Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
12 Nacional LA BANDA CERTIFICA LA OFERTA DE PAZ DE BATASUNA MIÉRCOLES 19 1 2005 ABC Los comandos tienen orden de atentar para forzar al Gobierno a que acepte el plan de Anoeta Con la explosión de ayer, ETA tensa la cuerda en su actual táctica de acciones medidas entraron en España días después de que la banda, a través de Otegi, presentara la propuesta en la que se apuesta por las vías políticas J. P. D. M. MADRID. ETA dispone actualmente de cinco comandos para presionar al Gobierno mediante una campaña de atentados con la pretensión de forzarle a una negociación basada en la propuesta de Anoeta del 14 de noviembre. La Policía cree que los cinco comandos tienen su base en el País Vasco y Navarra, aunque con orden de actuar también en el resto de España. Algunos de estos taldes entraron en España desde Francia pocos días después de que Arnaldo Otegi presentara la citada oferta de paz que supuestamente apuesta por vías políticas Expertos en la lucha antiterrorista consultados por ABC enmarcan el atentado de ayer en la actual estrategia de la banda, dirigida a sondear al Gobierno de Zapatero para comprobar posibles puntos vulnerables, desde una posición de aparente fuerza. Así, por una parte lanza ofertas de diálogo b Algunos de los taldes Las vueltas de tuerca Campaña de verano: La banda perpetró una cadena de atentados contra intereses turísticos de Cantabria, Asturias y Galicia, así como contra bienes empresariales del País Vasco, mediante artefactos de escasa potencia y de cuya colocación avisó con anterioridad. 13 de noviembre: Estallan dos artefactos en un refugio militar de Belagua (Navarra) uno de ellos colocado junto a un depósito de gas en desuso. 3 de diciembre: Explosionan cinco bombas pequeñas en otras tantas estaciones de servicio de Madrid, tras una llamada de alerta. 6 de diciembre: Estallan siete bombas en varias ciudadades españolas. El comunicante lo advierte con poco tiempo y da información poco precisa sobre la ubicación de las mismas. Hay una decena de personas heridas. 22 de diciembre: Explosiona un artefacto junto a la casa cuartel de la localidad zaragozana de Luna. El agente, su esposa y el hijo pequeño de ambos que dormían en las dependencias resultaron milagrosamente ilesos. 18 de enero: Estalla un coche bomba en Guecho 15 minutos después de que ETA avisara. Un ertzaina resulta herido. Los vecinos retiran restos de cristales de viviendas afectadas por la explosión a través de Batasuna, como la presentada en el Velódromo de Anoeta, y, por otra, prosigue con las acciones terroristas para recordar que sigue ahí y que, pese al implacable acoso policial, la serpiente no está descabezada. Es el clásico alarde de capacidad operativa para sentarse en una mesa de negociación desde una posición de fuerza comentan los expertos. Los mismos medios subrayan que ETA habría culminado la primera fase I. PÉREZ CARLOS MARTÍNEZ GORRIARÁN BOMBAS CON AVISOS RIGUROSOS arece que ETA tiene especial manía a Guecho. La de ayer es otro de una larga serie de bombazos colocados para aterrorizar a un pueblo que, inevitablemente, los periódicos siempre evocan como sede histórica de la oligarquía vasca y residencia de numerosos empresarios extorsionados y extorsionables. Odio, terror y dinero: trilogía explicativa cuando toca bomba en Guecho. Los datos sobre el pago de la extorsión que dan las fuentes bien informadas estiman que ya sólo pagan un 10 de los afectados por amenazas. El mensaje de este bombazo es elemental: un aviso a los extorsionados, otro a la propia parroquia de que la lucha continúa, otro más a las fuerzas vivas para que no se equivoquen. P Los planes de Ibarretxe, Otegi o cualquier otro vendedor de atajos no son para ETA sino sendos escalones en el descenso a su infierno. Pero hay demasiados que no quieren enterarse, que ignoran bombas y amenazas y prefieren la grafología aplicada a las cartas etarras: la de Otegi en el Velódromo, la de Josu Ternera a Otegi en el Parlamento, la de Otegi a Zapatero, la de ETA a quien corresponda, y así. La banda es feliz barajando las cartas de papel con cartas de dinamita. Analistas comprensivos trazan el recorrido de una negociación que los terroristas ni siquiera soñaban hace seis meses, y consiguen que el Presidente español, en la senda trazada por el lendakari, se muestre ansioso por hablar con su brazo político. Habrá que ver, piensan, qué más se consigue si una buena explosión completa el mensaje verbal. Llevamos treinta años jugando a este juego, pero algunos ni se huelen las reglas, y eso que estuvieron en Argel y en la intentona de 1992. Todavía van a conseguir que resucite la bestia justo cuando entraba en la agonía. La experiencia acumulada en esta materia es poco alentadora. Basta con que algún mensajero de los etarras ponga en su discurso palabras tan sobadas como paso a la política solución negociada del conflicto o acuerdos no excluyentes para que los expertos habituales encuentren cambios históricos de estilo y mensajes novedosos contra toda evidencia repetitiva. Pero el único cambio trascendental a la vista en todo este asunto procedía del Pacto Antiterrorista y la Ley de Partidos. El primero está hibernado, la segunda prácticamente derogada por sistemático incumplimiento. Sería imperdonable que ETA huyera de nuevo del basurero de la historia y que encima consiguiera justificar el Plan Ibarretxe como un plan de paz Pero dada la confusión reinante esto no parece imposible. de su actual táctica: atentados más o menos calculados, evitando víctimas mortales, al menos, entre la población civil, para calibrar la postura del Ejecutivo. La banda consideró que una matanza en los primeros meses del Gobierno de Zapatero, tras el 11- M, hubiera inclinado al actual inquilino de La Moncloa a dar portazo, por mucho tiempo, a cualquier negociación. Los atentados del pasado verano en Cantabria, Asturias y Galicia; los cometidos durante los últimos meses en el País Vasco contra empresas, y las explosiones en cinco gasolineras de Madrid, el pasado 3 de diciembre, y en otras ciudades españolas, en el aniversario de la Constitución, formarían parte de esta primera fase. Sin embargo, los expertos creen que la banda ha pasado ya a la segunda fase, en la que trataría de tensar la cuerda, sin llegar a romperla en su pretensión de presionar más al Gobierno. De hecho, en los atentados cometidos el pasado 6 de diciembre ya observaron una vuelta de tuerca puesto que los artefactos tenían mayor cantidad de explosivos y, además, a la hora de anunciar su colocación no dio datos precisos sobre su ubicación. Los investigadores sospecharon que ETA perseguía bajas entre los agentes que procedieran a desalojar. Posteriormente, el 22 de diciembre atentó contra una casa cuartel de Zaragoza. Antes, el 13 de noviembre, pudo haber causado víctimas entre los tres militares que se encontraban en un refugio de Navarra. En el atentado de ayer se aprecia un nuevo salto cualitativo, ya que el comunicante que avisó del coche bomba, que contenía 40 kilos de explosivo, lo ubicó en otra calle y apenas hubo 15 minutos para desalojar. Todo hace suponer que ETA buscaba ya víctimas.