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28 Internacional AUXILIO A LOS DAMNIFICADOS POR EL MAREMOTO MIÉRCOLES 19 1 2005 ABC Los aviones del Ejército español realizaron ayer el primer traslado de ayuda con destino al aeropuerto de Banda Aceh, todavía un hervidero frenético de Hércules y helicópteros, donde se descarga a contrarreloj para dejar sitio en la pista al siguiente. Ayudar volando TEXTO: LAURA L. CARO PEKANBARU BANDA ACEH. ¿Necesitan ayuda para descargar? Gracias, tenemos gente nosotros, lo único que haría falta es un vehículo para transportar las cajas hasta el hangar Y allí estaba el coche en un minuto. El frenético hormiguero que es el aeropuerto de Banda Aceh recibía con diligente amabilidad y sin protocolos superfluos, que hay mucho por hacer, a los tres aviones C- 235 de las Fuerzas Armadas que ayer trasladaron al corazón de la Indonesia del desastre las siete primeras toneladas de ayuda humanitaria enviadas por el Gobierno. El aterrizaje se producía a las 12,55 de la tarde, hora local, en medio de un calor más que asfixiante agravado por el rugido de un Hércules aparcado a cien metros que estaba a punto de marcharse con decenas de desplazados que no veían el momento de subir a bordo. También por el polvo levantado por los helicópteros norteamericanos, el ir y venir de los soldados australianos clasificando el material, los mosquitos, el sudor pegajoso y las prisas por acabar cuanto antes y dejar libre la pista, que hay otros vuelos esperando para entrar. Cuatro días después de su llegada a la base de Pekanbaru, el destacamento español bautizado Sirius estrenaba ayer con este viaje una misión que le llevará durante las próximas semanas a realizar decenas de vuelos interiores en la isla de Sumatra para trasladar miles de kilos de alimentos, agua y medicinas a las víctimas de la devastación que dejó el tsunami el 26 de diciembre. Una misión con alas, que por ahora no tendrá la foto épica de los militares australianos que ya están operando en los hospitales ni la de los marines estadounidenses rescatando heridos de lu- Sara, una enfermera española, vacuna del tétanos a un voluntario indonesio en el hospital central de Banda Aceh gares remotos, pero sí el mérito más anónimo de cumplir con autonomía y puntualidad exacta la necesidad de las autoridades indonesias de llevar la ayuda que aterriza donde puede dentro del país, y es mucha, allá donde sigue haciendo falta. Y ayer tocó Banda Aceh. En apenas treinta minutos después de tomar tierra, las cajas de los C- 235 habían sido alineados por el personal español del Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA) que viaja en los aviones allí donde debían estar: junto a los embalajes que desde el primer día envía Unicef, las tiendas de campaña de ACNUR, los contenedores de la Media Luna Roja de Irán y del Programa Mundial de Alimentos, aguardando turno para ser distribuidos entre la población. Y de nuevo las tripulaciones listas para embarcar. Nos vamos, que hay que dejar sitio O dicho de otro EFE El aterrizaje se producía a las 12,55 de la tarde, hora local, en medio de un calor más que asfixiante modo, a marcharse volando. Era la orden del teniente coronel Gómez- Guillamón, al mando de la fuerza aérea desplegada en la isla de Sumatra, que apremiaba para volver a los aviones y salir cuanto antes con rumbo a Pekanbaru, a seguir con el trabajo en la base, que mañana toca más. No se ha dejado nada al descuido, y ayer se pudo comprobar. Pendientes del imperativo de las autoridades aeroportuarias que encajan como pueden 200 vuelos diarios en el Sultan Iskandar de Banda, el primero de los tres aviones españoles que llevó la ayuda despegaba de Pekanbaru pasadas las ALFONSO ROJO LOS ISLÁMICOS NO HAN DADO NI UN DURO la hora de la verdad, los islámicos no han soltado un duro. Los ricachones de Kuwait y los príncipes saudíes, que nadan en petrodólares y llevan años financiando de tapadillo a los terroristas de Bin Laden, han prometido un poco más que España, pero el resto ni se ha retratado. Sumando las donaciones de Irán, Libia, Emiratos, Qatar y el resto, incluyendo en la lista a gobiernos que han instituido una suculenta pensión pa- A ra los parientes del terrorista palestino que se inmole en un autobús repleto de escolares israelíes, no llegan a la quinta parte del dinero dado por Noruega. La solidaridad no debe distinguir colores, credos o fronteras, pero llama la atención que esa cicatería corra paralela con el hecho de que la mayor parte de las casi 200.000 víctimas mortales del tsunami son de credo musulmán. El país más afectado y el que ha perdido más gente es Indonesia, que alber- ga en su territorio la friolera de 183 millones de personas y figura destacado como la nación islámica más grande del planeta. Tampoco China o India han estado a la altura de su tamaño y poderío, pero en disculpa de ambos países se puede argumentar que bastantes quebraderos de cabeza internos padecen, para acudir en auxilio de las jaquecas de los demás. En cualquier caso y como subraya Jan Egeland, Coordinador de Emergencias de la ONU y nada sospechoso de pro americanismo o de fervor capitalista, hoy, igual que hace 20 años, siguen siendo diez los grandes países donantes, a pesar de que ahora hay 40 países ricos Entre esos diez grandes países donantes destacan Australia, Alemania, Japón, Canadá, Francia, Noruega, Gran Bretaña, Italia y Dinamarca. También Estados Unidos y lo cito por separado y en último lugar, porque no es raro escuchar a profetas de tertulia radiofónica, a los que jamás repararán en la roñosería de los millonarios islámicos, que los norteamericanos deberían haber dado mucho más, teniendo en cuenta su gigantesco PIB. Es cierto, pero llama la atención que los que dicen esto sean casi los mismos que justo después del desastre del 26 de diciembre, afirmaron tajantes que todo se podía haber evitado si desde Washington hubieran avisado a tiempo de la magnitud del temblor. Estamos dando a los desventurados del maremoto medicinas, ropa, potabilizadoras, transporte y hasta consuelo. Lo que no hemos podido darles es un culpable y eso es que se digiere mal en los medios de comunicación.