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40 Madrid DOMINGO 23 1 2005 ABC (Viene de la página anterior) El Real Jardín del siglo XVIII El rey Fernando VI creó el Real Jardín Botánico en 1755, aunque en su actual emplazamiento lleva desde el año 1775 tras una Real Resolución de Carlos III. Su traza inicial fue encargada a Francisco Sabatini, según el plano que se conserva en el Archivo de Palacio. Muestra un jardín simétrico, con un eje perpendicular al paseo del Prado, donde se abrió una puerta monumental. En el extremo opuesto, lindando con El Retiro, situó los Pabellones de Invernáculos con otra gran puerta. Hacia el año 1780 intervino en el diseño Juan de Villanueva y modificó el trazado siguiendo los criterios estéticos del rey. Un año más tarde se abrió al público en un día no determinado de otoño. En 1785, Villanueva proyectó un edificio para albergar la Academia de Ciencias y el Real Gabinete de Historia Natural (en la actualidad, el Museo del Prado) cuyo eje lo alinea con el de la terraza clasificación de Linneo, con fuentecillas en el centro. A lo largo del tiempo, el Jardín pasó por muchas vicisitudes, pero siguió conservando el perímetro y su simetría. Pero las transformaciones de Madrid a finales del siglo XIX y la urbanización del entorno propició que se segregara, en 1882, una parcela de la parte sur, donde se construyó la Escuela de Artes y Oficios, lo que hoy es el Ministerio de Agricultura. La alineación de la nueva calle de Moyano no fue perpendicular al Prado ni respetó la esquina del Jardín. La reforma destruyó la simetría del diseño, y el perímetro quedó desfigurado. La restauración, entre 1977 y 1981, consiguió rescatar el trazado interior del Jardín, pero no pudo incorporar la mencionada esquina. En los últimos años se han hecho obras para renovar la linde del Jardín Botánico con Alfonso XII para hacerlo visible desde la calle. piden la visión para el peatón. Rebajaremos esa altura, aproximadamente a 1,30 metros, para permitir que el viandante vea un mar de árboles Aún así, será una intervención poco rompedora, en la que se aprovechará la tapia actual Lo mismo se hará- -dijo- -en el cerramiento de la Cuesta de Moyano, aunque, en esa zona, la altura es menos acentuada. Desde allí, los peatones podrán ver el Botánico igual que hoy lo ven desde el Paseo del Prado. En este último punto se arreglará la tapia del siglo XVIII, de Villanueva y Sabatini, y se rehabilitará un precioso asiento corrido de granito que hoy está semienterrado Mejor conexión y comodidad La solución propuesta incluye, asimismo, una mejor relación del Botánico con el Barrio de las Letras, a través de la nueva plaza creada delante de Caixaforum y un paso de peatones a la cota de las aceras para, una vez más, intensificar la importancia del peatón frente al tráfico. En definitiva, la Cuesta de Moyano ofrecerá otro aspecto en el que el tradicional mercado de libros, algunos incunables, se desarrollará de una forma más cómoda. Para ello, los libreros tendrán que soportar unas nuevas obras además de las que sufren actualmente, debido a la subestación de Unión Fenosa lo que les ha obligado a instalarse en el paseo del Prado. Un visitante, en la entrada al Jardín Botánico baja del Jardín. También diseñó una glorieta que los une y señaló la puerta ejecutada en 1789, la Puerta Norte, hoy conocida como Puerta de Murillo, frente al Museo. De esta forma, Villanueva CHEMA BARROSO creó en el Jardín un nuevo eje principal, perpendicular al de Sabatini, llamado paseo de Quer. El diseño del Jardín se basa en tres terrazas, divididas en cuadros, según las necesidades de