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40 Madrid JUEVES 20 1 2005 ABC MADRID AL DÍA CINCO AROS LUIS PRADOS DE LA PLAZA or la ruta de los cinco aros olímpicos anda Esperanza Aguirre haciendo patria, pregonando el nombre de Madrid- -que siempre conviene indagar, enterarse y recoger buenas ideas- al mismo tiempo que repasa en China todo cuanto a economía, industria, comercio, turismo y cultura conviene al momento y circunstancias de esta capital de España. La voluntad sincera de toda la nación, volcada con el proyecto olímpico que Madrid defiende bien, pero a tirones, sin el debido guión que los personajes gustan de improvisar sobre la marcha, forma parte principal de los argumentos que al final terminarán decidiendo una candidatura. De tales detalles no parecen convencidos algunos (si no responsables, sí habilitados) asesores de la carrera olímpica que con el nombre de Madrid emprendimos hace algunos años. Incluso con generosa colaboración o renuncia para darle apoyo a otras ciudades que luego no acaban de demostrar la gratitud debida. Estar con el proyecto olímpico de Madrid no es sólo declararlo para quedar bien. Se queda bien si se vuelcan en la causa, sin disimulos ni máscaras. No cabe pensar que aún con los viejos celos y rencillas entre la Comunidad de Madrid y la Casa de la Villa (nombre que el actual alcalde prefiere a la tradicional y cercana institución administrativa de Ayuntamiento) existiera otra estrategia diferente a la impulsada por la señora Aguirre, que ha hecho una exhibición dentro de las obligaciones contraídas en la extensión del transporte subterráneo: la idea de encender una llama al modo olímpico y de arrimar ilusiones a los vecinos del núcleo de infraestructuras deportivas, sin olvidarse de Coslada y San Fernando, tiene toda la fuerza para ganar votos de los técnicos que pronto vienen de inspección y visita. Las calles de Madrid se inundan de carteles, no tanto como de paisaje en obras, pero eso es también una garantía de calidades que, al menos, se compromete con las fechas y nos anticipan que para el año 2005 estará el ambiente mejor y, sobre todo, más recogido. Necesita el ciudadano de a pie no mayor afición deportiva, que la tiene: sí más confianza olímpica en Madrid. P DIMES Y DIRETES RICARDO AROCA DECANO DEL COLEGIO DE ARQUITECTOS DE MADRID ¿ADIOS A LOS CINES DE LA GRAN VÍA? El autor se lamenta de que los cines de la Gran Vía puedan caer bajo la piqueta y que ello resulte ser legal asada la primera reacción de incredulidad ante la noticia de prensa de que los cines de la Gran Vía podrán ser convertidos en viviendas he tratado de recordar (sin éxito) cuando fue la última vez que fui a un cine de la Gran Vía (aunque mi memoria ya no es lo que era, debe hacer bastantes años) el porqué no es difícil de deducir. Hasta no hace tanto tiempo, el desembarco de las películas era una gradual y precisa ceremonia: Durante unos meses la nueva película estaba en exclusiva en un cine de estreno y luego pasaba por sucesivos escalones hasta llegar a los cines de barrio, de sesión continua o de programas dobles. Ahora, en la guerra por hacer caja antes de que la versión en vídeo pirata se difunda, el estreno es simultáneo en miles de salas y casi al tiempo se comercializa la versión legal en DVD. Sin la ventaja de estreno difícilmente pueden vivir de echar películas los grandes cines de la Gran Vía, lo que explica las ape- P tencias de cambio de uso de sus propietarios. En cambio para los ciudadanos, los cines de la Gran Vía son una parte de la ciudad, testimonio de una época y parte consustancial de una imagen de Madrid; pero hay que reconocer que en la actual lógica del mercado de la exhibición cinematográfica no hubieran sido construidos nunca. Su permanencia como cines no interesa, con seguridad, a sus actuales propietarios sino a los ciudadanos. El problema no es nuevo, pasó antes con los teatros y se resolvió conservándolos mediante el sencillo expediente de no autorizar ni la demolición ni el cambio de uso y subvencionando las representaciones teatrales de manera que sean, si no altamente rentables, al menos posibles. Lo que he podido encontrar han sido crípticas resoluciones Por otra parte si la actividad actual no resulta posible, la obligación colectiva es ayudar a mantenerla, sea vía subvención sea promocionando actividades alternativas ya que son unos locales magníficos, que pueden ser rentabilizados con una gestión adecuada como salas de convenciones e incluso como teatros. Está claro que la protección de que gozan (o gozaban hasta ahora las salas de estreno) no es sino una carga que impide rentabilizar su potencial inmobiliario y hace que valgan menos que los edificios colindantes, pero por esa razón quien sea ahora su propietario pagó un precio menor por lo que no sufre injusticia alguna. Como colofón, he tratado de indagar como ciudadano de a pie, utilizando internet, el exacto alcance de la noticia y lo que he podido encontrar ha sido una serie de crípticas resoluciones en varios boletines, la más reciente dice que la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Comunidad aprueba definitivamente la modificación puntual del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid relativa a la vinculación del uso de cine prevista por las normas urbanísticas para determinadas salas de exhibición cinematográfica (un modelo de claridad como puede verse) El resto de la resolución explica que todo se tramitó correctamente y conduce a una cadena que empieza hace unos dos años con un convenio en el que seguro intervino el inefable Ignacio del Río, y remite siempre a un texto que se publicó como anuncio y no es consultable por internet y que no vuelve a reproducirse nunca (eso se llama información pública