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22 MARTES 18 1 2005 ABC Internacional Carros de combate israelíes, emplazados ayer en la frontera norte de la Franja de Gaza, aguardaban órdenes de su Estado Mayor EPA Abbas ordena a sus diezmados servicios de seguridad que impidan los ataques a Israel El Ministerio de Defensa amenaza con bombardear la Franja de Gaza con su artillería pesada radicales desafían al nuevo presidente de la ANP y lanzan varias salvas de cohetes contra Sderot y las colonias judías de Gush Katif JUAN CIERCO. CORRESPONSAL SDEROT. Bien entrada la noche del domingo, Mahmud Abbas (alias Abu Mazen) reunido con algunos de sus más estrechos colaboradores y hombres de confianza de sus servicios de seguridad, recibió una llamada telefónica que no pudo ni quiso dejar de contestar. Al otro lado del hilo telefónico, el ya saliente secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, quien, quizás en su última conversación con el nuevo presidente palestino, no se anduvo por las ramas, los seis civiles israelíes muertos en el atentado de Karni obligan, y le instó a hacer algo y hacerlo ya para convencer a Israel de sus sinceras intenciones contrarias a la Intifada armada. La conversación apenas duró unos minutos. No hicieron falta muchos más. Abbas, en contacto también dub Hamás y otros grupos rante todo el día con cancilleres europeos que le enviaron idénticos mensajes, comprendió que, en efecto, algo tenía que hacer. Y tenía que hacerlo ahora. Ya. Apenas unas horas después, en la mañana de ayer, Mahmud Abbas se reunió con otro ministro saliente, éste palestino, éste de Interior, Hakam Balawi, y le ordenó dos cosas: la primera, que pusiera a todos los servicios de seguridad en estado de máxima alerta, sobre todo a lo largo de la frontera entre Gaza e Israel, para impedir los ataques palestinos contra las colonias judías de Gush Katif y las localidades hebreas del Neguev, entre ellas Sderot. Más aún, Ahmed Qurea (Abu Alá) confirmado en su puesto de primer ministro, fue muy claro: Quienes no cumplan las órdenes, serán castigados por Israel: Es un pasito en la buena dirección pero ahora hay que ponerlas en práctica apostilló Raanan Guissin, portavoz de Ariel Sharón. No le falta razón a Guissin. Abbas ya ha hecho lo más fácil, dictar las órdenes. Ahora viene lo complicado, que se cumplan. Por de pronto, los radicales de Hamás y del Yihad Islámico ya han anunciado que no las acatarán y que proseguirán con sus ataques contra Israel mientras continúe la ocupación y el Tsahal no cese en sus operaciones de castigo en Cisjordania y en Gaza. Y fueron fieles a su palabra porque a lo largo del día lanzaron varias salvas de cohetes Qassam contra esas colonias de Gush Katif, contra Sderot, contra el Neguev, sin provocar heridos, sí daños materiales, en un claro desafío a la autoridad del nuevo rais Las Brigadas de Al Aqsa Otra cosa son las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, en teoría dependientes de Al Fatah (OLP) No obstante, dichas brigadas están tan atomizadas, hay tantos jefes y jefecillos que las dirigen en todas y cada una de las ciudades palestinas, que apenas es posible su control. Como primera providencia, Abbas querría integrar a los miembros de dichas Brigadas en los servicios de seguridad palestinos. No habría mejor manera de atarlas en corto. En ese afán están. Para hablar de todo eso y de mucho más, Abbas tiene la intención de desplazarse hoy a Gaza. El objetivo, una tregua mutua y completa que permita respirar un nuevo aire en la región. El no de los grupos radicales armados lo tiene de antemano pero confía ciega- Difusión mediática La segunda, que diera la mayor difusión mediática a esas órdenes porque de nada vale repartir instrucciones en la dirección deseada por Tel Aviv y Washington si las mismas no llegan a Washington y a Tel Aviv. Las órdenes, en efecto, han sido diáfanas. Han sido incluso bien recibidas Ahmed Qurea, primer ministro palestino, afirma que quienes no cumplan las órdenes serán castigados Israel, satisfecha con las medidas de Abbas, no descuida sus preparativos para una ofensiva contra Gaza