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ABC VIERNES 21 1 2005 Sociedad 57 Ciencia Los priones del mal de las vacas locas pueden infectar órganos insospechados Se propagan al hígado, páncreas y riñones si sufren inflamación crónica ratones sugiere la posibilidad de que haya bovinos sin síntomas con priones infecciosos en órganos que entran en la cadena alimenticia A. A. C. MADRID. Las proteínas infecciosas que causan la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) el mal de las vacas locas pueden propagarse y acumularse en el páncreas, hígado y riñones cuando existen procesos de inflamación crónica, según revela un experimento con ratones publicado hoy en Science por científicos de varios países europeos. Esta investigación dirigida por Adriano Aguzzi, del Hospital Universitario de Zurich, es relevante porque sus resultados sugieren la posibilidad de que existan bovinos infectados con los priones de la EEB que, por procesos inflamatorios, tendían invadidos órganos que no son dianas habituales de esas proteínas (tejidos nerviosos y linfáticos) y no se retiran de la cadena alimenticia. Desde que aparecieron los primeros casos en el continente europeo del mal de las vacas locas hace ya cinco años, diversos materiales considerados de riesgo (cerebro, médula espina, timo, nódulos linfáticos y bazo) son eliminados de todos los bovinos que entran en la cadena alimenticia con el fin de proteger la salud pública de los consumidores. b Este experimento con Los escondites de los priones Materiales de riesgo eliminados para evitar la infección Para proteger la salud pública, tras los primeros casos de EEB en el continente europeo, la UE acordó que determinados órganos y tejidos de las vacas no debían entrar en la cadena alimenticia, dado que esos tejidos son susceptibles de infección por los priones de la EEB Huesos de la espina dorsal Amígdalas Sesos Ojos Rabo Tuétano de los huesos Huesos largos Bazo NASA Rocas de Marte en los hielos de la Antártida Más de cuatro mil meteoritos, la mayoría fragmentos de asteroides, han sido descubiertos desde 1969 en los hielos, proporcionando muestras para estudiar el material existente en los primeros tiempos del Sistema Solar. Entre esas rocas caídas a la Tierra en el último millón de años hay fragmentos de Marte y de la Luna, que salieron despedidos hacia el espacio por el impacto de asteroides. El más importante meteorito marciano se llama Allan Hills 84001 y fue descubierto en 1984. Se sabe que procede de Marte porque en su composición hay trazas de los gases presentes en el Planeta Rojo. Fue en 1996 cuando esta piedra ocupó las primeras páginas de todos los diarios del mundo. Un equipo de la NASA anunció que había descubierto en su composición indicios de actividad biológica. Esas huellas fueron interpretadas por otros equipos como producto de procesos geológicos. Pese a la polémica, el meteorito ALH 84001 resultó un revulsivo para el programa de exploración de Marte. Nuevos tejidos bajo sospecha Un experimento, realizado con ratones, por científicos europeos demuestra que los procesos de inflamación crónica pueden propiciar la propagación de los priones infecciosos a otros tejidos, como el páncreas, los riñones y el hígado Páncreas Hígado Riñón CARLOS AGUILERA Adriano Aguzzi Proteína mal plegada Los investigadores saben que las encefalopatías espongiformes transmisibles dañan selectivamente el sistema nervioso central, aunque el agente infeccioso es detectable en los órganos linfáticos mucho tiempo antes de que llegue al cerebro y aparezcan los síntomas clínicos de la enfermedad. Ese agente causal es una proteína llamada prión, que se convierte en patógena por un defecto en su plegamiento. Una serie de experimentos ha revelado que los priones precisan de determinados tipos de células para multiplicarse por el organismo, pero los científicos todavía desconocen casi todo de los mecanismos utilizados por esas proteínas para su replicación periférica. Para arrojar luz sobre esta cuestión, junto a científicos de la Universidad de Yale y de la Unidad de Priones del Consejo de Investigación Médica de Gran Bretaña, Adriano Aguzzi llevó a cabo experimentos en los que se inoculó priones patógenos a ratones con cinco diferentes enfermedades inflamatorias de los riñones, páncreas e hígado. En todos los casos, esas inflamaciones linfocíticas crónicas propiciaron la acumulación de los priones patógenos en esos órganos que hasta ahora se consideraban libres del potencial infectivo de esas proteínas. Según este equipo internacional, este proceso se habría producido por la infiltración de células inmunitarias infectadas por priones. Anteriores estudios habían apuntado que esas proteínas dañinas podrían ser atraídas por las células del sistema inmune que están implicadas en los procesos inflamatorios. Los resultados deben confirmarse Nacido en Pavia (Italia) hace 44 años, Adriano Aguzzi es considerado uno de los mayores especialistas mundiales sobre la patogenia de las enfermedades causadas por priones. En el Instituto de Neuropatología del Hospital Universitario de Zurich, ha realizado diversos experimentos que son fundamentales para entender la naturaleza de ese agente infeccioso y de sus mecanismos de multiplicación. Uno de los mayores misterios que rodean a estas enfermedades es la función del prión no patógeno. Sus estudios sugieren que estaría relacionada con la fecundación del óvulo. Hace cinco años, este científico halló una proteína sanguínea que podría ser útil para crear un test que detecte los priones infecciosos en reses vivas. Los resultados de este trabajo deben ser confirmados por otros equipos para poder alcanzar conclusiones sólidas. Esos experimentos deberían realizarse con cierta prontitud porque el trabajo de Adriano Aguzzi sugiere que las medidas de protección de la cadena alimenticia pueden ser insuficientes. En cualquier caso, todavía no puede llegarse a conclusiones sólidas, dado que no hay información sobre la capacidad infectiva de los priones acumulados en el hígado, páncreas y riñones afectados por inflamaciones crónicas. En el trabajo científico participó también Charles Weissmann, otro acreditado especialista en la investigación de las enfermedades transmisibles causadas por los priones patógenos. una zona circular que ha recibido el nombre de Vostok. El robot Spirit por su parte, acumula más de cuatro kilómetros de travesía en estos úlitmos doce meses. Actualmente asciende lentamente por la colina Husband Hill en el interior del cráter Gusev.