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ABC MIÉRCOLES 19 1 2005 Internacional 27 Scilingo declara que no vio ni se cuestionó que en la ESMA se practicaran torturas Dice que habló de 27 asesinatos porque esa cifra corresponde al día de su boda b El ex militar argentino señala que se inventó su participación en los vuelos de la muerte porque odia a Massera, quien, según él, ordenó detener a su hermana N. VILLANUEVA MADRID. El ex capitán de corbeta Adolfo Scilingo afrontó ayer la tercera sesión de su juicio, en la Audiencia Nacional, reiterando, como hizo el día anterior, que él no participó en ninguno de los llamados vuelos de la muerte y que si declaró lo contrario ante el juez Baltasar Garzón fue para que se investigara lo ocurrido en Argentina y por odio y venganza hacia Massera, uno de los tres comandantes de la junta que lideró el golpe militar el 24 de marzo de 1976. El procesado, para quien las acusaciones solicitan más de 6.000 años de cárcel por genocidio, torturas y asesinatos, aseguró que no le consta que en la Escuela Mecánica de la Armada (ESMA) -donde trabajaba como jefe de la Sección de Electricidad- -se practicaran torturas a los subversivos aun- que, como hizo el día anterior, sí reconoció que allí sucedían cosas extrañas En cualquier caso, negó saber a qué se dedicaban los Grupos de Tareas y señaló que nunca se lo preguntó a nadie. Dentro de una institución militar, uno se tiene que atener a lo que le corresponde y no se cuestiona nada dijo. La definición de la ESMA como un campo de concentración nazi o la afirmación de que los grupos antes citados se dedicaban a la detención, torturas y asesinatos de personas contrarias al régimen- -extremos recogidos en las declaraciones de Scilingo ante el juez Garzón en 1997- -también estaban ajustadas reiteró, a un guión: Declaré lo que se me pidió que declarase dijo ayer. Scilingo, enérgico al principio, y desmoronado, entre lágrimas, al final- -al hablar de su familia- provocó un silencio insoportable en la Sala cuando aseguró que se había inventado incluso el número de personas que dijo haber arrojado desde los aviones: Hablé de 27 porque era una cifra que no se me iba a olvidar, porque es el día en el que me casé apuntó sin temblarle la voz. Confesiones en la radio Por tanto, y según repitió ayer, también formaban parte de la ficción los dos vuelos de la muerte en los que reconoció haber participado y que describió con detalle tanto en el libro Nunca más como en El Vuelo de Horacio Verbitsky. Con este periodista, según manifestó, se reunió durante dos meses y una vez que tuvimos el tema armado, pusimos la grabadora en marcha La autoexculpación de Scilingo añadió ayer un elemento nuevo a los motivos que le llevaron a mentir a Garzón: el odio hacia Massera, quien, según dijo, ordenó la detención de su hermana, que finalmente huyó, pero pudo haber muerto Scilingo fue el primer militar argen- El represor argentino confesó al periodista Carlos Herrera en 1997 su participación en los vuelos de la muerte y ofreció detalles de ellos tino en reconocer los crímenes cometidos durante la dictadura que terminó en 1983, entre ellos que en la ESMA se torturaba con picanas (descargas) eléctricas En una entrevista mantenida en 1997 confesó al periodista Carlos Herrera su participación en los vuelos de la muerte cuando unos 4.400 subversivos fueron lanzados al mar, anestesiados por médicos navales Esos vuelos, según su testimonio, eran semanales y nocturnos; el lanzamiento de los cuerpos dormidos, atados unos a otros de pies y manos, se producía desde 2.000 metros de altura. El momento que más impresionó al ex represor fue cuando vio los cuerpos todos juntos preparados para ser arrojados al mar lo que le pareció una actitud muy similar al nazismo pero el método más cínico, más rebuscado, más tremendo A la pregunta de si él mismo empujó a los subversivos respondió que prefiero terminar la declaración sobre ese tema con el juez Garzón Pero en la misma entrevista reconoció que patiné y casi caigo al vacío como aquellos inocentes durante uno de esos viajes, en el que había mucha tensión Scilingo explicó también que se quiso confesar por su participación, pero que los capellanes navales le dijeron que eso no era pecado porque estaba cumpliendo el precepto bíblico de eliminar hierba mala Reconoció, por último, que rezo por mis víctimas y que su confesión era una forma de resarcir mínimamente lo hecho por la Armada, y espero que otros me sigan