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58 VIERNES 21 1 2005 ABC Cultura y espectáculos Ayer arrancó en Barcelona el I Encuentro Europeo de Novela Negra, que reúne hasta el sábado a amantes y autores de historias policíacas y rendirá homenaje a Vázquez Montalbán y su detective Pepe Carvalho. Proponemos un paseo por la Barcelona literaria más negra Barcelona en negro TEXTO: SERGI DORIA BARCELONA. La culpa fue de Manolo. Maridar detectives y gastronomía... Meter los asuntos turbios en una caldeirada o hacer crecer las intrigas como bacalao en remojo. Si quieren una confidencia- -y el confidente es imprescindible en una trama negra- seguro que el sábado sorprendemos a la rusa Alexandra Marínina- -teniente coronel y criminóloga de la Rusia poscomunista- -hablando de su heroína, la detective Anastasia, con Alicia Giménez- Bartlett... En un lugar de la Barceloneta, ante una humeante cazuela de mejillones al vapor: la librería Negra y Criminal de la calle de la Sal, 5. La regentan Montse Clavé y Paco Camarasa. Estanterías atestadas de misterio. Incluso en el sótano puede verse la silueta de un fiambre con su huella del crimen y su pistola. Si tienen eso en el sótano, ¿qué ocultan en la trastienda? Una cocina. Más equipada que la de Arguiñano. Las matinales sabatinas, a eso de la una, cuecen mejillones al vapor y deconstruyen asesinatos perfectos: lo único blanco es el vino. Con tantas novelas y fogones, Montse Clavé ha pergeñado un Manual de Cocina Negra y Criminal las inclinaciones coquinarias de los señores y las damas del crimen. A Henning Mankell le tiran las gambas del Índico- -no debe conocer las de Palamós- -y a Marínina le va la sopa rusa, el -hasta que pruebe los mejillones de la Barceloneta- Donna Leon se mueve por Venecia y el comisario Brunnetti es un mediterráneo de tomo y lomo que gusta de los spaghetti alle vongole Como estamos en el Año de El Quijote, Alicia Giménez Bartlett prefiere que la inspectora Petra Delicado devore una Olla Podrida. Camarasa y Clavé aderezan de literatura la cocina de la trastienda: arroz negro, chipirones en su tinta, asado negro venezolano y mousse de chocolate negro. Todo en negro. No es casualidad que uno de los folletines más populares del siglo XIX, firmado por Antonio Altadill, se titulara Barcelona y sus misterios... Un siglo después, transitó por Barcelona el detective Pepe Carvalho, entre el barullo de la Plaza Real. Tramas negras como la concha de un mejillón de la Barceloneta; como el carbón de posguerra. En las oscuras calles del Chino, hoy esponjado y multicultural, gestó Manolo su educación sentimental. ¿Éramos morenos u oscuros? Me lo pregunto cada vez que repaso las escasas fotografías que conservo, llenas de muertos que no siempre recuerdo, que han muerto definitivamente con mis padres o mis tíos, con aquella memoria la suya llena de parientes con nombres, apellidos, árbol genealógico incluido, un bos- El Molino del Paralelo, un emblema de la Ciudad Condal que de ramas entrelazadas que crecía desde raíces murcianas, andaluzas, gallegas En el relato Bolero el escritor evoca las horas en la carbonería del barrio, mientras mi madre y mi abuela trabajaban, a la espera del regreso de mi padre de la cárcel y de mi tío del campo de concentración ELENA CARRERAS El Barrio Chino de Barcelona Y. CARDO La Rambla y sus clubes nocturnos En la ciudad portuaria y canalla transcurre Una noche en Barcelona narración que William Irish (pseudónimo de Cornell Woolrich) publicó en 1947. El asunto: un saxofonista negro perseguido por la justicia, acusado de un doble asesinato que no ha cometido. Escenarios: la Rambla, sus hoteles y clubes nocturnos. Acompañado por la Charo, el Bromuro o el Biscuter, el detective Carvalho le da a los alcoholes selectos en la coctelería Boadas de la calle Tallers esquina Rambla; lucubra genialidades gastronómicas en Casa Leopoldo; medita sobre las piedras románicas de Sant Pau del Camp, en la calle homónima del Barrio Chino de leyenda que ya es sólo eso, leyenda; mira pasar una jarra de cerveza en el Bar Glaciar de la Plaza Real, entorno que frecuenta el investigador hippy Max Riera, de Xavier Moret. En la Casa Leopoldo se habla de todo eso. Están Andrea Camilleri, el admirador de Montalbán- Montalbano; Petros Márkaris y sus laberintos griegos; los noirs Jonquet, Grangé y Bard; la sangre española de Lorenzo Silva y José Carlos Somoza; la rusa Marínina y la fantástica lusa Filipa Melo; las cabezas de turco de Jakob Arjouni... Todos, en torno a un tortell de cabell d àngel el postre de la casa: hojaldre que se deshoja como las pesquisas en manos de un sagaz detective. La Barcelona negra inspiró películas en los años cincuenta: aquel Apartado de Correos 1001 que protagonizó Conrado San Martín. Un fait divers del franquismo, como el crimen de Carmen Broto en la graciense calle de la Legalidad- -curioso oxímoron, crimen y legalidad- -fue la chispa de Si te dicen que caí de Juan Marsé. De la prostituta asesinada- -años de estraperlo y adhesiones inquebrantables- -se hace eco un personaje de Andreu Martín en su relato La mujer del valiente Oye, ¿os habéis enterado de