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ABC VIERNES 21 1 2005 Nacional 19 INMIGRACIÓN La patera encontrada por el mercante Safmarine Nimba con diez muertos, puede ser la misma que lanzó un S. O. S. el 9 de enero cuando el motor dejó de funcionar. La otra posibilidad es que el ataúd a la deriva fuera una de las dos barcazas que salieron el domingo de las costas de El Aaiún Diez cadáveres a la deriva TEXTO: PABLO ALCALÁ LAS PALMAS. Quemaron el último cartucho de esperanza el pasado 9 de enero, cuando, a través de un teléfono móvil, pidieron auxilio a los servicios de Emergencias españoles. Estaban perdidos. La precariedad de los sistemas de orientación con que las pateras emprenden su hipotético viaje a Jauja: una brújula e indicaciones aproximadas del tiempo en que los motores de no más de 15 cv tardarán en impulsar las barquillas hasta la costa canaria, no tuvieron en cuenta la fuerza con la que el temporal les alejaría de su objetivo. Entonces la búsqueda no tuvo resultados. Después de cuatro días, se suspendió. Cuando eso ocurre- -apunta un efectivo del servicio de emergencias- no puedes dejar de pensar que aunque no los hayamos localizado, no quiere decir que no estén Las tesis del Gobierno apuntan a que la patera encontrada por el mercante belga Safmarine Nimba pudiera ser la misma que lanzara un S. O. S. el pasado 9 de enero, cuando el motor dejó de funcionar. La otra posibilidad, no menos inquietante, es que el ataúd a la deriva fuera una de las dos barcazas que partieron el pasado domingo de las costas de El Aaiún. La primera regresó al punto de partida, sólo con un tercio de sus ocupantes a bordo. En cualquier caso, los diez cuerpos encontrados por el mercante, llevaban al menos tres días, con sus noches, vagando por el Atlántico, a merced de la hostilidad de los elementos. resto se ocupó la oscuridad de la noche, que volvió a engullir la patera en la que, ya sin vida, se les volvía a negar la tierra firme a los inmigrantes. Mientras prosigue su búsqueda, todos temen encontrar otras embarcacio- nes de las que, tras su llamada de auxilio, no se supo nada. Aunque lo más probable, vaticinan desde los servicios de emergencias, es que no sepamos nunca lo que ha podido ocurrir El mar suele volcar las frágiles barqui- llas y quedarse con los cuerpos de quienes truncan su aventura en el salitre que separa los Continentes. La travesía es, en condiciones normales, bastante peligrosa El temporal que en los últimos días ha azotado el área de cruce de cientos de pateras al año, hace el trayecto una trampa mortal dicen en Emergencias. Mientras tanto, cientos de seres humanos realizan, en este mismo instante, alguna de las etapas previas a la última de las odiseas. El pasaje a Europa, más caro que un camarote en un crucero convencional, puede tener un destino diferente al buscado. Cada vez más la muerte marca un desvío fatídico entre África y Europa. Hambre, frío y pánico Los manuales de atención en alta mar, dicen que lo que causa principalmente la muerte en un naufragio, incluso antes que el frío, es el pánico. Olas de al menos cuatro metros, 5 grados de temperatura nocturna -indican fuentes de Salvamento Marítimo- ropa calada, y escasas provisiones de agua y alimentos, unidos al pánico absoluto y a la incertidumbre, acabaron minando la resistencia de los pocos que permanecieron a bordo. Nadie quiere afirmarlo, pero todas las fuentes apuntan a que la lógica es que no fueran los únicos ocupantes Que sus cuerpos reposen ahora en los nichos que salpican las Islas Canarias con la inscripción Inmigrante N 4 acompañada de una fecha, se ha convertido otra vez en un objetivo utópico. En la madrugada de ayer, mientras el buque mercante esperaba la llegada del Esperanza del Mar una suerte de hospital marítimo, que acudía al rescate de los cuerpos, la fuerza de la mar, de marejada a mar gruesa arrancaba de nuevo la baliza con la que había sido señalizada por ser imposible su amarre explicaron los tripulantes del Safmarine Nimba Del