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36 Internacional DOMINGO 23 1 2005 ABC RICARDO LAGOS Presidente de Chile España pesa más en el mundo si tiene un vínculo más sólido con América Latina SANTIAGO DE CHILE. Próximo a comenzar el último de sus seis años de mandato, el presidente de Chile, Ricardo Lagos, tiene un respaldo ciudadano que no baja del 60 por ciento en las encuestas. Su coalición de gobierno, integrada por socialistas, socialdemócratas y demócratacristianos, lleva en el poder catorce años y todo indica que Lagos entregará la banda presidencial a alguien de su propia alianza de centroizquierda en marzo de 2006. Los vientos de la economía chilena le favorecen, el crecimiento se sitúa sobre el 5 por ciento y ha tejido una red de tratados comerciales con los principales países- mercados del mundo. El modelo chileno tiene la cara y el sello de Lagos, aunque él admite que todavía falta mucho por hacer Hace menos de un mes, Lagos presentó a Chile un escalofriante informe sobre la tortura y la prisión política que vivieron millares de personas durante los 17 años que duró la dictadura de Augusto Pinochet. Fue el último paso para desvelar la verdad sobre la represión. Pero este año es el de la sucesión y Ricardo Lagos sabe que el éxito de su Gobierno también será medido si es capaz de entregar la banda presidencial a alguien de su propia coalición. El próximo 26 de enero, cuando el jefe de Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, aterrice en Chile, Lagos también se estará bajando del avión que le lleva de regreso a Santiago después de una gira de diez días por Egipto, India y Alemania. Dos viejos amigos que se encuentran para hacer lo que más les gusta: conversar e imaginar proyectos. También buscarán avanzar en acuerdos institucionales que fortalezcan la llamada comunidad iberoamericana y darle a ésta, como dice Lagos, mayor peso político en el concierto internacional. Por eso no es extraño el interés común por lo que sucede en Iberoamérica y hayan acordado reunirse en Santiago también con el presidente electo de Uruguay, el socialista Tabaré Vázquez. Nos vamos a juntar los tres en Santiago para tomar un café y conversar dice Ricardo Lagos. -En estos catorce años de transición ¿cuál es la calidad de la democracia en Chile? -No quisiera dar una visión autocomplaciente, pero hoy tenemos una democracia consolidada en Chile. Las instituciones funcionan normalmente y cumplen su papel. Hemos hechos avances para mirar el pasado, como muy pocos países se han atrevido a hacerlo. No hay en el mundo un informe sobre la tortura como el de la Comisión Valech. El Parlamento despachó en cuarenta y ocho horas un proyecto para miti- Esta semana se reúnen en Santiago José Luis Rodríguez Zapatero y su homólogo chileno, Ricardo Lagos, que afronta su último año de mandato con un respaldo superior al 60 por ciento TEXTO: LIBIO PÉREZ, CORRESPONSAL Ricardo Lagos, presidente de Chile gar lo que tantos sufrieron. Tal vez, si me pregunta qué falta tengo que decir que una democracia más participativa que asegure el fortalecimiento de los cuerpos intermedios. Pero también hemos avanzado en acercar la Justicia a la gente, con la reforma al proceso penal, con juicio oral y jueces de garantía. Es un cambio que no tiene comparación en la historia judicial chilena. Hemos sido capaces de derogar la censura, suprimir la pena de muerte, hemos creado una institucionalidad cultural; en un sentido más amplio hoy existe una ley de divorcio. En síntesis, hemos tenido avances sustantivos. Pero qué nos queda: la reforma de la Constitución, un tema no menor. -La Constitución de Chile, a pesar de las sucesivas reformas, sigue ABC con la firma del general Augusto Pinochet... -Tenemos un acuerdo sobre un número muy significativo de enclaves autoritarios. Se termina el Consejo de Seguridad Nacional y el presidente lo convoca cuando le parece en tanto organismo asesor; se acaba la inamovilidad de los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y son designados y destituidos por el presidente, etcétera. Yo espero que todo esto pueda sacarlo antes de terminar mi periodo presidencial, aunque nos queda pendiente el sistema binominal de elecciones, que me parece absolutamente poco democrático y necesario de reformar. -El más reciente informe del PNUD indica que la sociedad civil chilena es la que menos poder tiene, la que menos influye, la que tiene menos poder de decisión, ¿qué le ha parecido? -El gran desafío que tenemos es cómo le damos mayor poder de decisión a la sociedad civil. En el pasado eso se canalizaba a través de los partidos políticos y o los sindicatos. Los primeros expresaban el tipo de país que se quería construir y los segundos las demandas del mundo del trabajo. Pero hoy hay sectores significativos que se manifiestan con demandas ambientalistas o que se oponen a determinadas medidas; esa es parte de la sociedad civil que quiere hacerse escuchar. Ese es el gran desafío, cómo dar cuenta que crecientemente hay sectores de la sociedad civil que plantean demandas y expresan propuestas que necesitan ser escuchadas, y donde los instrumentos clásicos (municipios, Parlamento y otros) no logran canalizar ni representar esto. La descentralización es un camino, acercar las decisiones, pero nos falta mucho por hacer en ese terreno. -En un mundo globalizado ¿una mejor democracia hace a Chile más competitivo? -Una mejor democracia hace a Chile más transparente, que hoy es un valor muy importante. ¿Y esa fue la forma de actuar de Chile en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas? -Hay que tener presente que somos un país pequeño y los países pesan por lo que son, por su tamaño. Chile es fundador de la ONU y lo hizo pensando que había que tener normas para una gobernabilidad mundial. Y ese fue el sentido de nuestra participación en el Consejo de Seguridad, para que ese sea un organismo eficaz para adoptar resoluciones, pero más importante, que sea eficiente para aplicarlas. Por eso pensamos que las cosas deben hacerse dentro del Consejo de Seguridad y no fuera de él; así abordamos el tema de Irak. Creíamos que el Consejo de la ONU debía poner un conjunto de condiciones a Sadam Husein y si éste no las cumplía, entonces Naciones Unidas tenía que actuar con la fuerza. Con este criterio actuamos en Haití y enviamos tropas, porque fue la unanimidad del Consejo de la ONU la que demandó el envío de tropas. En esa instancia, lo más importante es la coherencia. Para nosotros es importante creer que como latinoamericanos tenemos una responsabilidad en la región. Por eso en Haití tenemos tropas chilenas, argentinas y brasileñas dirigidas por un general latinoamericano y donde el representante del secretario general de la ONU también es un latinoamericano. Y también hay que reconocer el aporte que ha hecho España.