encajado. Y el público sigue viniendo. Hay ofertas de fuera de Madrid para llevar la obra, pero debemos cuadrar fechas. Vamos a ver cómo acaba esto, pero es una lástima porque hemos tenido un éxito asombroso. La comedia ayuda, el léxico, el texto. Éramos y somos tres personas a quienes el público tenía y tiene gran cariño ¿Es usted creyente? -Sí, sí, hombre no soy un católico apostólico romano modélico, pero creo. ¿En qué cree? ¿tiene miedo a algo? -Tengo miedo, posiblemente, al día que acabe y acabar mal. Me gustaría acabar bien, pacíficamente y tranquilo. Eso sí me impresiona mucho, pero no se piensa en esas cosas. El destino no se sabe lo que nos depara nunca. ¿El Goya de Honor colma alguna aspiración personal? -Tengo la aspiración de hacerlo lo mejor posible, de hacerlo bien, de esforzarme y tengo la satisfacción de que verdaderamente el público lo reconoce, lo valora, lo estima y todos ustedes me celebran, me muestran su cariño. ¿La profesión de actor es una lucha de clases? -Es un esfuerzo grandísimo, una dedicación total y una dependencia absoluta de lo que se está haciendo. Yo no he vivido más que para interpretar, porque hace falta una salud de hierro. Es muy duro un rodaje cinematográfico, aunque a veces te pases el tiempo sentado en una silla. Pero en otro momento estás en un charco aguantando el temporal bajo una ducha que es la lluvia. En el teatro ocurre igual: hasta que conformas la comedia, hasta que te aprendes el texto, hasta que lo coordinas, hasta que te surge el personaje, todo conlleva un tiempo de elaboración y memorización. Y luego está el riesgo de ver cómo sale. -A usted, desde 1939, todo le sale muy bien. -Empecé con Modesto Higueras con un teatro de las organizaciones juveniles por casualidad. Él preparaba un pliego de romances fronterizos de Luis Felipe Vivanco y le faltaba un actor. Quedaba muy poco tiempo. Yo era su ayudante y para facilitarle un poco la labor le dije que no se preocupara, que me sentía capaz para hacer de actor: Me aprendo los versos de Luis Felipe y yo te los suelto Y los solté. -De ahí al cine como diseñador de vestuarios y con López Rubio... -De repente alguien me dice que tiene un amigo que viene de Hollywood. Yo me quedo espantado: ¡De Hollywood! Sí- -me confirmó- es guionista y director, se llama José López Rubio y va a hacer una película en España Me pidió que le dejara mis dibujos para enseñárselos. Se trataba de Sucedió en Damasco que era El asombro de Damasco la zarzuela, una adaptación cinematográfica de Antonio Paso y Joaquín Abati y que ahora está precisamente en cartel (acabo de leer una crítica muy elogiosa) Le hice los diseños del vestuario. Ese fue mi primer trabajo cinematográfico. También los realicé para Eugenia de Montijo y más películas. Él ya no hizo más cine, porque empezó a escribir teatro, que le salió muy bien. Entré en el María Guerrero con Luis Escobar y, a partir de ahí, estuve cuatro o cinco temporadas, hasta que Luis se marchó y parte de la plantilla pasamos al Teatro Español. López Vázquez, en su camerino del Teatro Reina Victoria, poco antes de volver a escena con la representación de Tres hombres y un destino Allí interpreté El abanico de Goldoni. Y ya empecé a hacer muchísimo cine y algunas cosas de teatro, siempre con éxito, afortunadamente. No tengo conocimientos, no he ido nunca a un conservatorio, he sido un autodidacta siempre, pero me las he arreglado. ¿Le tentó la aventura americana: trabajar a las órdenes de Cukor? -De ninguna manera, pero tuve la satisfacción de trabajar con George Cukor cuando vino a rodar aquí Viajes con mi tía Nos caímos muy bien. Se encontraba conmigo estupendamente, me invitó varias veces a su casa, yo hice muchos viajes a América a visitarle y él estaba encantado. Un día me dijo: ¿Por qué no se viene usted a Hollywood? Yo le ayudo Y yo le respondí: Mire usted, yo interpreto en el idioma en el que he nacido, porque el otro idioma no se me da bien He intentado cuatro o cinco veces aprender inglés y no he podido ni he tenido tiempo. Fernando Rey nos decía: ¡Chicos, me marcho, que me voy al Instituto inglés! Y le salió muy bien, porque tenía memorización y facultades. Yo no. -Hablando de Rey, usted confesó: Me hubiera gustado tener, y lo digo sin envidia, la talla de FernánGómez o de Fernando Rey. Pero yo era un señor bajito que no podía ser galán Pero en bajito, usted, como Manuel Alexandre en Atraco a las tres tiene su gran público. -Pues sí, inexplicablemente. Yo soy el primer sorprendido de no haber parado nunca de trabajar y de haber tenido éxito y de que hoy día, a los 60 años de dedicarme a esto, me conozca todo el mundo, que me halaga y me respeta. Me siento querido por el público y eso es muy bonito y sorprendente. ¿Se asfixió en la cabina... -Tengo un gran recuerdo de ella. La hice muy difícilmente, porque me llevaron el guión cuando estaba en un interior natural trabajando. Cuando me la ofrecieron dije que no, que no podía. Hombre teníamos mucho interés, Juan José Rosón quería que lo hicieras... me insitieron. Y yo les dije que no tenía tiempo físico, pero me dejaron el guión. En un momento me lo empecé a leer y llamé inmediatamente a mi agente para decirle que ese guión, escrito por Mercero y Garci, era formida- EL CINE: EL ARGUMENTO He perdido mucha afición, porque hoy se hace un cine muy raro que no entiendo, telúrico. Cuando lo pasan por televisión, la apago LA VIDA: EL NUDO Al público hay que brindarle la sonrisa, hay que sacarle la sonrisa y que se divierta. La vida tiene que ser así EL MIEDO: EL DESENLACE Tengo miedo, posiblemente, al día que acabe y acabar mal. Me gustaría acabar bien, pacíficamente y tranquilo