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ABC MARTES 18 1 2005 Opinión 5 Medallas para todos Además de nombres ilustres del país vecino, la amplia lista de marroquíes galardonados con medallas y condecoraciones anunciada el pasado viernes por María Teresa Fernández de la Vega incluye a personajes que no siempre han jugado limpio con España y cuyo respeto de los Derechos Humanos deja mucho que desear. Generoso gesto con el régimen de Rabat; también con su lado oscuro. Desencuentros No han entendido bien los grupos nacionalistas- -tampoco Izquierda Unida- -el encuentro que Don Juan Carlos mantuvo el pasado domingo con el presidente del Gobierno y el líder del PP, cita en la que tuvieron la oportunidad de repasar las cuestiones de la última actualidad. La protesta de los nacionalistas se ampara en una presunta exclusión que sirve para fomentar su tradicional victimismo, pero que no se corresponde con la apertura de Su Majestad el Rey a las voces de todos los partidos. Eso sí, por turnos y sin olvidar que PSOE y PP representan al 80 por ciento de los españoles. Sin cobertura El número al que llamaban estaba apagado o fuera de cobertura, algo normal en los tiempos que corren. Lo grave del asunto es que era la Federación de Fútbol que preside Ángel María Villar la que no contestaba para decidir si se aplazaba o no el Osasuna- Valencia del pasado domingo, en vilo por la muerte del hijo de Marco Caneira. Era domingo, había fútbol y mucho dolor, pero no cobertura. FOTOS: ABC Y EFE Indemnización sin precedentes. Un juzgado madrileño ha reclamado para el antiguo propietario del Banco de Valladolid, Domingo López Alonso, una indemnización de 1.122 billones de euros- -cantidad 1.400 veces superior al PIB español- -por la intervención de la entidad a finales de los años setenta, a la que deberá hacer frente el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) Fuentes cercanas al procedimien- to judicial indicaron que la cifra consignada por el juzgado es ingente y que, probablemente, corresponda a un error mecanográfico. No obstante, el auto judicial recoge de manera específica la cantidad de 1.021.877.955,54 millones de euros de principal más 100.000.000 millones de gastos y costas En la imagen, la sede del banco en la Plaza de Colón de Madrid y un retrato de Domingo López Alonso, ambas fotos de archivo. errata. No obstante puede buscarse al guarismo de marras una traducción humana, y se calcula que representa cerca de 1.400 veces el PIB y en términos de salario mínimo quizá supere los 300 millones de años de contrato laboral. Hagan los números, pero no por mucha comparación la cifra será más asequible. La reclamación se realiza al Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) que es según parece el sujeto de las responsabilidades derivadas de la intervención, y que en su momento gastó la modesta cifra de 65 millones de euros- -muy lejos de los 1.157 millones de euros de Banesto o los 498 de Banca Catalana- -en sanear el banco, más tarde comprado por el Barclays, siguiendo el habitual procedimiento de restablecer la solvencia para su posterior venta. De no existir la presunta errata, procedería la especulación sobre el método de valoración de los daños económicos y morales utilizado por el juez y los peritos para llegar a esa monstruosa cantidad, a esa cifra inhumana que trasladada a quienes aportan los fondos al FGD- -las entidades financieras- -produciría un tsunami cósmico que barrería para siempre nuestro modelo económico. Seguro que todo tiene una explicación razonable y acabamos sabiendo por qué los duendes de la imprenta se cuelan en los juzgados o por qué los peritos se suben a la parra y nosincitan a las finanzas- ficción Y también por qué este asunto sigue coleando después de 25 años. DUENDES DE IMPRENTA MANUEL ÁNGEL MARTÍN ABIDO es que a partir de cierta dimensión las cifras pierden su condición humana- -que la tienen- -y dejan de tener alguna correspondencia con el mundo sensible. Una distancia de cien años luz o unas ventas de mil millones de dólares no dan ni frío ni calor al común de los mortales. Mucho colabora también a este fenómeno la utilización de magnitudes raras o nuevas, tal como ha ocurrido con la introducción del euro, que nos ha obligado a redefinir los con- S ceptos de caro o barato- -más bien el de caro- -y a reconstruir nuevas referencias reales para orientar nuestro instinto económico. Todo esto explica que la cantidad de 1.122 billones (millones de millones) de euros que un juzgado de Madrid exige como indemnización por la intervención en 1978 del Banco de Valladolid resulte absolutamente irrelevante por inescrutable, sin dejar de ser una colosal cifra. Es tal el pasmo y la incredulidad que ya se aventura que puede ser una