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ABC SÁBADO 22 1 2005 Cultura 61 La Ópera de París recibe La flauta mágica soñada por la Fura dels Baus Con escenografía de Jaume Plensa, cuenta con la batuta de Minkowski b El presidente de la Fundación Guggenheim dimite por desacuerdo con la política de Krens b El multimillonario y mecenas Peter Lewis quería que el Guggenheim limitara su expansión a Nueva York y no veía con buenos ojos la política expansiva del director ALFONSO ARMADA CORRESPONSAL NUEVA YORK. El duelo en la cúpula del Museo Solomon R. Guggenheim neoyorquino se saldó esta semana de una manera insólita: el poder del dinero no prevaleció. El multimillonario Peter B. Lewis abandonó la presidencia de la fundación que gestiona el museo y cedió el campo a Thomas Krens, su director. Pese a que desde que en 1993 entrara a formar parte de la institución donando al museo más de 77 millones de dólares- -el cuádruple que ningún otro filántropo en toda su historia- Lewis abandonó el campo ante la lealtad del resto de la junta directiva de la fundación, que respaldó la estrategia de Krens, basada en extender la marca Guggenheim por el mundo, tratando de repetir el éxito de Bilbao, su mejor aventura exterior. Aunque fuentes del museo calificaron la ruptura de amigable el pulso entre Lewis y Krens venía de lejos. En el año 2002 fue Lewis quien logró imponer sus tesis al ligar la entrega de 12 millones de dólares a un ultimátum: si Krens quería conservar su puesto debía recortar gastos, personal, clarear las cuentas y embridar sus ambiciones internacionales. Después de tres horas de discusiones la noche del pasado miércoles, quedó claro que Krens contaba con el apoyo de la mayoría de la junta directiva de la fundación y Lewis, uno de los mayores filántropos de Estados Unidos, no. El New York Times citaba ayer a tres multimillonarios como posibles reemplazos de Lewis, entre ellos dos promotores inmobiliarios de Nueva York, William Mack y Stephen M. Ross, ambos captados para la cresta de la fundación Guggenheim por el propio Krens. Lewis, que en junio donó 15 millones de dólares para restaurar el emblemático museo de la Quinta Avenida, obra de Lloyd Wright, insistía en que el Guggenheim limitara su expansión a Nueva York, y apoyaba la creación de un nuevo museo en la ciudad. Krens logró el año pasado que la asistencia al museo matriz superara los 900.000 visitantes. El director tiene ahora manos libres, no sólo para perseguir la construcción de otro Guggenheim en Manhattan, sino la de nuevas sucursales en Río de Janeiro y Guadalajara (México) Menos factible parece un Guggenheim para Taiwan. El montaje de la ópera de Mozart, estrenado en la Trienal del Ruhr, es una coproducción con el Teatro Real de Madrid, donde se podrá ver esta misma temporada JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Gerard Mortier, director general de la Ópera de París (Bastilla) ha ofrecido la gran escena nacional francesa al grupo La Fura dels Baus y el escultor Jaume Plensa para que presente su versión de La Flauta mágica la legendaria ópera de Mozart, convertida en un espectáculo total, contemporáneo, artísticamente revolucionario, que se estrenará el lunes y ya se espera como un acontecimiento escénico internacional. Gerard Mortier estima que el trabajo escénico de La Fura dels Baus ocupa hoy un puesto privilegiado en la escena mundial: Sus versiones de La Atlántida (Falla) de La condena de Fausto (Gounod) y El martirio de San Sebastián (Debussy) me parecieron trabajos excepcionales. De ahí la idea de proponerles la Ópera Nacional de París para que presentasen su nuevo trabajo sobre Mozart En nombre de La Fura dels Baus, Alex Ollé estima que se trata de una culminación provisional en la carrera del grupo: El trabajo que comenzamos con la Atlántida de Falla- Verdaguer fue el principio de algo que culminará el lunes en la Ópera de la Bastilla, trabajando con una de las cumbres del repertorio mundial. Pero no se nos sube la cosa a la cabeza. Es una gozada. Y poder trabajar en un espacio de este tipo, una oportunidad inmensa Jaume Plensa estima que su colaboración con el colectivo de La Fura le ha permitido descubrir nuevos terrenos para su propio trabajo como escultor: De alguna manera, la escultura es como un jardín secreto, vacío. Ellos ponen la llegada de la primavera a ese jardín. Y, de pronto, la escultura cobra vida, y ellos y yo nos enriquecemos con un trabajo en común, que nos abre a unos y otros nuevos espacios escénicos José Jiménez, director del Instituto Cervantes en París, percibe de este modo la colaboración escénica entre Plensa y La Fura: Avanzan juntos buscando nuevas formas expresivas, caminando hacia el gran sueño operístico de un espectáculo total, en el que colaboran todas las artes, la dramaturgia, la música, el teatro, el vídeo... todo. Un trabajo inmenso Sueño y realidad La primicia de la versión de La flauta mágica realizada por La Fura y Plensa se presentó en la Trienal del Ruhr y es una coproducción con el Teatro Real, donde se verá esta misma temporada. La nueva versión para la Ópera La Fura dels Baus y Plensa han prescindido del libreto original, que han sustituido parcialmente por textos de Rafael Argullol y Emanuel Schikaneder Nacional de París retoma el trabajo original, para continuar ahondando en la búsqueda de nuevos horizontes expresivos. La Fura y Plensa han prescindido del libreto original, que han sustituido parcialmente por textos de Rafael Argullol y Emanuel Schikaneder. El videasta catalán Franc Aleu ha creado un espectáculo paralelo y virtual. La dirección musical correrá a cargo de Marc Minkowski y los principales papeles estarán interpretados por Paul Groves, Ingela Bohlin, Marina Comparato y Ekaterina Gubanova, entre otros. Alex Ollé y Carlos Padrissa han concebido con el resto del equipo de La Fura un espectáculo donde se confunden el sueño y la realidad, recurriendo a muchos lenguajes paralelos: el cuerpo, la puesta en escena, el vídeo, la dramatización de una realidad material y virtual. Jaume Plensa ha imaginado un escenario onírico que se hunde, desaparece, va, viene, nace, muere y renace a cada instante, intentando instalar la escena en la parte más misteriosa y salvaje de nuestra conciencia, en un rincón muy oscuro del cerebro, donde florecen los sueños Plensa añade: Para mí, para La Fura, para nosotros, el sueño es el espacio ideal donde es posible proyectar la libertad. En tiempos de Mozart, esa misma búsqueda quizá corría por otros caminos, para él, como la masonería. Nosotros hemos intentado desempolvar la búsqueda de la libertad, en un momento en el que todos sufrimos la pérdida de referencia. Pienso, pensamos, que la universalidad pasa hoy por lo cotidiano y la libertad de soñar La flauta mágica de Mozart, en la versión de la Fura dels Baus URSULA KAUFMANN