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14 Nacional DIEZ AÑOS DEL ASESINATO DE GREGORIO ORDÓÑEZ SÁBADO 22 1 2005 ABC Aznar se reserva para el homenaje de hoy su primera valoración del panorama vasco El PP recuerda en el Kursaal de San Sebastián a Gregorio Ordóñez, que disputó las calles a ETA b El asesinato del dirigente popu- lar a manos de ETA hace diez años marcó la política vasca en un momento en que el PP era el partido más votado en San Sebastián M. LUISA G. FRANCO BILBAO. El 19 de enero de hace diez años, el entonces jefe de la oposición, José María Aznar, intervino en San Sebastián en un acto en el que se proclamaba a un joven político popular, Gregorio Ordóñez, candidato a la Alcaldía de la capital de Guipuzcoa. Cuatro días después, el 23 de enero, caía asesinado por la banda terrorista ETA. Hoy, diez años después, el ex presidente del Gobierno intervendrá, junto a Jaime Mayor Oreja, María San Gil, Fernando Savater, Cristina Cuesta, Maite Pagazaurtundua y Ana Iribar, en el Kursaal de la capital donostiarra para homenajear la figura de Ordóñez. Para hoy, Aznar se ha reservado sus primeras valoraciones- -no ha hablado en público desde su comparecencia en la comisión del 11- M- -del panorama político vasco: la aprobación del plan Ibarretxe, la posible negociación con ETA, la hipotética tregua de la banda y, sobre todo, las víctimas. Hace diez años el atentado de ETA que costó la vida a Gregorio Ordóñez cambió el rumbo de la política vasca. En pleno corazón de Guipúzcoa, en San Sebastián, el Partido Popular había conseguido ser la fuerza más votada en dos elecciones sucesivas, las europeas y las autonómicas de 1994, y eso no convenía en absoluto a las intenciones de los asesinos. El 23 de enero de 1995 un pistolero disparaba en la sien a Gregorio Ordóñez mientras comía en el bar La Cepa de la Parte Vieja de su ciudad, en compañía de la actual presidenta del PP vasco y entonces su jovencísima colaboradora, María San Gil. ción. Como antecedente, ETA había acabado políticamente con UCD en Guipúzcoa tras asesinar a cinco de sus dirigentes en dos años, entre 1978 y 1980, y provocar la huida del País Vasco de casi todos los demás. En 1995, Gregorio Ordóñez era un adversario peligroso porque hacía política de calle cuando la izquierda abertzale se consideraba dueña de las mismas, en las que imponía sus normas con la colaboración de un entramado político que actuaba como una auténtica mafia. Cruzado permanente contra ETA En ese ambiente que tan fácil está resultando olvidar a los vascos, Gregorio Ordóñez vivía de cruzado permanente contra ETA según sus propias palabras, y consiguió el respaldo electoral de los donostiarras a base del coraje suficiente para romper la ley del silencio que imperaba en la sociedad vasca y del pragmatismo necesario para gestionar los intereses de los ciudadanos en su papel como primer teniente de alcalde del Ayuntamiento. Aznar, Cascos y Mayor Oreja, ante el féretro de Gregorio Ordóñez Cuando asesinaron a Ordóñez, José Antonio Ardanza era lendakari y el último Gobierno de Felipe González estaba en La Moncloa. Eran tiempos muy duros, con asesinatos de ETA casi cada semana y hasta dos secuestros simultáneos, aunque los partidos políticos, excepto Herri Batasuna, mantenían relaciones menos tensas que las actuales, con el PNV en la mesa de Ajuria Enea, junto a los demócratas y frente a los violentos. Gregorio Ordóñez tenía 37 años cuando ETA acabó con su vida y era ya un político veterano. Se había afiliado a AP en su fundación, en 1977, y tuvo un papel destacado en la reconstrucción del centro- derecha vasco, con Jaime Mayor Oreja como presidente. Aportaba a su partido una forma muy personal de vivir la política, con dinamismo, espíritu de servicio y populismo. Era periodista y se relacionaba directamente con los medios de comunicación, sin que sus comunicados o declaraciones pasaran por los órganos del partido, lo cual provocaba de vez en cuando algunos problemas al PP vasco, ya que era una persona que hablaba con más claridad que prudencia. Llegó al ayuntamiento de San Sebastián como concejal en 1983, a los 25 años, y comenzó a destacar políticamente en 1987, en su papel de delegado municipal de Turismo. Cuando lo asesinaron, tenía todas las cartas a su favor para conseguir la Alcaldía de San Sebastián para el PP. Trabajó con eficacia como teniente de alcalde de San Sebastián y delegado de Urbanismo, mientras investigaba Ordóñez llevaba una pistola. Probablemente contaba con que no iba a tener nunca tiempo de utilizarla, porque los pistoleros etarras siempre se aproximan por la espalda CARTA ABIERTA A MARÍA SAN GIL ROSA DÍEZ Eurodiputada socialista El punto de partida No era la primera vez que ETA irrumpía en la escena política vasca en vísperas de unas elecciones, ni tampoco la primera vez que mataba a políticos no nacionalistas que contaban con el respaldo electoral de los ciudadanos vascos, pero ese asesinato fue el punto de partida de una brutal campaña de ETA contra los adversarios políticos del nacionalismo vasco que ha desembocado en la actual situación: el País Vasco es el único rincón del mundo donde quien necesita escolta contra el terrorismo no es el Gobierno, sino la oposi- uerida María: Tengo un compromiso hace tiempo adquirido que me impide acompañaros esta mañana en el acto de homenaje y recuerdo a nuestro compañero Gregorio Ordóñez. Recuerdo bien el día de su asesinato. La capilla ardiente en el Ayuntamiento. Los rostros de tensión y desconcierto. El Dolor. Y recuerdo también su escaño vacío en el Parlamento vasco. Un vacío al que luego se sumaría el que también dejó Fernando Buesa. Y te recuerdo a ti, María. Una niña que se hizo mayor en Q