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ABC MARTES 18 1 2005 11 Una juez impide a un maltratador salir de prisión para casarse con su víctima, pese a que ella solicitó el permiso Marraquech se dejó la garganta al paso de la comitiva de los Reyes. Pero esos gritos, música, palmas y bailes, no se verán ni oirán en Tetuán, capital del Marruecos español el temor a muestras excesivas de cariño a Don Juan Carlos flotaba sobre la suspensión de la visita Marruecos Real, Marruecos real POR LUIS DE VEGA Y ALMUDENA MARTÍNEZ- FORNÉS EFE nos, los diputados Josep Antoni Durán i Lleida, de CiU, y Rosa Delia Blanco, del PSOE, y el senador socialista Segundo Bru, que tuvieron que recorrer a pie bajo un ardiente sol los casi dos kilómetros que separaban el acceso de la entrada al Palacio Real. Mientras Mohamed VI y su hermano, el Príncipe Mulay Rachid, acompañaban a los Reyes en su ronda de saludos, la Princesa Salma aguardaba tranquilamente a la sombra, acompañada por las hermanas del Rey, las Princesas Meryem, Hasna y Asma. Sólo cuando ya quedaban pocos metros para entrar en el Palacio, Salma se incorporó al grupo. Petición de ayuda a España Una vez dentro de Palacio y tras la fotografía de familia, Mohamed VI y Salma presentaron a su hijo, Mulay Hasán, que pronto cumplirá dos años, a los Reyes, y Don Juan Carlos mantuvo un encuentro privado con el Rey de Marruecos al que después se sumaron los ministros de Exteriores español y marroquí. Allí, el Monarca marroquí manifestó al Jefe del Estado español su voluntad de reforzar la vigilancia en la parte sur del país para poner freno a la llegada de pateras a Canarias. Para ello, Marruecos ha pedido la ayuda y asistencia de España, tanto técnica como financiera. Una vez en la residencia Jenane Kébir, donde residirán los Reyes durante su estancia en Marraquech, Don Juan Carlos recibió en audiencia al primer ministro marroquí, Dris Yetú. El ministro español anunció que en esos encuentros ya se ha fijado para septiembre- octubre, antes del Ramadán, la próxima reunión en nuestro país de alto nivel entre España y Marruecos. MARRAQUECH. Dos mundos, dos realidades, dos países. El Marruecos sagrado y poderoso. El Marruecos profano y pobre. El Marruecos Real y el Marruecos real. Los dos se dieron ayer la mano por unos segundos con motivo de la visita de Estado de Sus Majestades los Reyes. Miles de marroquíes, respondiendo a la llamada de las autoridades y a su espíritu hospitalario, se echaron a la calle. La Familia Real alauí había acudido en pleno- -menos Mulay Hasán, el hijo del Rey- -a la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto y el pueblo debía demostrar también su alborozo en las calles. Desde primeras horas de la mañana riadas de personas llegaban a pie o en autobús a las avenidas que iba a recorrer la comitiva de Don Juan Carlos y Mohamed VI. Se repartían banderitas y fotos de los Soberanos. La población, mayoritariamente bereber en esta región, se había acercado desde los barrios más populares de la ciudad o desde los pueblos cercanos de las faldas del Atlas. Un grupo de campesinos procedentes de Urika aguantaban el solano enfundados en sus chilabas. Esto que va a pasar es muy importante aseguraba uno de ellos en tamazig, su lengua. En las vallas de enfrente, de blanco impoluto, el joven Mehdi el Kadiri explica en francés que marroquíes y españoles somos una misma familia desde hace mucho tiempo, somos como hermanos De fondo, tambores, trompetas, crótalos, danzas y cánticos de la tierra amenizaban la espera y templaban el ambiente, ya caldeado por el lorenzo, que se había apuntado también a la fiesta. Y en las aceras, ciudadanos de primera y de segunda. Unos, los turistas extranjeros, que recibían complacientes el permiso de los agentes de Policía para situarse delante de las vallas. Otros, los locales, el Marruecos real, que no tenían más remedio que permanecer en el redil. Pero, cosas de la resignación y la costumbre, la discriminación no fue a mayores. En el centro de la caravana, a paso de la escolta a caballo los últimos metros antes de llegar a Palacio, un Mercedes no descapotable pero con una escotilla superior. Del techo asomaban Don Juan Carlos y Mohamed VI, con gafas de sol, que saludaban a la vez que no dejaban de hablar entre ellos. Ya junto a la muralla que rodea la medina (ciudad vieja) en Bab Jedid (la puerta nueva) ambos descendieron por unos segundos del automóvil y se acercaron a dar la mano a algunos de los cientos de personas que Las banderas de España tomaron las calles de Marraquech LUIS DE VEGA Elogios de la Prensa Los principales diarios de Marruecos dedicaron ayer grandes elogios a la visita de los Reyes. Así, Le Matin titula Rabat y Madrid, decididas a abrir una nueva página publica una amplia entrevista con el embajador español y elogia el talante abierto de Rodríguez Zapatero. Un gran Rey entre nosotros es el titular elegido por el periódico Aujourd hui Le Maroc, que enmarca la visita en el relanzamiento de las relaciones bilaterales a todos los niveles Al Bayane dice que más allá de las diferencias se reflotarán las relaciones. Liberation subraya que Mohammed VI y el soberano español darán a las relaciones un impulso irreversible les aclamaban. Era otro de los gestos esperados de la visita, la ruptura del protocolo para provocar el baño de masas, que tan buen efecto balsámico tiene para que el pueblo olvide sus penas y los políticos hagan balance positivo del viaje. Algo así estaba previsto que sucediera en Tetuán, donde además del tradicional ¡Asha al Malik! (viva el Rey) árabe, se iba a escuchar el ¡Viva el Rey! en castellano. Y probablemente más de lo deseado por algunos, porque la capital del antiguo protectorado se niega a olvidar la lengua española pese a la política centralista del Marruecos Real, que insiste en hacer valer el francés. El Marruecos real de Tetuán, Chauen, Larache, Arcila o Alhucemas se resiste, aunque la realidad es que, entre los jóvenes, Molière desbanca a Cervantes. Iba a ser un segundo Madrid Pero Don Juan Carlos y Doña Sofía no irán finalmente a Tetuán. La versión oficial es que el programa del tercer día era difícil de cumplir por lo apretado de la agenda. El principal acto precisamente que se iba a celebrar iba a ser la colocación por parte de los dos Soberanos de la primera piedra de lo que será la Universidad Española en Marruecos. El recibimiento no iba a ser menor que en Marraquech. Esto iba a ser un segundo Madrid y entre las autoridades había cierto miedo de las consecuencias que la visita podía tener comentan a ABC fuentes periodísticas desde Tetuán. Otra vez será, Inch Alá si Dios quiere.