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ABC DOMINGO 23 1 2005 Cultura 73 ¿POR QUÉ EL PÚBLICO DA LA ESPALDA AL CINE ESPAÑOL? Fiesta de los nominados a los premios Goya, celebrada esta semana en Madrid César Alonso de los Ríos Periodista Un descenso del número de espectadores tan significativo creo que es una novedad. El cine español no ha sido peor ni mejor en 2004 que en 2003 o 2000. A mi juicio, este fenómeno no tiene otra explicación que haber sido una respuesta a la actitud política y social agresiva de las gentes del mundo del espectáculo, una actitud que bien puede haber ofendido a muchísimos españoles que no comparten sus ideas y sus críticas. No es que las gentes del espectáculo tengan que someterse a las ideas de los demás, es que han manifestado las suyas con gran agresividad, incluso con militancia, contra el pensamiento político conservador, que representa a una muy buena parte de los españoles, y en todos los ámbitos: el político, el social, el religioso... Y la gente responde de manera muy sencilla. La gente no distingue entre las manifestaciones políticas que, por dar ejemplos, Amenábar o Almodóvar hayan manifestado, y sus películas. Yo no voy a ver las películas de Almodóvar, en primer lugar, porque ha agredido los sentimientos de buena parte de los españoles y, en segundo lugar, porque su cine me parece malo y no me gusta. Me llama la atención que tanta gente del espectáculo no crea en España como nación y que, acto seguido, se desgañite exigiendo protección al cine nacional ¿En qué quedamos? No se cree en la nación, pero se piden ayudas y dinero del presupuesto nacional es menor que el que tiene la industria norteamericana. Otro sería, en mi opinión, la ausencia de un star system un factor ante el que se rinden todos los espectadores a los que les gusta identificarse con las estrellas. También creo que el cine español se ha desplomado porque no ha sabido conectar con el público que fuera mejor, al menos deberían funcionar 30 filmes. En España faltan películas intermedias que le interesen a la gente. Tal vez se hacen con criterio para el público, pero lo cierto es que no logran engancharlo. Además, existe un criterio miedoso motivado por la financiación de las televisiones que buscan que estos produc- JULIÁN DE DOMINGO Antonio Weinrichter Crítico 2004 no es el año más catastrófico del cine español, que para salvarse depende de tres nombres: Amenábar, Almodóvar y Santiago Segura. De las 115 películas que se han hecho sólo funcionan 3 ó 4, y otras 80 no se ven. Para Weinrichter: Existe prevención hacia el cine español, porque aún perviven en el recuerdo las españoladas y el cine de autor tos sean rentables después para ellas, por lo que influye de manera importante su modelo: guión televisivo, películas medianas, personajes medianos... La sombra de la televisión es muy fuerte, aquellas películas que triunfan son en las que trabajan actores de este medio. Nuestro imaginario actualmente procede de ella. Ninguna película española intenta funcionar de una manera artística. Por otra parte, existe una actitud de prevención de los espectadores hacia el cine español, porque todavía perviven en el recuerdo las españoladas y el cine de autor Información elaborada por Antonio Astorga, Susana Gaviña y Tulio H. Demicheli EL ESPECTADOR Y SU LIBERTAD DE EXPRESIÓN E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Toni Ulled Subdirector de Fotogramas Entre los problemas del cine español siempre he pensado que estaba la cuestión del márketing y la publicidad, que l llamado mundo del cine suele tener fama de quejicoso, por no decir llorón, y año tras año aprovecha la llegada de los números (que rara vez le son propicios) para darse de bruces contra la realidad: entre las prioridades de los espectadores españoles no está la de ir a ver cine español. Pero eso, que es algo así como un imponderable, como la lluvia en la Feria del Libro, se convirtió este pasado año en cosa más seria: ¡tres millones menos! O es una casualidad, o es un síntoma, o es un efecto. Por mucho que queramos E creer en la mala suerte, no estaría de más que contempláramos otros motivos para tal bajonazo al cine... O sea, y permítasenos la grosería de la imagen: pensemos que Sí Hay Motivos: Nadie dudará de que la total y absoluta implicación del mundo del cine con un Partido Político (por mucho que se quiera decir que no era con un Partido Político, sino con una situación política, la realidad es que el alineamiento del cine con el PSOE ha sido y es sin reservas y hasta cierto punto bochornoso) lo ha colocado en un lugar raro y algo irreal: pensamiento en bloque. Naturalmente que todo el mundo, y también el del cine, tiene derecho a manifestar sus preferencias y a pregonarlas, cantarlas y bailarlas, pero la agresividad y la virulencia que destilaron sus críticas al Partido Popular les ocasionó numerosísimas antipatías. El Partido Popular perdió las elecciones, pero lo votaron casi diez millones de personas, muchas de las cuales vieron y ven en la actuación sistemática y partidista de actores, directores y gentes de la cultura un ataque directo a ellos mismos, y en ocasiones más extremas una falta de respeto. Y tanto derecho tiene un actor a reírse de la hija de Aznar, como un votante del PP a jurarse que no vuelve a ver una película en la que esté ese actor. La libertad de expresión es la libertad de expresión, y los espectadores se expresan a su modo. Ahora la realidad es que el cine español tiene sus recursos para devolverle el golpe al espectador: que no pase por la taquilla si no quiere, pero que sepa que de un modo u otro el cine español lo paga él. Otra cosa es que sea bueno o malo, pero eso es secundario.