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ABC MARTES 18 1 2005 Cultura 59 El Imperio Azteca, estrella del Guggenheim Bilbao en 2005 b Una retrospectiva del precusor del Body Art, Yves Klein, precederá a la instalación definitiva de siete esculturas monumentales de Serra en el museo bilbaíno M. LUISA G. FRANCO BILBAO. El Guggenheim de Bilbao presentó ayer su programación para el 2005, que incluye la más completa exposición organizada jamás sobre el Imperio Azteca, con la ambición de conseguir el éxito que tuvo China, 5000 años El museo bilbaíno completa la muestra que pude verse en estos momentos en el Guggenheim de Nueva York con un capítulo final sobre el descubrimiento y la conquista y la relación que se produjo entonces entre la cultura azteca y la española. Antes de que el edificio que Frank Ghery diseñó para grandes obras de arte contemporáneo se llene de vitrinas para exponer seiscientas pequeñas piezas de los siglos XIII al XVI, lo que ocurrirá a partir del 15 de marzo, albergará una retrospectiva del precursor de muchas de las tendencias artísticas contemporáneas, como los happenings, las performances, el Land y el Body Art: Yves Klein. A partir del 1 de febrero y hasta el 2 de mayo, podrán verse un centenar de obras representativas de cada uno de los períodos que caracterizan los siete años de producción artística de Yves Klein. El director del Guggenheim, Juan Ignacio Vidarte, consideró ayer que, a pesar de la importancia de estas dos exposiciones temporales, lo que marcará especialmente al museo bilbaíno este año será la instalación, a partir del 7 de junio y con carácter definitivo, de una exposición de siete esculturas monumentales del artista norteamericano Richard Serra en la sala donde se encuentra, desde la inauguración del Guggenheim de Bilbao, otra escultura suya: la Serpiente. CHEMA BARROSO Cientos de personas dan su último adiós a Agustín González El mundo del cine y el teatro dio ayer su último adiós al actor Agustín González, acercándose a su capilla ardiente, instalada en el Teatro Reina Victoria donde interpretó, hasta caer enfermo, la obra Tres hombres y un destino y por la que desfilaron cientos de rostros anónimos para quienes el actor era alguien cercano. Su féretro fue colocado en el centro del escenario. Numerosos compañeros de profesión acompañaron a su viuda, Maite de la Cruz, y a sus hijos, como Mercedes Sampietro, Gerardo Vera, o José Luis López Vázquez. El Ayuntamiento madrileño anunció que pondrá su nombre a una calle. Tras sortear reticencias, el plácet llegó en forma de fax. Por fin el equipo de investigadores que emprendió hace cuatro años el estudio de los huesos de Colón y de sus familiares directos en busca de certezas históricas accederá a los restos conservados en la República Dominicana La tumba dominicana de Colón se abre a los investigadores españoles BLANCA TORQUEMADA MADRID. No cejan, a pesar de los obstáculos y, por qué no, de algunas frustraciones. Agotada por el momento la vía sevillana, el equipo de investigadores encabezado por el médico forense José Antonio Lorente y el historiador Marcial Castro anhelaba el permiso para estudiar el eslabón perdido de esta trama, contenido en un cofre de plomo del Faro a Colón, ampuloso monumento funerario erigido en memoria del descubridor en la República Dominicana. Castro transmite a ABC la noticia con contención: Hemos obtenido una primera autorización para abrir la tumba, pero no para hacer estudios antropológicos ni de ADN. Sólo para valorar cómo preservar esos huesos, pues existen indicios de que se pueden estar deteriorando irremediablemente Para ello, los estudiosos se desplazarán a aquel país el 14 de febrero y serán asesorados en la operación por Joaquín González, ingeniero de FCC. El empeño puede revelar, en primera instancia, duplicidades de piezas óseas, allí y en Sevilla, que ya por sí solas resultarían reveladoras. La existencia de dos presuntas tum- bas del navegante, la de la Catedral de Sevilla y la del país caribeño, exige una aclaración histórica eventualmente posible hoy en día gracias a los avances en análisis de ADN, materia en la que Lorente es acreditado especialista. A priori caben varias posibilidades, al cotejar los restos: si en los dos mausoleos hay huesos de personas distintas, uno de ellos no cobija a Colón. Pero, ¿cómo acreditar cuál es el bueno y cuál no? Precario descanso póstumo La solución potencial yace en las sepulturas de los familiares directos del nauta enterrados en Sevilla, adecuada pauta para la comparación de los cromosomas. Así que los pasos dados hasta ahora han sido la exhumación y análisis de los huesos de Diego Colón, hermano de Cristóbal, enterrado en la antigua fábrica de La Cartuja de Sevilla, de los de Hernando, su hijo bastardo y biógrafo, conservados en la Catedral hispalense, y los de la tumba sevillana del propio marino. Esfuerzos no del todo reditivos, pues por el mal estado de conservación de las osamentas sólo ha sido posible hasta ahora un retrato fiable del cromosoma Y de Hernando, a la espera de que nuevas técnicas iluminen los incontables enigmas que enturbian la figura de Colón, sobre todo los que se refieren a sus orígenes y a su lugar de descanso póstumo. Castro explica que los restos de la República Dominicana gozan de bastantes visos históricos de autenticidad. El cofre que los contiene sólo se ha abierto en 1945 y, por última vez, en 1959. Según los anales más fiables y documentados Colón fue enterrado junto a su hijo legítimo Diego (no confundir con Diego, su hermano el que reposa en Sevilla) por lo que cabe, según este especialista, que la Historia haya deparado en este caso un episodio de trileros, pues parece posible e incluso probable que quienes llevaron a cabo la operación de repatriar los restos del descubridor, con la Catedral de Sevilla como destino final, se confundieran y se marcharan con los de su hijo Ahora, la República Dominicana, tímidamente, abre las puertas de su más sagrado tótem nacional. Huesos a la vista, y poco más, de momento. Más de 900.000 visitantes El Guggenheim afronta el 2005 con la confianza que le da haber vuelto a superar en el 2004 los 900.000 visitantes y llevar tres años seguidos con cifras al alza. En concreto 909.144 personas visitaron el museo el año pasado, de los que un 63 por ciento fueron extranjeros. Maneja un presupuesto anual de 24 millones de euros y se autofinancia en un 67 por ciento, según explicó Vidarte. Como cada año, el museo bilbaíno hace un estudio sobre su impacto en la economía del País Vasco que, según su estimación, en el 2004 ha superado los 184 millones de euros, lo que incluye la repercusión en hoteles, restaurantes, medios de transporte e impuestos.