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ABC DOMINGO 23 1 2005 Opinión 5 BREVERÍAS CARTA DEL DIRECTOR CHAMBERLAIN Y EL PRINCIPIO ESPERANZA IGNACIO CAMACHO profeta descreído que fue el filósofo alemán Ernst Bloch, Zapatero se agarra al principio esperanza para alimentar la utopía a base de puro deseo. Ante un panorama político endemoniado por la intransigencia nacionalista ha elaborado una estrategia de amortiguación: desdramatiza la crudeza de los hechos para crear un escenario a su medida, y responde con una sonrisa al ceño crispado del secesionismo. Medio país está temblando en vilo y ZP levanta las manos con un gesto de calma. No sólo tiene esperanza; se diría que está lleno de fe. Como se equivoque o mida mal, más nos vale encomendarnos a la caridad. Detrás de los lógicos desmentidos destinados a despejar el escenario, la realidad es que el Gobierno está dispuesto a negociar con ETA, si es que no está negociando ya. Hay puentes tendidos y vías abiertas, intermediarios lanzando mensajes- -al propio ZP le faltó dar su número de teléfono en la entrevista citada- -y gente preparando la estrategia. Y algo más: el presidente podría hallarse decidido a pagar un precio político por la paz. Su argumento de fondo es que no se ha hecho otra cosa desde hace veinticinco años, ofreciendo al nacionalismo cada vez más concesiones sin obtener ninguna contrapartida. Ocurre que él ha abierto de nuevo el melón cuando más asfixiada está la banda, y cuando el plan Ibarretxe sitúa al Estado ante un reto inadmisible para su propia cohesión como tal. Ocurre que el principal objetivo de ETA es volver a dar oxígeno a Batasuna en las próximas elecciones vascas, y que hay sectores del socialismo vasco- -los mismos que ya han tendido puentes- -que se ilusionan con el espejismo táctico de que los votos de la coalición proetarra pueden quitar la mayoría al PNV. Ocurre que, si al final del túnel el Gobierno ha de volver, como hasta ahora, con las manos vacías y el regusto amargo del fracaso, gran parte de lo logrado hasta ahora se habrá ido por el sumidero de las oportunidades perdidas. Cuando ETA decretó la tregua del 98 e invitó al diálogo, Aznar leyó solemnemente desde Lima un decálogo de condiciones para negociar. Ése no es, desde luego, el estilo de ZP, pero los ciudadanos agradeceríamos que al menos se fijase un compromiso público de lo que no es negociable, además de la anunciada entrega verificable de armas y explosivos, punto esencial de cualquier base negociadora. Nadie puede negarle a este Gobierno, como no se les negó a los anteriores, el derecho y hasta el deber de intentar encontrar una salida, aunque en el mejor de los casos hará falta mucha generosidad para olvidar el dolor sufrido y ofrecer reparaciones morales a Zapatero durante su entrevista en televisión el pasado miércoles J. DOMINGO las víctimas. Pero nos tienen que explicar qué es lo que, llegado el caso, se va a poner sobre la mesa. La Decidido como está a inaugurar una nueva esperanza también consiste en creer que la paz no tiene un precio tasado. transición hacia no se sabe dónde, Zapatero ha Acaso los españoles nos hayamos de ver pronto en la tesitura de emitir un juicio moral y político sobre visto cómo se abre ante él muy pronto la este asunto. ¿Aceptaríamos el final de la violencia a oportunidad de explorar por sí mismo cambio de un marco político para el independentismo? El irredento optimista que es Zapatero parece el camino prohibido suponer que sí, que el país puede soportar una cuota de independentistas en el País Vasco y Cataluña si los pistoleros de la capucha desaparecen de la esceDecidido como está a inaugurar una nueva transición hana. Mas incluso si así fuera, si prevaleciese en la sensibilidad cia no se sabe dónde, Zapatero ha visto cómo se abre ante él colectiva el pragmatismo sobre los principios, el problema está muy pronto la oportunidad de explorar por sí mismo el camien cómo evitar que los terroristas no conviertan la buena disposino prohibido. Este hombre tiene una fe inquebrantable en ción del Estado en una prueba de debilidad desde la que alcanzar sus posibilidades. Así, parece decidido a afrontar de golpe un nuevo impulso, y en cómo impedir que los recolectores de las desafío crítico buscando soluciones simultáneas en todos siniestras nueces del miedo aprovechen la circunstancia para sus frentes: el mapa territorial del Estado, la nueva autonodarle una vuelta de tuerca a su