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72 Cultura ¿POR QUÉ EL PÚBLICO DA LA ESPALDA AL CINE ESPAÑOL? DOMINGO 23 1 2005 ABC (Viene de la página anterior) Espectadores de títulos españoles y extranjeros 121,9 105,7 93,1 113,1 120,6 121,6 121,4 nes políticas que se han tomado en un momento determinado, eso me parece muy ruin. Ni condenar a un colectivo por manifestarse, algo que a mí, particularmente, me parece muy bien. En estos momentos hay mucha gente joven que está haciendo cosas interesantes, hay un buen momento de creatividad, pero hay algunos factores que juegan en contra. Por un lado, las salas de cine en un alto porcentaje están ocupadas por otro tipo de cine, y tampoco se puede comparar, de cara al espectador, una superproducción que vale muchos millones con una pequeña producción. Yo misma veo mucho cine español en casa, pero cuando se trata de una gran producción voy al cine. Estoy convencida de que el cine español se ve ya mucho más en casa, en DVD. La gente ha cambiado el hábito. Tambien es cierto que de las 115 películas, hay muchas que no merecen la pena, no tienen la menor gracia, pero creo que hay que hablar del cine español de poco en poco. Lo que tendrían que hacer son producciones modestas directamente para la televisión, porque las grandes producciones americanas son imbatibles Beatriz Pérez Aranda Periodista El descenso de espectadores ha sido gradual y es el propio cine español quien debe plantearse qué es lo que pasa. A la hora de pedir subvenciones, por el hecho de tratarse de cine español, se financia todo produciéndose una discriminación positiva. En mi opinión, habría que apoyar con más entusiasmo proyectos con visos de calidad y no subvencionar muchos pequeños proyectos. Primando a muchos proyectos, las buenas ideas no destacan. El espectador no es tonto, si le das más calidad va al cine 115,7 Películas españolas Millones de espectadores 13,9 14,1 18,1 26,2 13,4 Películas extranjeras 21,7 19,0 18,6 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 Juan Manuel de Prada Escritor La principal causa de pérdida de espectadores, no nos engañemos, es que la gente tiene una experiencia negativa del cine español: se siente defraudada con sus propuestas. El desencanto es mayor porque vivimos bombardeados por una propaganda mentirosa que nos vende el cine español como la octava maravilla; luego, uno se topa con bodrios de agárrate que hay curva y el gato escaldado huye. El gremio del cine se ha empeñado en convertirse en un referente intelectual pero han resucitado el fantasma de las dos Españas. Así puede haber gente que haya desarrollado una especial inquina contra quienes tratan de imponer una catequesis sectaria y un pelín zafia, en su falta de matices y en su lealtad al devocionario progre. España es el único país en el que se hacen películas en las que se insulta a media España para halagar a la otra media. Uno, a través de los medios de adoctrinamiento de masas con que cuentan los amos del cotarro, llega a la conclusión de que cada película española es una obra maestra sin paliativos; se gasta sus pelas y descubre que la película de marras es un bodrio o un tostonazo. Y la gente se rebota. Hay muchas personas hartas de tener que pagar las películas españolas en impuestos y taquilla. No entiendo por qué los escritores no somos subvencionados por el Estado. No suele ocurrir que las películas más taquilleras, ni las más vitoreadas por los dispensadores de bulas, sean las mejores. Creo que la única redención posible del cine español exige una apuesta por el cine de género (ahí tenemos el éxito de El lobo es simple y llanamente lamentable que en España no se hagan películas históricas. Recuerden Juana la Loca no por completo genial, pero que cosechó un gran éxito. La gente está deseosa de verlas. Películas que se le sustraen al espectador, porque se piensa que un cine de tipo histórico es de derechas Más cine de género (terror, thriller, histórico) y menos resentimiento ideológico disfrazado de comedieta costumbrista. Y más humildad por parte de los cineastas, que han perdido el sentido de la artesanía y se creen geniales y autores Lo que tendrían que hacer los productores es empezar a pensar un poco en el público llano, en el que desea vivir emociones y disfrutar de un buen entretenimiento, y menos en la catequesis