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ABC DOMINGO 23 1 2005 Los domingos 69 Incomprensible relatividad Una de las cosas más genéricamente aceptadas sobre Einstein es que casi nadie entiende realmente su Teoría de la Relatividad por no hablar de la Naturaleza cuántica de la luz la Electrodinámica de los Cuerpos en Movimiento o El movimiento browniano Nacido en Ulm (Würtemberg, Alemania) en 1879, de familia hebrea, se mudó a estudiar a la vecina Zürich y luego a Berna (Suiza) donde abandonaría la ciudadanía alemana. Enternece un anuncio suyo entonces, en el diario Berner Anzeiger en el que poco antes de producir sus revolucionarias teorías, en 1905, se ofrecía a escolares y estudiantes para clases privadas de matemáticas y física, en la Gerechtigkeitstr. 32, 1 er piso. Primera hora de prueba, gratis Obtuvo plaza por fin en la Oficina de Patentes de Berna, desde cuya mesa funcionarial escribe a su amigo Conrad Habicht un puro chisme realmente irrelevante son cuatro trabajitos entre ellos una modificación del aprendizaje sobre el espacio y el tiempo algo que no obstante seguramente le interesará Los trabajitos tres de ellos publicados luego en Annalen der Physik iban a cambiar el siglo XX, desde la bomba atómica a la cámara digital de fotos. Sin un doctorado y tan siquiera una plaza académica, sin un solo conocido en la comunidad científica y apenas sólo resultado de lo que se ha calificado como una descomunal capacidad de intuición para la física, nada, ni el tiempo, ni el espacio, ni la energía, la materia, la gravitación, la luz o la radiación volverían a ser iguales después de publicar sus teorías en 1905. Incomprensible, sin embargo, para la inmensa mayoría, incluida gran parte de la comunidad académica, la Teoría de la Relatividad (por la que la energía sería la masa por la velocidad de la luz al cuadrado) derivó, pese a todo, para el amplio común como sinónimo del siglo del relativismo y de que, cuando de algo no se sabe, lo propio es decir que es relativo. Para Einstein, sin embargo, nada lo fue, ni tan siquiera fruto del azar: Nunca creeré que Dios juega a los dados con el mundo Toda vez que lo más incomprensible del mundo es que es comprensible Si bien, gran romántico vital y adverso al positivismo lógico, insistió siempre en que lo más bello que podemos experimentar es el misterio de las cosas Las fórmulas de la relatividad se proyectaron sobre la fachada del Museo Histórico de Alemania, en Berlín, durante la presentación del Año de Einstein, el pasado miércoles cuántica, el físico se hizo respetar por su compromiso contra el fascismo y el comunismo y en pro de la democracia liberal. La inestable situación en Alemania y el antisemitismo en aumento le habían hecho renunciar a su ciudadanía alemana, aunque trabajaría en el dinámico Berlín de los años veinte antes de emigrar a EE. UU. un mes antes de la llegada de Hitler a la cancillería. Sin dejar de advertir a Occidente sobre el peligro del nacional- socialismo alemán, entendió que lo único bueno de Hitler es que, en el poder, será capaz de cometer suficientes estupideces como para concitar al mundo en su contra AFP Alemania ensalza la figura del genio como acicate para sus científicos y su universidad que no pasan por su mejor momento Un filósofo con sentido del humor Este verano hará cien años que un absoluto desconocido publicara cinco artículos que, a finales de ese mismo año, conmocionaron a los más altos cenáculos científicos y a él lo convirtieron en la figura estelar del siglo, según lo reconoció en portada el Time Magazin al cerrar el siglo y el milenio. Aunque todo lo contrario a la soberbia mediática y suficiencia que iban a alcanzar científicos y académicos décadas después, Einstein se hizo mundialmente conocido por sus reflexiones y sentencias sobre la guerra y la paz, sobre la ciencia y Dios, y especialmente por su sentido del humor. Con su eterno rostro amable de perrillo de aguas, canosa mata despeinada y trajes arrugados, como de su primo mayor, su imagen de ancianidad En la Escuela Industrial de Barcelona, en 1923, durante su visita a España contrasta con una persona que a los 42 años había desarrollado la mayor parte de sus investigaciones y recibía el premio Nobel. Sobre sus devaneos científicos posteriores, que incluso le llevaron a negar la existencia de la tectónica de placas, en 1979, el científico Charles Percy Snow escribió que sus colegas siempre pensaron que había desperdiciado la segunda parte de su vida Los últimos veinte años trabajó denodadamente, pero sin éxito, sobre una Teoría del todo el santo grial de la ciencia. Pero pudo faltarle una pieza hoy esencial: la energía nuclear, entonces demasiado desconocida y limitada sólo a la bomba atómica. Hoy, sin embargo, las más innovadoras teorías del todo reivindican incluso esos avances de Einstein. Murió hace cincuenta años en Princeton (Nueva Jersey) en cuya universidad había enseñado, el 18 de abril de 1955. El médico de guardia en el hospital universitario, Dr. Thomas Harvey, decidió por su cuenta y riesgo extraer su cerebro y conservarlo para la ciencia en 240 láminas. Después se ha demostrado que determinadas partes del cerebro, responsables de la capacidad de cálculo, poseían un mayor grado de interconexión de lo normal. Su otro cerebro el reunido en 55.000 documentos, fue donado por Einstein a la Universidad Hebrea de Jerusalén. Temprano sionista en los años 20, rehusó sin embargo la ofrecida jefatura del Estado de Israel, en 1952, alegando falta de aptitudes.