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22 VIERNES 21 1 2005 ABC Internacional George W. Bush, en presencia de su mujer, Laura, y de sus hijas Barbara y Jenna, presta juramento ante el presidente del Supremo, William Rehnquist REUTERS Bush asume el compromiso de extender la libertad y poner fin a la tiranía en el mundo La política exterior de los Estados Unidos y sus objetivos centran el discurso de investidura b El presidente George W. Bush abrió ayer su segundo mandato lanzando un mensaje de defensa de la democracia que recordó la oratoria inflamada de Kennedy PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Con grandes ambiciones y pocas dudas, pronunciando un discurso relativamente corto pero cargado de idealismo apasionado, el presidente Bush inició ayer su segundo mandato con un mensaje de desafío global contra la tiranía. Una apología casi religiosa de la democracia en dos mil palabras que ha inspirado inevitables comparaciones con la oratoria utilizada por su antecesor John F. Kennedy, quien al tomar posesión de la Casa Blanca en 1961 prometió pagar cualquier precio, soportar cualquier carga, afrontar cualquier penuria, apoyar a cualquier amigo, oponer a cualquier enemigo, para asegurar la supervivencia y el éxito de la libertad Cuarenta y cuatro años después, George W. Bush argumentó que los hechos y el sentido común nos llevan a una sola conclusión: la supervivencia de la libertad en nuestra tierra cada vez depende más del éxito de la libertad en otras tierras. Las mejor esperanza para la paz en nuestro mundo es la expansión de la libertad en todo el mundo Reiterando que EE. UU. para defender su seguridad, asume como propia la misión de buscar y respaldar el crecimiento de movimientos e instituciones democráticas en toda nación y cultura, con el objetivo final de terminar con la tiranía en el mundo Animar las reformas democráticas Este esfuerzo, según la aplaudida interpretación Bush, no se va a conseguir primariamente a través del uso de la fuerza, ni tampoco supone la imposición de modelos políticos propios de Estados Unidos. De ahora en adelante, el presidente asume el compromiso de animar reformas en otros gobiernos dejando claro que el éxito de nuestras relaciones requerirá el tratamiento decente de sus propios pueblos Recordando a los dictadores la aseveración de Abraham Lincoln: Aquellos que niegan la libertad a otros no la merecen para sí mismos; y bajo el gobierno de Dios justo, no pueden retenerla Pese a las relaciones vitales de Estados Unidos con países como Pakistán, Arabia Saudí o la misma China comunista, George W Bush se dirigió en su discurso a todos los que viven bajo la tiranía y la desesperanza para que sepan que la Casa Blanca no va a ignorar vuestra opresión o excusar a vuestros opresores A juicio del reelecto presidente, a largo plazo no hay justicia sin libertad y no puede haber dere- En política interior, Bush apoya el ideario neoliberal de crear una sociedad de propietarios chos humanos sin libertad humana Rodeado por la cúpula ejecutiva, legislativa y judicial, concentrada en la escalinata oeste del Capitolio, Bush- -sin hacer referencias concretas al 11- S pero reiterando su doctrina de ataques preventivos- -también indicó que su más solemne obligación es proteger a esta nación y a su pueblo contra futuros ataques y amenazas emergentes Según el presidente, de 58 años, algunos han elegido de forma insensata poner a prueba la determinación de Estados Unidos, y han podido comprobar su firmeza Como parte del nuevo tono más conciliador que la Administración Bush intenta asumir para reparar sus dañadas relaciones internacionales, el presidente apuntó que todos los aliados de Estados Unidos deben saber que nosotros valoramos su amistad, confiamos en su consejo y dependemos de su ayuda Pero insistió en que su gobierno continuará encarando la amenaza mortal que representan las ideologías basadas en el odio.