proyecto de hegemonía étnica. mía catalana, el tablero vasco y la violencia asesina de ETA. En 1938, el premier Chamberlain- -paladín de la política de Desde su optimismo cósmico confía en encontrar la piedra apaciguamiento- -fue aclamado como gran pacificador en las filosofal. Tiene toda la legitimidad para intentarlo, pero, dacalles de Londres, tras negociar con Hitler un acuerdo que dejó al do que es el presidente del Gobierno de la nación, conviene mundo al borde de la inmediata catástrofe. Sólo Churchill tuvo pedirle que ande con sumo cuidado porque, si falla, no va a la clarividencia de denunciar a contracorriente que se trataba de ser él solo el que se estrelle, sino que nos va a arrastrar a un engaño. Y es que para engañar a alguien hacen falta dos cosas: todos al desastre después de haber alcanzado un razonable voluntad de engañarlo y predisposición a dejarse engañar. Si Zaequilibrio de bienestar. patero, que es buen lector de Historia, decide ir a la cueva del En su entrevista televisada del pasado miércoles, el presilobo, debe tener presente, muy presente, que va sin que nadie se dente utilizó numerosas veces la palabra esperanza para lo pida y que los lobos no dejan nunca de ser lobos. justificar su clamoroso optimismo histórico. Como aquel director abc. es ESDE la restauración de la democracia en España, ETA ha engañado sucesivamente a todos los presidentes del Gobierno, con la excepción de un Calvo- Sotelo que, por su breve estadía, apenas tuvo tiempo de encelarse con la tentación de negociar con la banda terrorista. A Felipe González, por el contrario, su larga hegemonía le dio margen para fracasar dos veces, que se sepa, y hasta Aznar aparcó sin mucha fe su firmeza para tantear en Suiza la credibilidad de la llamada, muy expresivamente, tregua- trampa A José Luis Rodríguez Zapatero hay que respetarle, pues, su derecho a tropezar en la misma piedra, otorgándole por adelantado el beneficio de la duda con la condición de que no se sobrevalore a sí mismo... y de que no minusvalore la malvada inteligencia de los jefes etarras. Ni González en Argel ni Aznar en Zúrich albergaron jamás- -menos el segundo que el primero- -demasiadas esperanzas de un final feliz. Simplemente, cumplieron con su obligación de intentarlo, para acabar comprobando, con mayor o menor grado de aspereza, la intransigencia de unos terroristas que pretendían hincar de rodillas al Estado. En el primer caso, ETA humilló al Gobierno al hacer pública la ruptura. En el segundo, el Gobierno se retiró de la mesa convencido de que no había nada que hacer más que perseverar en la vía del combate. No ha debido de ir mal dicho camino, cuando la banda ha quedado progresivamente debilitada hasta su actual situación de anorexia estructural, anímica y financiera. D Intolerancia... La intolerancia de un reducido grupo de radicales obligó ayer a José Bono a abandonar la manifestación convocada por las Víctimas del Terrorismo, en la que quiso participar, junto a su familia, confundido entre la multitud. El ministro de Defensa, que no ha dejado de demostrar su solidaridad con este colectivo a través de actos y palabras, soportó insultos y tuvo que ser escoltado para evitar las agresiones de quienes aprovecharon una marcha pacífica para exhibir su extremismo y tratar de suplantar las ideas de miles de manifestantes, convocados para rendir homenaje a las víctimas del terrorismo, porque era precisamente la memoria de los centenares de muertos provocados por la barbarie la que merecía que el acto de ayer discurriese como una incontestable manifestación de unidad entre los demócratas. Enésima manifestación de una crispación social que desafortunadamente no es nueva y que no debería ser- -ni por unos ni por otros- -utilizada con fines partidistas. Quien esté libre de culpa, que tire la primera piedra. ...y dignidad Mal haría el Gobierno, pues, en quedarse sólo con los gritos e insultos de la minoría que ayer increpó a José Bono, pues el clamor mayoritario de las miles de personas reunidas ayer era para homenajear, en el nuevo escenario de exigencias nacionalistas, la memoria de las víctimas del terrorismo, cuyo recuerdo debe imponerse a cualquier tentación de tactismo político. El episodio sufrido por Bono no puede desvirtuar el verdadero mensaje lanzado ayer por la sociedad, ni difundir una idea sesgada y parcial del auténtico motivo de una marcha que no merece ser utilizada para nuevos rifirrafes partidistas.