Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 Opinión SÁBADO 22 1 2005 ABC Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca Jefes de área: Jaime González (Opinión) Alberto Pérez (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Mayte Alcaraz (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA PRESIDENTE DE HONOR: DIRECTOR: Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Ignacio Sanz IGNACIO CAMACHO IBARRETXE- MARAGALL: LA MEDIA ARITMÉTICA ESCONTADO ya el rechazo del plan Ibarretxe por abrumadora mayoría en el Congreso de los Diputados, se abre un escenario nuevo en el complejo tablero de la política vasca. En cierto modo, el lendakari ha quemado sus naves al plantear un desafío imposible y puede encontrarse ahora en tierra de nadie, puesto que la política es por definición un ejercicio de equilibrio y posibilismo. Al parecer, el PNV- -partido que aspira a una permanente hegemonía en aquella Comunidad Autónoma- -busca nuevas alternativas que ofrezcan una imagen distinta a la actual. Es curioso que los políticos nacionalistas se sorprendan ante el rechazo sin fisuras del proyecto en el conjunto de España. Sólo su visión estrecha y localista les impidereconocer la realidad de que España es una nación sólida y vertebrada, que exigea los partidos de ámbito nacional una posición firme ante las amenazas a la convivencia. En definitiva, éste es el fundamento del acuerdo PP- PSOE y el resultado de la próxima votación parlamentaria será fiel reflejo de dicho clima de opinión. El plan Ibarretxe (cuyo texto publicaba ayer el Boletín Oficial de las Cortes) va a terminar sin gloria su agitada y contradictoria tramitación. El día después abre un tiempo político diferente, siempre con el horizonte a corto plazo de las elecciones autonómicas. Los nacionalistas vascos quizá sepan ya que la única fórmula posible para sus aspiraciones consiste en la que se ha dado en llamar vía catalana avalada por el Partido Socialista y diseñada por el propio Maragall, verdadero artífice de la política del Gobierno en materia de organización territorial. A grandes rasgos, se trataría de rebajar la retórica semiconstituyente del texto actual y de suprimir algunas exigencias imposibles, en particular las referidas a ciertas competencias indelegables. Algo así como un punto intermedio entre el plan Ibarretxe y el proyecto de reforma estatutaria que se discute ahora en el Parlamento de Cataluña. COMISIONADO AUSENTE D En definitiva, se trataría de sacar la media aritmética de ambas iniciativas siguiendo la vieja técnica de pedir la luna para luego conformarse con un buen trozo del pastel. La estrategia ha sido utilizada con frecuencia; sin embargo, no debe desconocerse que puede resultar contraproducente por sus graves efectos secundarios. El asunto debe ser objeto de análisis cuidadoso por parte de los dos grandes partidos. El PSOE puede caer en la tentación de reanudar una política de bloque constitucional excluyendo a los populares, de manera que el rechazo conjunto al plan soberanista se vea como un episodio transitorio, con la ventaja adicional de facilitar las cosas para el referéndum europeo. El perfil de la comisión GobiernoPSOE- PP será muy ilustrativo sobre las ideas al respecto de unos y de otros. A su vez, el PP ha de estar vigilante ante una situación que podría volverse en contra de sus intereses. Un pacto en el País Vasco de naturaleza similar al de Cataluña situaría a María San Gil y los suyos en difícil posición. Es duro dirigirse a los electores desde una aparente soledad frente al acuerdo de todos los demás, pero la experiencia enseña que el PP ha logrado sus mejores resultados cuando presenta una alternativa clara y de significado inequívoco. Una vez más, es fundamental destacar el límite infranqueable que supone la Constitución. En el debate del Congreso, la oposición tiene una magnífica oportunidad para hacer un discurso atractivo sobre el éxito de la España constitucional, además de rechazar un proyectomanifiestamente inaceptable. Porque si finalmente el plan Ibarretxe sirve de coartada para facilitar la aprobación de la fórmula catalana, entraremos en una nueva fase en la que el actual marco territorial podría resentirse poniendo en peligro la solidaridad entre Autonomías, empujadas por un imprevisible efecto dominó a resituarse en un escenario complejo de