progre el gusto del supuesto público. Para empezar, una de las primeras preguntas podría ser: ¿Frente al cine estadounidense el espectador medio español rechaza el cine español o el cine europeo? Jaime Pena Filmoteca Galega Son dos años de bajada los que está sufriendo el cine español y creo que es por problemas estructurales. Películas de presupuesto medio- alto que se hacen con criterio equivocado y que son un éxito o un fracaso. Es un cine poco original que imita al americano más convencional. Falta un aire de autor que con presupuestos más bajos sea capaz de conectar con el público. Se hace un cine al gusto de la televisión, muy artificial. Otro de los problemas es que no se vende en el exterior porque es un cine muy local, hecho a la medida de la televisión, pensando para las fuentes de financiación, los derechos de televisión y la tercera vía, que basta con un mínimo de espectadores, por lo que no se arriega. Me sorpende que cada vez se hagan más películas pero cada vez vaya menos público a verlas. ¿Dónde está el truco? Tendrían que contestar los productores y aquellos que reclaman más subvenciones. Fernando Fernán- Gómez Actor, director y dramaturgo Supongo que ya saben, como todos los que de una manera o de otra nos relacionamos con el mundo del espectáculo, que, según la sabiduría francesa sobre ese tema, el negocio del espectáculo se comporta de acuerdo a unas leyes precisas, inamovibles, que nadie conoce Cuando yo era pequeño, y mis amigos también, hace de esto muchos años, en España se producían 20 ó 30 películas al año. Veinte o treinta películas españolas, como es lógico y natural, pero mis amigos y yo no las veíamos. A nosotros sólo nos gustaban las de los americanos Ya teníamos el gusto colonizado. Se me hace difícil aceptar la idea de que el rechazo al cine español se deba a la actitud política de la familia Bardem. Quizás más urgente que analizar las películas sea analizar Sampietro presentó el jueves D. G. LÓPEZ los datos del cine español en 2004 La presidenta de la Academia dijo esta semana que el descenso de espectadores no tiene nada que ver con la calidad del cine español Ficciones televisivas: aquí sí hay quien viva JESÚS LILLO La reciente desprogramación en Telecinco del ciclo Cine cinco estrellas ha cerrado la única ventana que la emisora privada mantenía abierta para ofrecer producciones norteamericanas en la franja de máxima audiencia, un hecho sin precedentes en la reciente historia de la televisión española y que viene a certificar la solidez de las series nacionales, cuyo creciente éxito ha llegado a desbordar las previsiones de las propias cadenas. La manifiesta incapacidad de nuestro cine para hacer frente a los largometrajes de Hollywood con- trasta con la eficacia de las factorías de ficción televisivas, que han arrinconado- -cuando no expulsado- -al cine extranjero en la pantalla: la media de espectadores del contenedor de películas norteamericanas más visto de la temporada, El peliculón de Antena 3, puntúa por debajo incluso de la repetición de los episodios de Aquí no hay quien viva Las primeras nueve posiciones de la lista de los programas más vistos del curso corresponden a sendas series de ficción nacionales, algunas con medias semanales que rozan los siete millones de espectadores, el doble de la que registra El peliculón ciclo dedicado al pase- por primera vez gratis -de los penúltimos éxitos de taquilla de los estudios de Hollywood. Rara vez fallan los productores de ficción televisiva, cuyas series, llegado el caso, son canceladas y retiradas ante el empuje de las que emiten otras cadenas. La competencia es dura en la pantalla, pero no hay sitio para los norteamericanos. Como en el cine, pero justo al revés. Las factorías madrileñas de ficción no sólo han conseguido sintonizar con nitidez las demandas del público, sino que lo han llevado a protagonizar un fenómeno de masas que no se repetía desde la primera edición de Operación triunfo Cadenas y productoras ganan dinero en un mercado abierto y el público se muestra satisfecho. Como en el cine, pero justo al revés. Quizás tenga que tomar nota la gran pantalla de su hermana pequeña, cuestionar sus discutibles inquietudes artísticas y producir buenas comedias de consumo. Las de los años sesenta y setenta todavía barren en el Cine de barrio de Carmen Sevilla.