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98 Los sábados de ABC SÁBADO 22 1 2005 ABC PROPUESTAS Y LUGARES Los safaris de lujo, cada vez más asequibles, ofrecen la posibilidad de fotografiar a los cinco grandes (león, búfalo, elefante, rinoceronte y leopardo) y disfrutar del confort de los hoteles de cinco estrellas. Sabi Sabi, en Sudáfrica, es un claro jemplo Una selva 5 estrellas r más que miro, no veo a Morcillón ni a Babalí, aquel explorador blanco y gordinflón, tocado siempre por un salacot, y su inseparable guía, un negrito socarrón de desproporcionada bemba colorá, que, desde las páginas del TBO, fijaron en nuestro inconsciente infantil el modelo indiscutible de lo que debía ser un safari. En su lugar un experimentado y amabilísimo ranger de recogida melena rubia nos recomienda, sin soltar en ningún momento el volante, que nos tapemos con la manta campera para no coger frío, mientras que un tracker zulú, tan atento como el otro Minjani Bienvenidos) vigila desde el pescante adelantado del cuatro por cuatro para avisarnos si se pone a tiro algún animal. Son las seis y media de una soleada mañana del invierno austral y estamos en Sabi Sabi, una de las reservas de animales privadas más interesantes de Sudáfrica. Y es que los safaris ya no son lo que eran. Se ha perdido un poco de aventura, pero se ha ganado un mucho de comodidad. En este aspecto, los safaris de hoy se han democratizado, se han puesto al alcance de todos... de todos los que se lo puedan permitir, claro. El tour operador nos ofrece naturaleza salvaje debidamente domesticada y envuelta en estuche de lujo. Aventura controlada, boato sin límite. Dos o tres días descubriendo animales en su entorno ¿o habría que decir en el entorno que les hemos dejado? después de haber pasado otras tantas jornadas por el complejo hotelero Sun City, Africa s Kingdom of Pleasure una serie de palacios oníricos a caballo entre la opulencia desbocada y la horterada suprema, en mitad del páramo sudafricano. Y la guinda: una escapada en avión a la cercana Zambia para sobrevolar en helicóptero las cataratas Victoria, posiblemente las más espectaculares de la Tierra, y disfrutar del Royal Livingstone, uno de los mejores establecimientos Po POR FERNANDO PASTRANO, ENVIADO ESPECIAL. FOTOS: PILAR ARCOS de la cadena The Leading Hotels of the World. El programa del Sabi Sabi es muy apretado. A las 6 tocan diana en el Earth Lodge, una docena de futuristas construcciones multipremiadas en los foros arquitectónicos que se funden con la naturaleza. Un leopardo en la piscina Una ducha rápida, mirando por las cristaleras del cuarto de baño la inmensidad todavía azabache de la selva, coronada por la Cruz del Sur. Después salimos al zaguán del bungalow y esperamos a que el mozo pase a recogernos en un cochecito eléctrico parecido a los que se usan en los campos de golf. Aunque no lo parezca, es peligroso que vayan solos hasta la Recepción. Y más a estas horas. El año pasado, un huésped se topó con un leopardo que bebía en la piscina ¡Cómo en el anuncio del vermú! Café o té rápido con algunas pastas en la cafetería y todos a bordo de unos amplios cuatro por cuatro descubiertos con cuatro filas de asientos en forma de anfiteatro a diferentes niveles, capaces de llevar cómodamente a ocho personas. De 6,30 a 9, safari matutino. De repente ¡ahí está! El frío se olvida al avistar entre los arbustos el primer gran mamífero. Otro, otro, otro... Clic, clic, clic... Las cámaras acaban con los carretes y abarrotan de bits las tarjetas de memoria. Nervios, ráfagas de adrenalina. Se empiezan a consumir las baterías de la videocámara mientras se reacargan nuestras pilas corporales. Regreso al lodge y desayuno a base de bien. Tiempo libre hasta la 1 de la tarde, hora del almuerzo. Hay quien se echa un rato. Opcionalmente, a las 10,30 se suelen organizar caminatas guiadas por las inmediaciones del hotel. Son aptas para todas las edades. A cierta distancia, cuesta trabajo reconocer las construcciones del Earth Lodge del Sabi Sabi. Aunque están construidas con hormigón, una sutil capa de tierra y pajas del lugar las Epítome del lujo más refinado, el salón de la cafetería del Hotel The Palace en Sun City, cuenta con una fuente central con cuatro elefantes de bronce en tamaño natural La verdad es que los safaris de hoy han perdido un poco de riesgo y aventura. Pero han ganado un mucho de comodidad Las cataratas Victoria, en Zambia, son una de las excursiones más frecuentes que se realizan durante los safaris de Sudáfrica Anochece en Sabi Sabi. Es el momento de un aperitivo en plena selva. De la parte de atrás del todoterreno sale una mesa donde se colocan las bebidas. ¿Qué tal un gin tonic? hacen altamente miméticas con el entorno salvaje. La comida suele ser relajada y prolongarse hasta las 15,30, hora del té. Tiempo de sobra para comentar los animales observados, los intuidos y los ausentes, que de todo hay y eso es bueno para mantener la expectación. Un cuadernillo proporcionado en la Recepción, ayuda a identificar las especies tanto animales como vegetales y a marcar las ya vistas. Me siento un niño que en vez de coleccionar cromos recopila avistamientos. A las 4 en punto el cuatro por cuatro vuelve a salir para el recorrido vespertino. En ningún momento se puede bajar del automóvil, aunque la situación parezca controlada. Sólo cuando la luz empieza a