reivindicaciones a la carta. L CINE, CULTURA E INDUSTRIA E L informe anual de la Academia del Cine Español ha confirmado el retroceso de nuestra cinematografía durante 2004, año en que ha perdido tres millones de espectadores con respecto al ejercicio anterior. Ni siquiera el tirón de películas como Mar adentro -ella sola ha acaparado el 20 por ciento de los espectadores- -ha evitado este descenso, especialmente significativo si se considera que la asistencia al cine en general sí ha crecido, y que las películas extranjeras tuvieron seis millones de espectadores más que en 2003. Las gentes del cine han convertido en un lugar común la consideración de que la causante de esta situación es la todopoderosa industria estadounidense, con su devorador sistema de promoción. Algo de ello hay, sin duda, pero sería conveniente una mayor dosis de autocrítica. El sistema de producción del cine español depende en gran medida de las televisiones y de las subvenciones públicas, lo que resta frescura y anhelos comerciales a las películas, la mayoría de las cuales no se acomodan a los imperativos de un mercado que le es ajeno. Nadie cuestiona que el cine es una de las principales expresiones artísticas y culturales de nuestros días; pero no se puede olvidar que se trata de un producto industrial, que entraña un riesgo y que exige unas reglas de juego. Los cineastas españoles reclaman su papel como creadores y representantes de la cultura española, pero no parecen conectar con ese pueblo al que representan. El cine español debería reflexionar sobre su situación y tratar de tender ese puente hacia el público basándose en un único e infalible norte, que es la calidad. A inasistencia del Alto Comisionado, anunciada por él mismo, a la manifestación convocada hoy por la Asociación de Víctimas del Terrorismo para exigir el cumplimiento íntegro de las penas y el rechazo de las excarcelaciones anticipadas de los condenados por delitos de terrorismo constituye un grave error político y un agravio a las víctimas. Gregorio Peces- Barba- -cuya ausencia cobrará aún más relevancia por la participación en el acto de destacados líderes del PSOE y el propio ministro de Administraciones Públicas- -ha justificado su actitud argumentando que no tiene obligación de acudir salvo a las manifestaciones que se convoquen en repulsa de atentados o acciones terroristas. Es decir, sólo cuando el terrorismo actúe de nuevo. Se equivoca el Alto Comisionado. La principal obligación inherente a su cargo estriba en dar apoyo moral y político a las víctimas, además de vigilar que reciban las compensaciones a que obligan las leyes y el sentido de la justicia. Su ausencia sólo puede ser interpretada como una ofensa y una dejación del cumplimiento de sus deberes. Igualmente resulta inexplicable la ausencia de Pilar Manjón, portavoz de las víctimas del 11- M, pues su inhibición contradice el espíritu del conmovedor mensaje que transmitió a la comisión de investigación de los atentados de la estación de Atocha. Pero la inasistencia de Gregorio Peces- Barba resulta mucho más incomprensible, puesto que nada más tomar posesión de su cargo señaló que su primera obligación consistía en apoyar a las víctimas y proporcionarles calor humano. No parece que haya mejor manera de estar con las víctimas y prestarles apoyo que acudir junto a ellas a la manifestación que legítimamente convocan. No basta con las palabras y la presencia en las fotos. Son necesarios los hechos. No basta con escuchar; es necesario acompañar. Su obligación es estar hoy junto a las víctimas y su clamor de reparación y justicia. En caso contrario, habrá sobradas razones para pensar que la existencia del cargo que ostenta no es más que un ejercicio retórico, una pura gesticulación hacia la galería. El Alto Comisionado debería rectificar y disipar toda duda sobre la naturaleza y los objetivos de sus funciones. De no hacerlo así, se extenderá gravemente la duda sobre los fines de la institución que preside y la sospecha de que para el Gobierno socialista las víctimas del terrorismo se dividen en dos categorías: las del 11 de marzo y las de ETA, una diferenciación que quiebra el verdadero mensaje que lanzaron unos y otros, sin distinción, en el Parlamento y que abre una brecha dolorosa en un momento en el que lo que debería primar es la solidaridad sin fisuras ni matices.