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46 MARTES 18 1 2005 ABC Sociedad La Fiscalía gallega exige que se investigue a las manos auxiliadoras del suicidio de Sampedro Aunque Ramona Maneiro haya admitido su participación, su delito prescribió hace dos meses b Los juristas aventuran que el fiscal jefe de Galicia sólo podrá infomarse del caso contra la amiga del tetrapléjico, nunca reabrirlo pues no existe desde noviembre ÉRIKA MONTAÑÉS SANTIAGO DE COMPOSTELA. Era previsible que tras las declaraciones de Ramona Maneiro, el pasado 10 de enero en el programa de Telecinco que conduce la presentadora Ana Rosa Quintana, en las que admitía haber ayudado a morir al tetrapléjico gallego Ramón Sampedro- -el primer español que reclamó judicialmente el derecho a elegir su propia muerte- el asunto levantase una enorme polvareda que se ha trasladado a todos los órdenes, el político, religioso y, sobre todo, social. De momento, aparte de seguir asistiendo a la comparecencia en prime time de la protagonista estos días del debate de la eutanasia, ya se ha producido la primera reacción oficial: el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSJG) Carlos Varela, ha remitido una misiva al juzgado encargado de la causa en Ribeira (La Coruña) en la que se insta a seguir indagando en las causas del suicidio de Sampedro y sus posibles manos auxiliadoras. No obstante, fuentes jurídicas consultadas por ABC valoraron ayer la iniciativa de la Fiscalía gallega como un mero trámite -lógico tras las manifestaciones públicas de la que fuera amiga y compañera en los últimos momentos de la vida del tetrapléjico natural de Porto do Son- -con el objeto de ahondar, tan sólo informativamente hablando, en los términos en que se archivó la causa contra Maneiro y si se han cumplido todos los plazos reglamentarios procesalmente para la prescripción del delito También, aseguran las mismas fuentes, para cerciorarse de si- -tal y como confirmó Ramona Maneiro a este diario- -participaron terceras personas en el plan ideado por Sampedro para poner fin a su vida. CAUSA CONTRA R. MANEIRO Siete años de silencio Fallece Ramón Sampedro el día 12 de enero de 1998 en un piso en la calle Ancha del municipio de Boiro (La Coruña) A la espera de los resultados de la autopsia, surgen los primeros rumores que apuntan la posibilidad de que alguien le ayudó a morir. El informe forense confirma que Sampedro murió por la ingestión de una dosis letal de cianuro. La Policía Judicial detiene el 21 de enero a Ramona Maneiro, que declara al día siguiente en el Juzgado de Instrucción número 2 de Ribeira (La Coruña) por supuesta cooperación al suicidio La juez titular dedice poner en libertad sin cargos a Maneiro y decreta que se presente regularmente en el juzgado porque persiste abierta la investigación. El fiscal retira los cargos. Después de veinte meses de investigación, el juzgado de Ribeira dicta el archivo provisional del caso abierto por la presunta implicación de Maneiro en la muerte de Sampedro. La juez explica que adopta esta decisión por el desconocimiento del autor Hoy sí se conoce. Prescrito el delito, sería otro caso Expertos como el profesor Pablo Sánchez- Ostiz, director del departamento de Derecho Penal de la Universidad de Navarra, matizan que esas diligencias informativas por parte del fiscal Varela nunca pueden considerarse una reapertura del caso -cerrado por falta de pruebas por la titular del juzgado número 2 de Ribeira, Salomé Martínez, en noviembre de 1999- ¿Por qué? Los juristas corean, de forma unánime, la misma sentencia: Porque el delito ha muerto, ya no existe caso Y, en efecto, el delito por el Ramona Maneiro asegura que ni en 1998 ni ahora tiene miedo a la cárcel MIGUEL MUÑIZ que Ramona Maneiro fue la única imputada unos días después de la muerte del tetrapléjico gallego- -en enero de 1998- -fue por el de cooperación necesaria al suicidio penado con 2 a 5 años de cárcel. Transcurrido el periodo máximo de pena (esos 5 años) después del día de sobreseimiento de la causa- -12 de noviembre de 1999- las responsabilidades penales quedan diluidas. El pasado 12 de noviembre de 2004 moría, por tanto, el ya confeso delito de Ramona. A partir de aquí, de prosperar la solicitud que ha formulado la Fiscalía gallega, sólo conllevaría transcendencia penal si se achacase a Ramona Maneiro un delito con una prescripción mayor a los cinco años, esto es, el asesinato o la inducción al suicidio ajeno castigada en este último precepto con penas de 4 a 8 años de cárcel. Se trataría, entonces, de un caso totalmente diferente que los especialistas en Dere-