Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 23 1 2005 Internacional 35 El narco Ernesto Fonseca, custodiado por la Policía en la cárcel de La Palma AFP Fox declara la madre de todas las batallas contra el crimen organizado mexicano La mafia de la droga plantea un desafío al Estado tras las últimas medidas represoras b Los narcotraficantes responden con la ejecución de seis funcionarios de prisiones a la toma por parte del Ejército del penal de La Palma (Estado de México) MANUEL M. CASCANTE CORRESPONSAL CIUDAD DE MÉXICO. La toma del penal de La Palma (Estado de México) por tropas del Ejército, la destitución de funcionarios de instituciones penitenciarias y la política de dispersión de presos peligrosos ha puesto de uñas al crimen organizado. Y ha respondido como sabe: a tiro limpio. Seis empleados de la cárcel de alta seguridad de Matamoros, en la frontera con Estados Unidos, eran ejecutados el pasado jueves. El mismo día aparecía tiroteado Leonardo Oceguera, abogado de Benjamín Arellano Félix, capo del cartel de Tijuana. A las pocas horas se encontraba el cadáver de Carlos Gerardo Zapata Posada, director del Centro de Readaptación Social de Puebla, después de que se disparara con un revolver calibre 38 en el pecho. Y sin cambiar de hoja en el calendario, un narcotraficante que cumplía condena en el penal de Cieneguillas, en Zacatecas, era puesto en libertad por un comando armado. El asesinato de Arturo El Pollo Guzmán, hermano del narco Joaquín El Chapo Guzmán, en la pasada Nochevieja, dio las campanadas a esta ola de violencia. En enero comenzó una cadena de asesinatos, traslados y renuncias de funcionarios. El penal de La Palma (por el que circulaban la droga y las armas y que había caído bajo las manos de narcotraficantes, guerrilleros y maleantes de todo pelaje) era tomado por el Ejército. Según el procu- rador general de la República. El encargado de los penales federales, Carlos Tornero, era separado de su cargo y puesto bajo investigación. Al director de La Palma, Guillermo Montoya Salazar, también le enseñaban la puerta y se le inculpaba de participar en la delincuencia organizada. El comandante Arturo Jiménez Martínez, antiguo responsable de la Policía Federal de Caminos, asumía la jefatura del Estado Mayor de la Policía Federal Preventiva (PFP) Mientras, el secuestrador Daniel Arizmendi, El Mochaorejas los narcotraficantes Benjamín Arellano Félix y Osiel Cárdenas y dos presuntos guerrilleros del Ejército Popular Revolucionario, los hermanos Antonio y Héctor Cerezo Contreras, eran trasladados a otras prisiones. Después, la polvareda y la pólvora relatadas. Máxima alerta Las prisiones de máxima seguridad del país han sido puestas en estado de máxima alerta y miembros del Ejército, de la Agencia Federal de Investigaciones y de la PFP se trasladan al norte de México, coto del narcotráfico, para reforzar a las corporaciones locales en una batalla total contra el crimen según el secretario (ministro) de Gobernación, Santiago Creel. El presidente de la República, Vicente Fox, considera que los homicidios relatados representan un intento de desafío al Estado ante el que responderá con toda la fuerza y los recursos del mismo. Convocado de manera extraordinaria, el gabinete de Seguridad Nacional establecía que, en la lucha contra la delincuencia, no habrá más límites que la Constitución. Fox asegura estar dando la madre de todas las batallas contra del crimen organizado.