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26 Internacional GEORGE W. BUSH ABRE SU SEGUNDO MANDATO MARTES 18 1 2005 ABC La toma de posesión del presidente, una pesadilla de seguridad para Washington Grupos opositores proponen formas alternativas de protesta b La vulnerable ceremonia oficial Pulseras azules anti- Bush P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. El fenómeno internacionalizado de los brazaletes comprometidos- -acuñado por la magistral mercadotecnia filantrópica del ciclista Lance Armstrong con más de veinte millones de pulseras amarillas vendidas en cuestión de cinco meses- -no ha tardado en contagiarse al activismo políticos en EEUU. Desde las elecciones presidenciales de noviembre, existe una proliferación de brazaletes antiBush en su mayoría de tono azul, que dentro del confuso cromatismo electoral del gigante americano corresponde al Partido Demócrata en contraste con el rojo asociado al Partido Republicano en todo tipo de gráficos y mapas. Algunos modelos, con precios por unidad entre los dos y los siete dólares, exhiben el lema de Cuéntame azul y otros se limitan a recalcar la palabra esperanza como mensaje de ánimo para los frustrados 56 millones de estadounidenses que hubieran querido como presidente al senador John Kerry. Estos vendedores de propaganda política por internet dicen aspirar a cambiar el actual clima de miedo y negatividad en América y retar la divisiva ideología de George Bush y de la extremista ala neoconservadora del Partido Republicano con intención de donar un parte de sus benéficos a diversas causas progresistas. Entre estas ofertas, no falta un luctuoso modelo negro, comercializado por una familia de Idaho, agotado, que proclama I did not vote 4 Bush (Yo no voté por Bush) en las escalinatas del Congreso, la primera que se celebra desde el 11- S, se convertirá en la más vigilada de la historia de EE. UU. PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. La primera toma de posesión de un ocupante de la Casa Blanca desde el 11- S va a suponer este jueves el mayor despliegue de seguridad en los anales de esta ceremonia central en la vida política de Estados Unidos. Un momento de máxima vulnerabilidad institucional en el que toda la cúpula de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial se concentrará físicamente en la escalinata oeste del Congreso, y con un orden de sucesión complicado por múltiples ministros dimisionarios y otros por confirmar. Cuando al mediodía de este 20 de enero, tal y como marca la Constitución, George W. Bush levante su mano derecha para jurar su segundo mandato, el presidente se encontrará en el epicentro de una vigilancia sin precedentes preparada durante casi un año. Entre las medidas anunciadas, está previsto el despliegue de helicópteros y cazas del Pentágono sobre los cielos de la capital, instalación de sensores para detectar posibles cargas químicas, biológicas o radiológicas, patrulleras de la Guardia Costera vigilarán los ríos Potomac y Anacostia, que abrazan la capital federal, y al menos seis mil agentes de policía- -algunos armados hasta los dientes- -convertirán el centro de Washington en la zona más escrutada del planeta Tierra. Policía motorizada y banda de música ensayaban ayer en Washington que se extiende desde el Congreso hasta la Casa Blanca, además de establecer controles en la periferia. Afortunadamente para la cordura de los washingtonianos, Inauguration Day es una fiesta nacional. Además de remover farolas, buzones y sellar alcantarillas, los hoteles y edificios que albergarán los múltiples festejos, ágapes y bailes de gala asociados con esta ocasión contarán con medidas de seguridad adicionales en sus AFP Temor a Al Qaida La Administración Bush, desde la pasada primavera, ha operado con el temor de que Al Qaida intentase una ofensiva similar a la del 11- M para interferir con su proceso político. Lo que ha provocado ingentes montajes de seguridad para los principales eventos de las elecciones presidenciales celebradas en noviembre. El Servicio Secreto, encargado entre otras funciones de la custodia de la Casa Blanca y sus ocupantes, ha asumido la responsabilidad de coordinar todas estas operaciones de seguridad en las que participan más de medio centenar de entidades federales, estatales y locales, junto a varios miles de militares y equipos de descontaminación. Para los espectadores que deseen asistir en persona a esta ceremonia, en su mayor parte al aire libre, la experiencia será muy similar a la de viajar por avión y pasar todos los controles de seguridad aplicados en los aeropuertos de EE. UU. Nada de cochecitos de niños, trípodes de cámaras o mochilas. Los responsables de seguridad planean cortar el tráfico en toda la zona sistemas de ventilación, en previsión de posibles ataques con ántrax u otros agentes patógenos. Los camiones del catering serán sometidos a inspecciones de rayos X. Además de haberse ordenado una atención especial ante la posibilidad de una limusina- bomba. Temor cimentado en un documento de 39 páginas intervenido el año pasado a terroristas de Al Qaida con detalles sobre cómo construir este tipo de ingenios letales con cargas de gas inflamable. Está previsto que helicópteros y cazas del Pentágono sobrevuelen los cielos de la capital federal Los espectadores sufrirán controles similares a los aplicados en los aeropuertos de EE. UU. Factura multimillonaria El alcalde de Washington, Anthony Williams, se ha quejado sin éxito de que las arcas federales no se harán cargo de toda esta multimillonaria factura de horas extras policiales, forzando a que el Distrito de Columbia se gaste casi doce millones de dólares que de otra forma podría haber destinado a proyectos de seguridad permanentes en una ciudad que no ha bajado la guardia desde el 11- S. Pese a todo, el dimisionario secretario de Seguridad Interior, Tom Ridge, ha indicado que no existen amenazas específicas De lo que no hay duda es sobre la existencia de manifestantes dispuestos a expresar visiblemente sus posiciones críticas hacia el presidente Bush. Algunos grupos quieren protestar contra la guerra de Irak colocando un millar de ataúdes junto a la Casa Blanca, y otros planean dar la espalda a la comitiva presidencial en su tradicional recorrido por la Avenida Pensilvania. Para los activistas que no puedan desplazarse hasta la capital federal, internet está repleta de sugerencias alternativas: -Aquellos grupos con páginas Web o diarios personales blogs deben pintar de negro sus pantallas y desplegar un corto epitafio por la democracia -No comprar nada, especialmente gasolina, no ir a trabajar o enviar mensajes de protesta a congresistas y medios de comunicación. Lucir un lazo negro. -Reunirse en grupos, para realizar plegarias y ayuno a favor de la paz y la democracia. A los ateos se les recomienda invertir tiempo en visualizar el resultado positivo y pacífico para el mundo que le gustaría conseguir