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ABC DOMINGO 23 1 2005 Nacional 25 El peso de la herencia familiar G. L. A. La relación de las características descritas entre dos personas en las que, como ocurre a Don Juan Carlos y a Zapatero, pesa mucho la herencia familiar puede parecer artificial- -y hasta artificiosa- -a quienes sólo lean la letra gorda de las biografías de sus abuelos paternos, ya que el Rey Alfonso XIII perdió la Corona tras la derrota de los monárquicos frente a los republicanos y el capitán Juan Rodríguez Lozano perdió la vida por defender la República. Pero, seguramente, Rey y capitán darían hoy por colmados buena parte de sus anhelos si se tiene en cuenta que Alfonso XIII, al exiliarse, antepuso la convivencia pacífica entre los españoles a los intereses de la Monarquía; y que Rodríguez Lozano pidió a sus descendientes que trabajaran por la paz desde el perdón minutos antes de ser fusilado. Que menos de setenta años después sean nietos de ambos personajes quienes comparten las más altas responsabilidades de la gobernación de España, además de evidenciar la idiosincrasia juguetona del destino y de la Historia, es expresión de la profundidad del cambio experimentado por el país en tan corto pe- riodo de tiempo histórico. A nadie debiera sorprender tampoco la buena química entre los nietos del Rey Alfonso XIII y el capitán Lozano si se toma en consideración que Don Juan Carlos fue, cuando tuvo que elegir, adalid y primer escudero de la democracia; y que Zapatero, que construyó su vocación política a partir del testamento de su abuelo, tiene uno de sus principales manantiales ideológicos en el republicanismo cívico cuyo principal teórico, Philipe Petit, defiende que éste es plenamente compatible con las Monarquías parlamentarias. El Rey ha despachado o compartido presencia con Zapatero en 62 actos oficiales presión acuñada por Zapatero. En los nueves meses transcurridos desde que el 18 de abril Zapatero juró su cargo hasta que el pasado día 17 acudió a despedirle a su salida para Marruecos, el Rey ha despachado o compartido presencia con Zapatero en 62 actos oficiales, lo que supone una media de casi siete mensuales, de los cuales 35 han sido despachos ordinarios. A éstos hay que sumar un número indeterminado de despachos extraoficiales y de conversaciones telefónicas. En ese marco extraoficial se inscribe el despacho que el pasado día 16 compartió con el presidente del PP, Mariano Rajoy, cuya transcendencia se ha procurado rebajar públicamente, pero al que en privado se confiere una alta relevancia, tanto por producirse en el momento en que el Gobierno del País Vasco ha planteado un desafío a la unidad territorial de España como porque se considera que tal reunión a tres sólo es posible con personas del talante de sus tres protagonistas, pero que no hubiera sido posible ni con Feli- POOL pe González ni con José María Aznar. Ante las críticas a esta reunión a tres Zapatero, además de defender que es una expresión de normalidad democrática aprovechó la entrevista que el miércoles concedió a TVE para subrayar que tenemos un jefe de Estado abierto al diálogo, absolutamente, con todas las fuerzas políticas y con toda la sociedad Pese a que hay quien opina que, en contraste con el déficit de la etapa anterior, ahora se está desbordando por exceso el papel del Rey, desde el Gobierno y desde el PSOE se sostiene que, lejos de ello, lo que hay es un respeto escrupuloso hacia el papel que le atribuye la Constitución como la más alta representación del Estdo español en las relaciones internacionales, especialmente con las naciones de El Rey tuvo que esforzarse en Crawford para convencer a Bush de que Zapatero no era un radical su comunidad histórica Zapatero no ha ahorrado los elogios al Rey, sea en público o en privado, de quien suele decir que ha recibido el mejor consejo- no pierdas el contacto con la calle y se ha esmerado en los gestos- -tan sólo pasaron doce días desde que juró su cargo hasta que convocó un Consejo de Ministros en el Palacio de la Zarzuela para que lo presidiera Su Majestad y la foto que el presidente tiene en su despacho, junto a otra con el Príncipe de Asturias, está dedicada a petición propia: Con afecto, Juan Carlos Tampoco pasó desapercibido para la Casa Real, y mucho menos para los directamente afectados, su declaración de apoyo al matrimonio del Príncipe de Asturias con Doña Letizia cuando se levantaban algunas voces en contra por el origen plebeyo de la Princesa. En todos los casos la relación se califica de cordial y fluida, cuando no incluso de afectuosa, aunque también sometida en su contenido político y frecuencia al papel que la legalidad confiere a cada cual, lo que se traduce en que, por ejemplo, el intercambio de pareceres es menos frecuente con el Príncipe que con el Rey, entre otras razones porque Don Felipe sabe muy bien que su papel no es el de su padre Pero con los Príncipes hay incluso una cierta complicidad generacional que se ha traducido ya en varias cenas privadas de matrimonios -a Doña Letizia y a Sonsoles Espinosa les une, además, el hecho de que la vida les cambió por completo de forma súbita y casi simultánea- Cena en Marivent Corrobora que la buena relación se extiende a toda la Familia Real el hecho de que en la tradicional cena de matrimonios celebrada el 9 de agosto en Marivent, participaron también, junto a los Reyes, el presidente del Gobierno y su esposa, Su Alteza Real la Infanta Doña Cristina y su esposo, Iñaki Urdangarín. La velada se prolongó hasta la una y media de la madrugada para desesperación de sus respectivos colaboradores, que vieron pasar hasta cuatro bandejas de café.